23 °C El dúo boricua arrasó en los Grammys latinos con el disco Entren los que quieran, en el que no renuncian al polémico reguetón
Quienes niegan de cuajo toda posibilidad al reguetón de un mínimo vuelo estético, que revisen la corta, pero elocuente discografía de Calle 13, el dúo boricua que acaba de arrasar literalmente con los Grammys latinos 2011 (9 de las 10 nominaciones, incluyendo mejor álbum del año, en lo que constituye todo un récord en la historia del certamen) por su más reciente disco, Entren los que quieran(2010).
Cierto que, tanto el CD laureado, como el anterior (Los de atrás vienen conmigo, 2008) exhiben un abanico genérico que trasciende el limitado ritmo, y por tanto, su proyección rítmica y tímbrica es más amplia, pero ellos no han renunciado ni remotamente al polémico reguetón, que aquí y allá asoma en la plataforma sonora de ambos fonogramas.
Para ser absolutamente justos, los dos discos iniciales del dúo integrado por René Pérez (Residente) y Eduardo Cabra (Visitante), si bien les dieron a conocer y fijaron su primer y creciente grupo de fans, se sienten lastrados por un exceso de visceralidad rayana en lo vulgar. Puestos a ser irreverentes, a intentar pulverizar con sus verdades órdenes establecidos, el excesivo uso de la «mala palabra», y la obscenidad, la incursión en códigos de eso que algunos llaman «realismo sucio», aportaron a la vez suficientes armas a los detractores del reguetón. Tanto el primero (Calle 13, 2005) como el segundo (Residente y Visitante, 2008) si bien revelaron una indudable fuerza expresiva y una facilidad en las construcciones letrísticas, se extraviaban un tanto en la desmesura.
Ya Los de atrás… comenzó a mostrar la depuración de un estilo: desde la Intro… (Crónica de un nacimiento) se aprecia la ironía y el sarcasmo que atravesará el volumen. Que lloren, digamos, es todo un «arte poética» a quienes atacan sin deslindes, más allá del reguetón, toda la «música urbana« («se trata de respeto/de quien escribiendo/ domina mejor el alfabeto») mientras fustiga a los comerciantes en la música, los vendidos a las disqueras poderosas, olvidados del pueblo que debe inspirarlos, todo con una rima pérforocortante, contentiva de una poesía abrupta, agresiva pero poesía al fin, que se torna un mensaje todavía más anclado en lo social en piezas como No hay nadie como tú, o la antiimperialista, desde una perspectiva regional, Gringo Latin Funk, dedicada a jóvenes de esta parte del mundo que imitan ridículamente el american way of life. Valga apuntar que en varias de estas piezas se aprecian arraigadas células de reggae, rap y salsa (como en La perla, con Rubén Blades).
Mas, si aún la monotonía rítmica propia del género en que aún se inserta, pueda hacer un tanto difícil la recepción del disco, el ahora laureadísimo Que entren todos… es ya otra (o muchas) cosa(s).
Desde la «obertura» (Intro), donde descorriendo las cortinas se afirma que Puerto Rico es «el único lugar del mundo donde se presta más atención a Miss Universo que a la educación», se adivina la variedad tanto conceptual como sonora; las paráfrasis irónicas de líneas de la música tradicional norteamericana (funky, country, musical a lo Broadway, etcétera) ya anuncian lo mucho de bueno que deparará el álbum.
Y no decepciona, en momentos como la autobiográfica Calma pueblo («yo estoy aquí para contarte/ lo que no cuentan los periódicos… mi disquera no es Sony/ mi disquera es la gente»), que vuelve sobre la denuncia al arte trocado en vulgar negocio, las censuras injustas o la hipocresía religiosa, bordada con eficaces comentarios de rock tradicional; en los contrastes sociales que informan Baile de los pobres (con la participación de Omar Rodríguez), donde coros femeninos enriquecen la perspectiva vocal, como también en el elegante reggae La vuelta al mundo, una canción de amor lindando con la vocación del viajero.
