Los premios Lucas y la exaltación del deseo

Este año se pusieron de manifiesto mayores niveles de variedad estética, imaginación y diversidad de estrategias narrativas en los videos nominados

Joel del Río
digital@juventudrebelde.cu
26 de Noviembre del 2011 20:48:46 CDT

Un paréntesis de jolgorio, hedonismo y juvenil efervescencia, entre los tópicos apacibles y otras habitualidades del audiovisual y de la música cubana, constituyen los premios Lucas, que a pesar del enconado menosprecio de algunos recalcitrantes, constituyen hoy por hoy el más efectivo sistema de premio, estímulo a la creatividad, vínculo real entre el público y los creadores, contacto dinámico y progresista entre lo genuinamente popular, lo vernáculo, un sector de la vanguardia audiovisual, y los más idóneos y flamantes vehículos para promocionar nuestros valores musicales. Para demostrarlo, están las recientes ediciones de los premios, incluida la de este año, cuyos ganadores acabaremos de conocer este domingo.

A juzgar por los nominados al mejor video, porque los nombres de los triunfadores escapaban a mi conocimiento a la hora de escribir este artículo, este año se pusieron de manifiesto mayores niveles de variedad estética, imaginación y diversidad de estrategias narrativas. Se evidencian notables cotas de habilidad y agudeza a la hora de insertar, o no, al intérprete en el mundo surrealista, fantástico o realista-citadino que los videos promueven. Para suerte de los espectadores, el panorama se ha refrescado considerablemente, y disminuyen, por los menos en la lista de los videos más reconocidos y nominados, aquellos aferrados a los dos grandes lugares comunes predominantes durante muchísimo tiempo: de un lado, el solar, la marginalidad, cierto regusto documental en la penuria material; y en las antípodas, los espacios turísticos y «glamorizados» del hotel, el carro lujoso, el club nocturno, la pista de baile y la mansión ostentosa.

Frío, de Joseph Ross, para Raúl Torres; Carnaval, de Joseph Cahill y Raúl Paz para este último; Mambo Congrí, de Alfredo Ureta, para Rita del Prado y el dúo Karma; Angry Boy, de Alejandro Pérez para las Sexto Sentido, y Reverse, de X Alfonso para sí mismo, se cuentan entre las obras más redondas, sugestivas y evocadoras del video musical cubano, y por eso dominan las nominaciones en cuanto a dirección, producción, fotografía, edición, dirección de arte y efectos especiales. Para sostener la coherencia más elemental, y evitar que derivemos a las discordancias de otros premios, es de suponer que los videos con mayor número de nominaciones por especialidades aparezcan también en las categorías de mejor video del año y en los renglones dedicados a sus respectivos géneros musicales, es decir, Frío y Carnaval, en pop rock, Angry Boy y Reverse en Fusión, y Mambo Congrí en Infantil.

De todo ello se infiere, con buenas razones, que este año los géneros musicales preferidos por los realizadores, técnicos y creadores más arriesgados, innovadores, profesionales y conocedores del medio han sido el pop rock y la fusión. En el primero de estos dos acápites clasifican también algunos videos muy notables que se acogen al principio de la ambigüedad como principio rector de la ansiedad y del deseo, como Mi televisor, de y para Nassiry Lugo, con ese protagonista torturado por las tentaciones del rectángulo luminoso; la sublimación popera que representa Chico malo, de Ernesto Fundora para Ilsa, y el romanticismo de complicadísima hechura, y pasado por agua, que representa La estación, de Ismar Rodríguez, para Adrián Berazaín.

En cuanto a la fusión, a las obras creadas para Sexto Sentido y X Alfonso, se añaden las que se concibieron pensando en Buena Fe (Mamífero nacional colinda con el videoarte mediante el enaltecimiento del dibujo y la animación, el grafismo intencionado, y del diseño asociado a la caricatura), mientras que Gente, de nuevo con Raúl Paz, y codirigido por el intérprete y el director de fotografía Luis Najmias jr., prescinde saludablemente de la imagen del cantante, y abreva en los códigos del gran musical clásico norteamericano para exaltar muchas de las cosas que nos identifican mundialmente: cierto sentido de la belleza, de la sensualidad, el ritmo, la luz, el baile, las calles de La Habana Vieja...

