Magia y profesionalidad

Asistieron unos 60 magos, y como invitados figuras reconocidas. La sección competitiva incluyó magia de cerca, cartomagia, manipulación, grandes y pequeñas ilusiones, magia general, y los espectáculos de las compañías asistentes

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

LAS TUNAS.— Una mujer hipnotizada no se da cuenta de que levita sobre una mesa sin patas. Segundos antes le habían retirado los «cimientos» a la singular estructura de madera, que sujetaban nada menos que dos espadas.

El público, incrédulo, aplaudió el acto. El joven mago vio allí el regocijo ante tantas jornadas de entrenamiento para perfeccionar su número, que ha venido a presentar en la primera noche del Festival de Magia Ánfora, de Las Tunas, que acaba de finalizar.

Como él, aquí intervinieron muchos noveles profesionales. Todos dispuestos a conquistar el codiciado premio del certamen más importante de la manifestación en el país.

Tal tendencia, al decir de Lourdes Jacobo, presidenta del Comité Organizador, «es saludable que se conozca». Para ella, los noveles magos constituyen los líderes de varias de las compañías del país en la actualidad. Igualmente destaca que «son muy nuevos los que actualmente están optando por el premio Ánfora, cuyo promedio de edad no sobrepasa los 35 años».

En diálogo con Juventud Rebelde, la también presidenta del Consejo Provincial de las Artes Escénicas significó el hecho de celebrar anualmente un evento como este en la localidad. «Los pobladores esperan cada año el Festival de Magia Ánfora, espacio que nos convierte en la ciudad mágica de Cuba. La sección competitiva hace que este certamen sea único de su tipo en la Isla. De manera que es un termómetro para valorar cómo está la manifestación».

—¿Qué se pudo apreciar en esta 16 edición?

—El programa contempló como sección competitiva las galas en el Teatro Tunas, y las justas por modalidades en la sala Raúl Gómez García y el Centro Cultural La Pérgola. Entre las especialidades se encontraban: magia de cerca, cartomagia, manipulación, grandes y pequeñas ilusiones, magia general, además de los espectáculos que traen las compañías asistentes.

«Tuvimos asimismo las actividades comunitarias que se extendieron hasta los hospitales, la universidad, escuelas primarias y algunos CDR. «En cuanto a la participación puedo decir que estuvieron representadas todas las provincias, exceptuando Pinar del Río, Guantánamo y el municipio especial de la Isla de la Juventud. Aproximadamente asistieron unos 60 magos, a la vez que se invitaron figuras reconocidas como el mago Aira, de Santiago de Cuba, y el teatrólogo Omar Valiño».

—¿Cuánto significa para un mago llegarse a Las Tunas para participar en Ánfora?

—Este es el momento en el que ellos se prueban. Tener un premio del evento significa contar con el mayor galardón que entrega la manifestación en Cuba. Así que ser distinguido aquí se convierte en la principal aspiración de un mago.

—¿Cómo calificaría el evento, desde el punto de vista del apoyo institucional que recibe?

—Cuando los certámenes son legítimos y forman parte de la identidad de una región, de un pueblo, las instituciones los asumen de manera natural. Eso pasa con Ánfora. Este festival, como el carnaval o la Jornada Cucalambeana, es parte de la ciudad, de su identidad y se espera cada año. De modo que las direcciones del Partido, el Gobierno y Cultura nos apoyan. No nos imaginamos un año sin este certamen. Solo se hizo una pequeña presentación cuando el huracán Ike sacudió la ciudad, pero aún así, se hicieron actuaciones.

—Al consultar con el teatro Tunas sobre la venta de las entradas para la primera noche, expresaron allí que ya estaba casi comprado. ¿Es tan popular Ánfora?

—Sí. Esa pregunta se puede responder visualmente. Quien se acerca al teatro puede apreciar que es un acontecimiento popular, porque el pueblo espera este evento. Tenemos un público que reconoce la calidad de los números presentados.

«Otro indicador es que la labor educativa de los magos tuneros se ha esparcido por toda la nación y ahora vimos cómo el director de Teatro Cubano de la Magia, que debutó en esta edición, se formó aquí. También salieron de la escuela tunera el dúo los Velsas y el mago Cintra, entre otros».

—Al ver en escena el trabajo de los profesionales que se presentaron en Ánfora, es necesario remitirse a su formación. ¿Se estudia magia en Cuba? ¿Cómo se forman los magos en la actualidad?

—La magia es una manifestación artística muy especial. Se hizo un intento en la Escuela Nacional de Arte de abrir el nivel medio en la especialidad. Las Tunas, por suerte, tituló algunos magos. Pero el programa cerró por las características que tiene esta expresión —ya sabemos que para guardar los secretos de la magia hay que ser muy éticos.

«Los magos se forman de manera empírica, en las agrupaciones o donde haya un líder. Es el caso de Teatro Cubano de la Magia de Camagüey, que continúa formando profesionales, porque tiene allí a una vanguardia. Del mismo modo pasa en Santiago de Cu-ba con Variedades Santiago; en Las Tunas con Huracán Mágico; o Matanzas con Impacto Mágico y Soñar Despierto.

«Donde haya un maestro de la ma-gia que quiera revelar los secretos y formar a los más nuevos, siempre se continuará este trabajo. Porque no hay una escuela de magia en la Isla. Es una de las preocupaciones que tiene Las Tunas por ser sede del festival más importante.

«Ya estamos tratando con el Ministerio de Cultura para que se nos permita la aprobación de una unidad docente en la compañía Huracán Mágico para formar tres magos, con un título de nivel medio. Esa escuela se nutriría de la experiencia de la agrupación y del Centro de Superación para la Cultura. Pensamos preparar toda la documentación necesaria para la dosificación de los programas. Porque queremos que esta manifestación se mantenga viva en el país».

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