Varios temas se elevan sobre la media: La bala, que afina la fuerza letrística, aderezada por unos logrados crescendos armónicos y orquestales; Vamo’a portarnos mal, un merengue con todas las de la ley, que sintetiza la irreverencia y el desenfado que signa la estética del dúo («no somos clones, no somos imitaciones/hoy vinimos a ser, lo que no se supone»), y Latinoamérica, preciosa samba-canción que invita a tres grandes cantantes: Totó la Momposina, Susana Baca y la brasileña María Rita, para discursar en torno a lo invaluable de las cosas grandes.
Sin que deban pasarse por alto las disonancias deliberadas de Digo lo que pienso, el country & western de Muerte en Hawai, las células de lambada en Todo se mueve, o el elocuente epílogo que, con el ropaje armónico de todo un oratorio clásico (quizá un guiño al Queen de piezas de ese corte), con frases incluso de reminiscencia barroca, constituye un resumen de inquietudes e ideas que se han manejado en todo el CD.
Disco que reivindica un tipo de música frecuentemente vituperada, demuestra que todo depende no solo del cristal con que se mire, sino con que se haga. No hay dudas de que por esta calle, devenida ya avenida, pasa —al margen de tendencias o géneros— la buena música, sobre todo esa portadora de un discurso que convoca al pensamiento y la reflexión en medio de tanta banalidad y cursilería.
se critico y hasta censuró al chupi chupi por considerarlo chavacan,de mal gusto y contrario a las buenas costumbres. resulta que lo que hace calle trece no es de mal gusto. si alguien vio videos suyos en la tribuna antimperialista,que diga si eso decente o no. por favor, hasta cuando la doble moral, el doble racero para medir el comportamiento humano por sus tendencias politicas.
hola,solo comento, porque los reguetoneros de nuestra isla jamas los publican en este diario,muchos cronistas de este diario los tildan de vulgares,letras sin sentido,e.t.c..en cambio calle 13 no queda atras,actuan sin camisa y tienen por igual o mas canciones con letras chabacanas...entonces??????
Frank: Creo que en cierta medida parte tu artículo, aunque válido, se diluye un poco en la pretención y la asociación hacia el "bestseller" de los temas del momento: el reguetón cubano, o la diabética campaña hacia/sobre Osmany García. Si bien, ellos - René y Eduardo - se sienten de cierta forma ofendidos cuandos los calzan solo de reguetoneros, en sus últimas producciones discográficas han estado bastante alejados de esta tendencia como parte de sus propias declaraciones, y mucho más comprometidos al tema social, a los reclamos universitarios, al sentimiento latinoamericano, y antiimperialista. En caso de que sean solo reguetón... ¿No sería este, el tipo de reguetón que deberíamos promover en nuestro país, y no aquel reguetón caníbal que ha devorado la esencia de la cultura cubana en la preferencia de las nuevas generaciones? Los últimos temas de Calle 13 nadie los conoce, a no ser - un poco tarde ya - el videoclip Latinoamérica, que desfasado en el tiempo aunque necesario, vemos ya casi a diario por la TV nacional.
bueno,calle 13 tiene un publico que lo sigue,por algo sera?los nuestros tienen tambien su publico,por alguna razon sera tambien,no creen? para gusto se han hecho los colores,ahora bien...porque nunca he visto un articulo en este diario de algun grupo de reguetton cubano? a eso me refiero,o es que hay que cantar letras del gusto de los periodistas u otros, para que no sean censuradas y asi poder en algun momento contar con tan siquiera una o dos lineas de un diario tan popular de su propio pais donde puedan verse reflejados????