Habría que reconocer que, en general, el video musical cubano, independientemente de sus obras más complejas y reformadoras, está arribando a las mismas temáticas y motivos que reitera hasta el cansancio la llamada publicidad aspiracional (Mi televisor pone en letra, música e imagen las propuestas de este tipo de videos) que incentivan en el espectador el deseo por conseguir, disfrutar y exhibir tales cuerpos, peinados, ropa, carros, celulares, buen sexo y mucho dinero... Habría que contar cuántos de estos musicales brevísimos promueven una especie de neomachismo mal disfrazado, y presentan a uno o varios cantantes que se insinúan y se contonean cual irresistibles objetos del deseo, y aluden sin ningún pudor a su potencia sexual avasalladora, y describen en las letras de las canciones su infinita capacidad para proporcionar plenitud sexual y rendir con su poderío a su pareja erótica, quien por lo regular no sabe lo que es el sexo hasta que afortunadamente encontró a su adorable Narciso.

Desde los tiempos de Elvis Presley, Marilyn Monroe y Los Beatles, pero sobre todo luego de los años 60, con sus trascendentales y emancipadoras sublevaciones en los órdenes social, político y sexual, la música pop internacional ha coqueteado con el erotismo, y casi todas las décadas y países presentan catálogos de cantantes, hombres y mujeres, cuya imagen se afianza a partir del llamado sex appeal, y de sugerencias más o menos sensuales tanto en su proyección escénica como en la letra de sus canciones. Mi generación —a la que seguramente pertenecen también los padres de cualquiera de estos jóvenes que hoy repiten los estribillos escandalosos, y se retuercen al ritmo del reguetón— creció adorando expresiones exaltadas de la experiencia sexual a través de fragmentos poético-musicales memorables, que me callo para eludir el lugar común del vejete sancionador y censurador de los más jóvenes a nombre de un pasado cultural glorioso.

Todo cambia y se modifica, incluso las concepciones de lo que es correcto, tolerable o excesivo respecto a las alusiones sexuales de una canción. Me parece erróneo juzgar el presente desde consideraciones éticas y estéticas de hace 20 o 30 años. Los niños y jóvenes de hoy tienen un acceso mucho más fluido, temprano y natural a los temas que antes se consideraban de exclusiva consideración por parte de los adultos. Y todo ello debiera estar claro para quienes deciden en los medios de comunicación la suerte, el destino final, y los valores o contravalores que portan las canciones, los videos musicales y otras obras audiovisuales.

Comprendo los argumentos, y hasta comparto las opiniones de quienes piensan que la letra de El Chupi Chupi es grosera, escabrosa e inconveniente. Entiendo a quienes quieren proteger a sus hijos de ese alarde de sexo oral y ceremonial sadomasoquista, que el texto ilustra impúdicamente. Y conste que no estoy juzgando ninguna práctica sexual sino su exhibicionismo. Puedo incluso entender a quienes les molesta en el oído la jerga y la rima forzada con que la canción lesiona las normas más elementales del lenguaje. Pero desconocer que ese tipo de propuesta tiene seguidores dentro de la sociedad no me parece recomendable.

Pienso que «la crisis» de El Chupi Chupi deberá encontrar una salida cuando se establezcan mejores mecanismos para conocer a cabalidad, y evaluar, los gustos de los televidentes, cuando se razone y se dialogue en torno a los límites que imponen la cordura, la civilidad y la moral de los espacios públicos. Habría que encuestar, registrar el impacto real de este tipo de productos, buscar alguna vía para que encuentren un público apto y dispuesto a disfrutarlo o denostarlo, o a bailarlo sin ponerle demasiado asunto a la letra. Pero este tipo de videos, de reguetón o de cualquier otro género musical, debiera también encontrar un espacio de confrontación con un público capaz de discernir su utilidad y alcance.

Pienso que es inútil tratar de evitar que el deseo y la sensualidad se expresen musicalmente. Y también es inaudito pretender que todos estemos obligados a compartir los desafueros erótico-verbales de algunos cantantes de moda. Pero los Lucas están por encima de todo ello. Su importancia cultural trasciende la discusión en torno a las virtudes o defectos de este o aquel video.

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  1. 1

    Jorge Pérez - 27 de Noviembre del 2011 6:01:10 CDT

    Todo el mundo tiemn derecho a escribir una canción pero no el derecho de que tiene que ir a la TV, igualmente pasa con los libros, todos tenemos derecho a escribir pero no todos que se nos publique lo que escribimos. Otra cosa es lo que yo quiera ver en mi casa en un DVD, al que le guste el Chupi chupi, que compre el DVD y lo vea en su casa. A LA TV SOLO LO QUE EDUQUE, ADEMÁS LA tv NO PUEDE SATISFACER TODOS LOS GUSTOS, AL CONTRARIO TIENE QUE FORMAR GUSTOSARTÍSTICOS.

