Un cine más parecido a Cuba

El evento juvenil del audiovisual cubano Almacén de la imagen ha marcado pautas para la creación, desde una mirada inquieta hacia problemáticas de la sociedad cubana

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— Hace más de dos décadas nació Almacén de la imagen, evento aglutinador de lo mejor del audiovisual cubano, creado desde la mirada juvenil. El suceso novel del séptimo arte en Camagüey, abrazado por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), durante 21 años ha crecido no solo en convocatoria, organización y calidad de las muestras expositivas, sino en un sostenido prestigio nacional.

Reynaldo Pérez Labrada, organizador del evento desde 1998, y quien además funge como director de la Oficina de Creación Audiovisual Luz Joven, aseguró a JR que el sostenido influjo en los artistas jóvenes y el crédito ante personalidades del audiovisual cubano «son el fruto del esfuerzo de la AHS y del apego de los creadores por una realización que tiene como esencia transmitir la realidad y matices del contexto actual en que viven los jóvenes cubanos».

—¿Esa impronta de Almacén de la imagen se debe también a la cantidad y calidad de las obras inscritas y a quienes participan?

—Estamos hablando que solo en esta edición participaron más de 106 obras y de ellas 86 en competencia, por su calidad en forma y contenido, lo que avala la trascendencia y reputación del evento.

«El rigor de esa calidad ha favorecido el realce de Almacén… en el país y ha hecho posible la asistencia de instituciones que lo prestigian, como la Escuela Internacional de Cine, el Instituto Superior de Arte, los telecentros territoriales, la TV Serrana, y realizadores de todo el país».

—El suceso audiovisual en Camagüey es apreciado por muchos como una escuela…

—No son pocos quienes asisten para aprender a partir de las conferencias y talleres impartidos por especialistas y reconocidas figuras del audiovisual cubano. Los artistas y futuros creadores están buscando crecer como profesionales, situación que nos anima desde el presente, y nos dice cómo será nuestro audiovisual dentro de unos años.

—Es un hecho que este movimiento trasciende las fronteras cubanas...

—Dentro de nuestras perspectivas está que Almacén de la imagen se convierta en un evento de carácter internacional y hemos realizado la primera convocatoria a través de nuestro sitio digital, porque ya es una realidad que en varios materiales se expresan cuestiones del acontecer internacional y muy especialmente del latinoamericano.

—¿Qué distinguió la recién concluida edición?

—La programación incluyó la posibilidad de llegar a comunidades como Belén y Florat, donde nos aparecimos con el equipo de realización de Habanastation, de Ian Padrón. Pero no nos conformamos, porque aunque pusimos una pantalla gigante en la Casa del Joven Creador de cara a la calle durante las proyecciones, hay que mantener viva la programación del evento, y no solo con películas con un prestigio nacional e internacional, sino con las obras de calidad hechas por los jóvenes.

«El evento en sí mismo se transforma, ya que no es uno donde solamente se exhiben materiales audiovisuales, sino que además hacemos nuestras propias producciones, en el espacio La Imagen del Almacén, que ya va por su segunda edición, gracias al apoyo del ICAIC, y en el que también se interactúa con personalidades del audiovisual nacional».

—¿De qué adolece aún Almacén de la imagen?

—Necesitamos que el evento no solo lata durante los días escogidos para su desarrollo y dentro de las paredes de las salas de videos. El propósito es mantenerlo vivo durante todo el año, con muestras documentales en comunidades y barrios distantes.

«Es triste ver que audiovisuales de importancia por su propuesta estética y contenido, realizados con recursos propios y escasos, no puedan ser disfrutados por el gran público».

—¿Qué le falta a Almacén de la imagen para llegar a ese público heterogéneo?

—Lo que le está faltando a la cultura audiovisual del país: una mayor y mejor divulgación. Hay que retomar lo que hizo la Revolución hace años: llevar el cine a comunidades intrincadas. Actualmente se cuenta con mucho más recursos en esos lugares, como salas de video y de TV, y sin embargo, no estamos presentes en estas. Es muy desacertado que nos veamos solo entre nosotros mismos y una sola vez al año.

—El público ha expresado en múltiples escenarios que este evento es como «un cine más parecido a Cuba». ¿A qué crees que responda ese criterio?

—La obra juvenil, con sello propio, dialoga con su realidad «de tú a tú», porque surge de las inquietudes de los jóvenes.

«Esto lo acerca al público y es por eso que a muchos les resulta “un cine más parecido a Cuba”, porque esas problemáticas plasmadas en la obra juvenil, que pueden ser las de muchos a la vez, se engranan desde una mirada atenta y poco complaciente.

«Los materiales con valores estéticos y artísticos sirven de crónicas de lo que ocurre cotidianamente, solo que aquí están contados por los jóvenes».

—La muestra joven audiovisual contrarrestaría la estética desplegada por los seriales y productos extranjeros. Sin embargo, ¿cómo explicas que esta obra colectiva no tenga la promoción que merece?

—Hasta hoy no me explico esa fisura divulgativa con respecto a los productos audiovisuales juveniles. Esta situación ha sido muy debatida y existen opiniones encontradas. Pero lo cierto es que en los canales de televisión locales no hay suficientes espacios para la proyección de nuestros documentales, salvo excepciones.

«Tratar que los medios de comunicación masiva tengan conocimiento de la importancia de esta obra colectiva es un reto del evento y un reclamo constante de la AHS, porque la publicación de materiales audiovisuales de creadores noveles en programas televisivos puede favorecer un espacio no solo para lograr una creciente y necesaria cultura audiovisual, sino para reflexionar sobre la realidad que circunda a los jóvenes.

«La responsabilidad divulgativa a escala de los medios masivos trasciende a la AHS, y descansa indiscutiblemente en políticas de programación en esos medios, que deben  tomar en cuenta que existen materiales auténticamente cubanos y de calidad que pueden encontrarse en un evento como Almacén de la imagen, a la espera de ser aprobados o no por ese gran público.

«Cierto es que ya se promocionan a jóvenes realizadores destacados, pero también es importante dar a conocer su obra. Lograr este sueño impactará positivamente la cultura audiovisual cubana y a la interpretación de nuestra sociedad desde una mirada juvenil».

—¿Cuánto ha impactado Almacén de la imagen a la AHS y viceversa?

—Almacén de la imagen le debe sus 21 años de existencia a la AHS y estar cobijada en ella nos obliga a replantearnos los conceptos y objetivos para los que fuimos creados; hay un fuerte movimiento interno que nos hace crecer profesionalmente.

«Los jóvenes en sí mismos somos muy exigentes, a la vez que introducimos variantes de realización, producción, programación de forma individual y colectiva que marcan una diferencia. Esto solo es posible porque estamos latiendo en la masa de los jóvenes creadores. El impacto tiene que ver con la calidad de lo que hacemos desde una y otra arista».

—¿Por qué Camagüey es sede permanente, por más de dos décadas, de Almacén de la imagen?

—Porque existe un fuerte movimiento cultural alrededor de los cineclubes que maduró la idea, y porque es genuino aquí el respaldo artístico que exige la cultura audiovisual, que tiene como fundamento las diferentes manifestaciones del arte, expresadas en permanentes convocatorias del Taller de la Crítica Cinematográfica, la Muestra de Video Arte, el Festival Nacional de Teatro y el Fidelio Ponce de León, como reflejo del fuerte movimiento de la plástica camagüeyana. Además del respaldo de un grupo de instituciones culturales, como el Instituto Superior de Arte y el empuje de la AHS, que lo han defendido siempre.

 

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