si calle 13 logro impornerse en los grammy por sobre toda la musica comercial (en su mayoria) por algo sera, estan marcando un antes y un despues en la musica latinoamericana, estan diciendo con palabras duras, no chavacanas, la realidad de nuestros pueblos, pero lo estan haciendo con una estetica q no se puede obviar y una calidad musical de aplaudir utlizando instrumentos ancestrales de estas latitudes del globlo terraqueo, si en la prensa no se publican cosas de los reguetoneros cubanos es q no hay nada nuevo q mostrar, creo q a excesion de los aldeanos, la mayoria estan dentro de un saco dandose empujones, y no soy fan de los aldeanos pero como dijo abel prieto hace poco, "son revolucionaros" y estan escribiendo con palabras fuertes igual q calle 13 y eso es loq tiene q ver la prensa, aplaudo q se publique a calle 13 porq identifica a latinoamerica pero tambien hay q identificarse con lo q hacen los aldeanos (aunq hay canciones mas fuertes q otras) si creo q muchas merecen correr la suerte de su divulgacion. parafraseando a calle 13, ara los aldeanos su disquera no es la egrem, ni los lucas, su disquera es la gente
Respuestas del autor. Para Julio: Nada tienen que ver las "tendencias políticas" con estos criterios, se trata justamente de cómo, aún haciendo reguetón, son mucho más creativos que muchos aquí, aparte de que ya han superado esta tendencia en lo que se llama más abarcadoramente "música urbana". Yanet: cuando escuche uno de esos reguetones criollos que ostenten la mitad de ese nivel, con gusto tendrá mis más entusiasta comentario. MR-C13. Parece que eres el único hasta ahora que ha entendido: Se trata justamente de eso. En tu pregunta final está la respuesta.
RESPUESTAS DEL AUTOR: Julio: No se trata en lo absoluto de "tendencias políticas"; puedes aceptar o no su vestimenta y su proceder escénico, pero el día que algún reguetonero nuestro haga música con la mitad de su nivel estético seré el primero en dedicarle el más entusiasta de los comentarios. Esto sirve también para Yanet, lo primero que señalé es que en sus primeros CDs había letras censurables, pero se han superado extraordinariamente. MRC-13: En tu pregunta está, justamente, la respuesta que buscas. Saludos
frank, con todo respeto quiero agregar algo sin interes en formar una controversia del asunto. por tu respuesta estas dando por sentado que los reguetoneros de cuba no tienen calidad para que tu le dediques un articulo donde se les pueda elogiar, estoy seguro que si alguno de ellos dedicara alguna cancion a los cinco heroes o haga manifestaciones abiertamente antimperialistas como calle 13, estoy seguro que los halagos lloverian. esa es la gran realidad pero como solo se dedican a lo suyo, a su publico que se cuentan por miles y cuidado no mas, entonces no hay siquiera una mencion. por eso digo sobre las tendencias politicas. saludos.
Para Julio: Tampoco tengo interés en armar polémica alguna pero me siento obligado a contestarte. Cuando te refieras a los comentarios, personaliza, por favor. No creo debas encerrar a todo el mundo en el mismo saco, y te invito, si me has seguido a través de este periódico o de otros tantos donde ejerzo la crítica y el periodismo, a mencionar uno sólo de mis comentarios donde puedas señalar una politización a ultranza. Tengo, como todos, mis ideas políticas, pero sería incapaz de permitir que ellas mediaticen o siquiera influyan en mis valoraciones estéticas: creo, sinceramente, que estas han regido mi valoración de Calle 13, y estoy seguro así sería si evaluara cualquier reguetonero nuestro, aunque "sólo se dediquen a lo suyo", como dices. Saludos, F.Padrón
no inventen...Calle 13 canta sobre la política y su país...no como ¨nustros reguetoneros¨ que tratan de imitar a los cantantes de otros países bajándose de un helicóptero y lugo montándose en otro auto más modernos o tmb filmando en otros países con ropa carísima y lo último en celulares y al final el video no respalda a la letra el video es de ESPECULAR y la letra trata de VAMOS A HACERLO EN LA CAMA...no comparen que calle 13 si canta lo que es y lo que está pasando ahora