  2. 2

    Jesús. - 27 de Noviembre del 2011 11:08:25 CDT

    Periodismo de clase..sin chu,pi,,,que buen trabajo,así,diciendo el por qué de estos fenómenos""" sociales.No lo tomen a mal,pero,prohibir no lo soluciona,es presente y será historia.Lucas es algo real en Cuba,le guste a quien le guste.Gracias....

  3. 3

    MgLEZ - 27 de Noviembre del 2011 12:43:35 CDT

    El Chupy,es una desverguenza,quien lo puso en la Tv deberia recibir una patada por el Esfinter Anal.

  4. 4

    Jesús. - 27 de Noviembre del 2011 13:02:44 CDT

    muy buena realidad plsmada ahí,el siempre pero??,mucha buena música en entrada y salida,,qc dcir,abrviar,,.Gracias.

  5. 5

    maura garcia - 27 de Noviembre del 2011 14:17:54 CDT

    pienso que no podemos seguir tomándonos licencias en el campo de la cultura, considero muy acertada las criticas a lo que se ha llamado fenómeno del chupi-chupi, en efecto es un fenómeno, !lo nunca visto !imprudente, inoportuno ¿qué pretende mostrar, qué enseña, qué recrea?por favor Cuba es su música, la buena, no la peor, la que haga vibrar, no la que haga apenar a una muchacha que va a divertirse, de ahí al acoso... y a lo demás hay una capa muy fina, no se pueden exhaltar estados de ánimo con letra, música e interpretaciones estrafalarias totalmente improductivas en nuestra sociedad.

  6. 6

    otto - 27 de Noviembre del 2011 14:33:45 CDT

    plenamentede acuerdo con las criticas u opiniones sobre el mal gusto de las canciones en general y en particular con el Chupi Chupi, lei tambien lo expresado por su autor y estoy en total desacuerdo con el mismo, la TV y la Rdio debe ser fuendede educacion y entretenimiento pero no con el mal gusto y la groseria, quien le guste que lo ponga en su casa y para su uso interno

  7. 7

    Alberto Arzuaga Torres - 27 de Noviembre del 2011 14:46:28 CDT

    Al fin un comentario decente sobre el ¨Chupi Chupi¨. Por algo te admiro Joel... Siempre quedas bien conmigo. Alguien dijo que lo prohibido era lo que mas se disfrutaba, por lo que si censuran el reggaetón, será más fácil escucharlo... Las malas palabras no las creó Osmani García. Nuestra incultura nos hace censurar cosas como esta. Vamos por buen caminos... cubanos.

  8. 8

    Alberto Arzuaga Torres - 27 de Noviembre del 2011 15:18:38 CDT

    Jorge Perez, la guerra realmente es con el reggaetón, no con las frases. Buena Fé hizo un video donde la mujer tenía su órgano reproductor sucio (Nalgas) y nadie lo censuró. ¿La televisión es solo para educar? Entonces no voy a la escuela más nunca y no voy a ver televisión tampoco. La TV, mi hermano, en el mundo entero es para DISFRUTAR.....DISFRUTAR.....DISFRUTAR. ¿Por qué pusieron a Multivisión? Es una falta de respeto GRAVE censurar lo que al pueblo le gusta. Mi correo es aarzuagat@estudiantes.uci.cu por si quieres conversar al respecto.

  9. 9

    Carlos - 27 de Noviembre del 2011 17:48:50 CDT

    He leído el artículo y me parece muy bueno a excepción del final. No me queda claro con quién quiere quedar bien Joel (con Dios o con el Diablo) cuando hace alusión a la supuesta crisis del “Chupi Chupi”. El articulista saliendo en defensa de las nuevas tendencias musicales regaña educadamente a “quienes deciden en los medios de comunicación la suerte, el destino final, y los valores o contravalores que portan las canciones, los videos musicales y otras obras audiovisuales”. Pareciera que en cualquier momento elogiará el tema en cuestión, pero en cambio considera que es “grosera, escabrosa e inconveniente”. El colmo de la indefinición la encuentro cuando Joel nos alerta “que es inútil tratar de evitar que el deseo y la sensualidad se expresen musicalmente. Y también es inaudito pretender que todos estemos obligados a compartir los desafueros erótico-verbales de algunos cantantes de moda”. Lo que sí no comparto con él es el criterio sobre la necesidad que tenemos de “buscar alguna vía para que encuentren un público apto y dispuesto a disfrutarlo o denostarlo”. En realidad ese público no es necesario buscarlo, ya existe y Joel lo sabe; incluso lo expresa cuando aclara que “ese tipo de propuesta tiene seguidores dentro de la sociedad”. Otra de las cosas que no me gusta del texto es que parece desconocer que no todos han podido seguir los acontecimientos de la «la crisis» de El Chupi Chupi pues solo una parte reducida de la población cubana posee acceso a la red de redes. En los últimos tiempos hemos asistidos a diversas polémicas que se desarrollan en los canales digitales a los que se les da respuesta en los medios impresos, con el considerable peligro de que los lectores que se limitan a estos últimos no entiendan los artículos, o lo entiendan a medias. Imagino que este texto llegue a la versión impresa del Juventud Rebelde y me pregunto, cuántos entenderán realmente por qué Joel llama a este incidente “crisis”.

  10. 10

    Davi - 27 de Noviembre del 2011 23:27:39 CDT

    Alberto Arzuaga Torres, comentario No. 8, compadre usted no entendió nada del video clip Nalgas de Buena Fe, por demás uno de los mejores que se han hecho en Cuba en todos los tiempo y que conste que esto no es solo mi opinión. De donde tu sacas que la televisión es solo para "entretener", por pensamientos limitados como ese, es que este planeta está tan jodido.

  11. 11

    Patricio - 28 de Noviembre del 2011 7:04:43 CDT

    Es cierto que lo prohibido despierta interés y mucha gente lo disfruta, por locual creo que el regueton debiera prohibirse en la TV y así lo disfrutarían mucho los que realmente les gusta esa música y sus letras. Esto será hasta que desaparezca... que es ala postre el final de estos temporales engendros.

  12. 12

    Dagmara - 28 de Noviembre del 2011 7:48:50 CDT

    Mire usted, comparar Buena Fe con con Osmani García, el primero es música y letra de calidad y el segundo yo no se ni que es. Estimado periodista precisamente por personas que piensan que se debe satisfacer todos los gustos es que estamos así. Como dijo un forista aquí la televisión además de divertir debe educar, o es que se va a convertir en puro consumismo. Y por último yo como mujer me siento ofendida con esas letras que son literalmente asquerosa y quiero sin ser puritana no tener que sonrojarme y sentirme humillada cuando televisan un ejemplar como el chupi chupi y eso es un derecho y un reclamo que hago como mujer cubana. Ahora bien si alguna disfruta de eso por favor que lo ponga en su casa y resuelto el problema. Gracias

  13. 13

    Juan Amador Maurín Reyes - 28 de Noviembre del 2011 7:56:48 CDT

    El periodista toca la llaga cuando no desconoce que buena parte de la teleaudiencia aprobó el videíto de marras. Más lamentable que la difusión de semejante indecencia es la cota de popularidad que alcanzó. La dolorosa conclusión de este episodio es que hay quien ve representado su gusto en pseudo-cantantes de moda. ¿Dónde queda el esfuerzo de la Revolución en pro de la cultura de nuestro pueblo? Quien escribe no comulga precisamente con censuras de opinión, pero por su letra ese reguetón debió ser excluido de los medios de difusión. Para el programa Lucas que se ha ganado todo nuestro respeto constituye un lamentable borrón que deberá ser reparado con la difusión de verdaderas obras de arte. En nuestro pentagrama abundan piezas a tal efecto. No es necesario rebajar el gusto estético para complacer a una minoría que no representa el acervo cultural de la nación cubana. Hace algunos años se produjo un lamentable incidente con la charanga habanera en un baile popular. Sin embargo la charanga no quemó sus naves y salvado el error nos sigue regalando música de la buena. Eso es cultura popular. Eso es vergüenza del artista. El autor del chp. chp. debe hacer lo mismo si quiere salvar su imagen pública.

  14. 14

    scf - 28 de Noviembre del 2011 8:32:33 CDT

    Muy valiente el comentario de Joel creo que es el único que no ha hablado de prohibir el video como solución al problema, que no nos guste es una cosa, pero para que el mundo se mundo debe de haber de todo. Salvando las distancias, el debate se parece mucho a la vez que pusieron la película Brokeback Mountain en la televisión.

  15. 15

    Pablo - 28 de Noviembre del 2011 8:55:26 CDT

    Aqui esta el Problema que afronta el Chupi Chupi, a mi no me gusta, pero se reconocer que debe tener espacio. El problema es la saturacion con las mismas canciones, de existir un espacio para X o Y genero entonces no seria tan desagradable escucharlo ya que tendriamos que sintonizar ese X o Y espacio para escucharlo, y con esto incluyo los clubes y discotecas, pero como la TV, Radio y Clubes no se distinguen, todos reproducen la misma musica en el mismo orden.... entonces eso trae a la Chupi Crisis actual, ahi es donde esta el problema, la carencia de espacios y/o lugares para generos especificos asi como la falta de habilidad de los DJ de mezclar distintas musicas de procedencia nacional o extrangera.... de hacerse eso entonces el Chupi Chupi no se pasaria tanto tiempo rondando por nuestras cabezas y oidos. Saludos,

  16. 16

    Mara - 28 de Noviembre del 2011 8:57:47 CDT

    Yo pienso que a pesar de que la letra sea vulgar o no, tiene que existir una variedad de musica y letras porque cada persona tiene su gusto, por eso el dicho "para gustos se hicieron los colores". Por qué tiene alguien al que le gusta ese tipo de musica escucharlo en su casa? (como si fuera prohibido solo porque otros no lo disfrutan igual). Al que no le guste que simplemente no le ponga oido, todos tienen derecho a disfrutar lo que les agrade; como mismo hay a quien no le gusta Buena fe. Es solo mi criterio, al final, mi gusto en la musica no entra en ninguno de esos generos ni cantantes. Gracias.

  17. 17

    Alain - 28 de Noviembre del 2011 8:59:25 CDT

    Excelente artículo y en especial el valor que Joel le dá a los Lucas y miren que le hace falta, porque ayer domingo 27 de Noviembre no se mencionó a los premios Lucas ni en el noticiero del mediodía (eminentemente cultural) ni en la emisión "estelar"; como para reafirmar con letras de oro la no mención el año pasado en el resumen anual cultural del NTV. Imagino que a eso se refiere Joel del Rio cuando utiliza magistralmente la frase "enconado menosprecio". Ño, si los medios no se ponen de acuerdo que queda para nosotros. Si no definen una actitud seguirán las "crisis- chupi chupi" y lo mas jod... la culpa la seguirá pagando Lucas. Gracias.

  18. 18

    Jose Luis Villalon - 28 de Noviembre del 2011 9:01:39 CDT

    Parece mentira que AARZUAGA sea un estudiante universitario, me da pena saber que la UCI cuente con estudiantes con tan poca vision del arte, tu sabes lo que es comparar "Nalgas" con el "Chupi Chupi"??? Vaya eso es un insulto para toda persona que tenga un minimo de razonamiento logico e inteligencia. Yo tambien soy graduado de la UCI y como casi el 100% de los universitarios en este pais sera incapaz de tachar la musica hecha por Buena Fe de chavacana, y que conste que escucho y bailo con el reguetton como cualquier otro, pero no hay que tapar el solo con un dedo, los que piensan asi no tienen la mas minima idea del concepto de arte. En fin, creo que ahi radica la respuesta a por que el "Chup...." ha triunfado, la respuesta es INCULTURA aunque duela decirlo

  19. 19

    san - 28 de Noviembre del 2011 9:03:24 CDT

    Osmani Garcia debe tratar de ser menos egocentrico y dejar de creerse cosas, tiene buena imagen y desempeño artistisco pero de eso a creerse ¨La Voz¨, por favor. El video del chupi chupi que lo disfrute quien quiera en su casa o donde mejor le plasca pero no en la TV, por otra parte comparar a Buena Fe con Osmani Garcia es una potencial falta de respeto.

  20. 20

    Edel Torres - 28 de Noviembre del 2011 9:05:00 CDT

    Con lo único que no estoy de acuerdo es con que no se comente nada en ningún espacio cultural (ni TV, ni prensa escrita) hoy lunes 28 de noviembre sobre los resultados de los Premios Lucas 2011. Además; ¿Porqué razón no se transmite el programa "en vivo"?¿cual es la diferencia con un espectáculoa televisivo más como el deporte nacional, etc. ¿Hay que censurar algo?

Joseph Ross llegó este 2011 con el videoclip Frío, de Raúl Torres. Foto: Juventud Rebelde

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