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Mirar al transeúnte

La cita será dentro de apenas unos días y convertirá al contexto cubano y los escenarios públicos en un laboratorio temporal de experimentación artística

Autor:

Aracelys Bedevia

A escuchar el ruido de la calle, trabajar con el arte vivo e involucrar de forma permanente al espectador convoca la Oncena Bienal de La Habana, el más importante evento de las artes visuales en Cuba. La cita será dentro de apenas unos días y convertirá al contexto cubano y los escenarios públicos en un laboratorio temporal de experimentación artística.

Tomando como pretexto el tema del encuentro, que en esta edición es La práctica artística y el imaginario social, los proyectos participantes, procedentes de 43 países, propician el diálogo entre el adentro y el afuera, y juegan con los imaginarios que conforman los mapas de estos tiempos.

La idea es no quedarse en los sitios más tradicionales sino mirar al transeúnte, pensar en aquel que queda fuera de los circuitos especializados, que lo que está sucediendo en la galería tenga que ver con lo que pasa más allá de esta, expresó Jorge Fernández, director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

«No queremos que la Bienal abandone su misión de traer nuevos talentos, es por eso que se enfatiza en los artistas jóvenes y emergentes. Muchas de las personas que participan se hacen después muy conocidas.

«Queremos potenciar la relación entre la producción artística y el espectador, y al mismo tiempo, socializar determinada experiencia de otras ediciones. El objetivo de este evento son las personas», precisó Fernández.

La presencia de los artistas, dijo, es necesaria en la gran mayoría de las obras porque estas llevan diálogo con el público. Muchas estarán en espacios públicos e implican interacciones de saberes entre disciplinas, por lo que requieren de músicos, actores, bailarines.

«Pablo Helguera, de origen mexicano, trabaja con actores y textos de Concierto barroco, de Alejo Carpentier. El austríaco Hermann Nitsch, un gran artista del performance, está pidiendo 87 músicos clásicos para desarrollar el proyecto que trae». Nitsch hará una acción el 14 de mayo, en el Instituto Superior de Arte (ISA).

Los carpinteros (Cuba) bajarán por la calle Prado, desde Neptuno hasta Colón, el 11 de mayo a las 5:30 p.m., con su Conga irreversible, una comparsa en la que tanto la coreografía como la música serán interpretadas al revés.

Roberto Diago tiene un proyecto con música popular en el parque Lennon. Nicola L, de origen francés, también trae un performance. Este artista trabaja el sentido de la piel como elemento de vida, en su obra habrá músicos interactuando. Está Caja lúdica, de Guatemala, un taller de máscaras, de teatro callejero; también está la intervención del brasileño Carlos Garvalhosa, quien hará en la escalera del Gran Teatro de La Habana, con cedro, el sonido del lugar y música contemporánea.

La nuestra, explicó Fernández, es una Bienal de mediaciones e implica lograr la complicidad de muchas personas que deciden sobre el espacio público. «Es subvertir las cosas, cambiar las aristas con que estás mirando, porque puede haber otra mirada. Ha sido un fuerte proceso de investigación. Esperamos acercarnos a los propósitos y que la utopía se vuelva realidad», concluyó el también director del más importante evento cubano de las artes visuales.

Jóvenes y consagrados

Imposible no recordar los elefantes expuestos durante la pasada Bienal y que luego recorrieron diversas plazas de la capital. Jeff, su autor, estará esta vez entre los artistas jóvenes invitados oficialmente, con la obra Blanco y siempre dulce. Se trata de un oso de cuya barriga brotan algodones de azúcar que Jeff irá repartiendo por los espacios dedicados al evento. Mientras que Margolle presentará Miopía. Este artista participará también en la exposición llamada Open Score incluida en el programa oficial de la bienal. Open…, agrupa a artistas o propuestas relacionadas con los llamados Nuevos medios. «Ambas tienen que ver con las inquietudes que siempre he tenido, pero con la diferencia de que en estas el desarrollo de una interacción participativa entre el espectador, el artista y el espacio de percepción —mediante la utilización de la “tecnología”— las hace diferentes a lo que ya venía haciendo», expresó.

En la lista de jóvenes participantes con muestras oficiales están Grethell Rasúa, a quien se le verá en el Pabellón Cuba con una tienda de productos elaborados a partir de desechos humanos; Carlos Martiell y el performance Simulacro, el cual será inaugurado en el Wifredo Lam, el 21 de mayo a las 8:00 p.m.; y Duniesky Martín y Raychel Carrión, estos dos últimos con una propuesta audiovisual sobre artes marciales, que será proyectada en el cine Águila de Oro, en el barrio chino (15, 3:00 p.m.).

Yoan Capote, uno de los artistas jóvenes que ha logrado establecerse dentro del panorama cultural cubano e internacional, llevará la versión monumental de Estrés, cuatro bloques de concreto oprimiendo dentaduras humanas hechas en bronce.

Si bien la Bienal de La Habana se caracteriza por potenciar la presencia de las nuevas generaciones, el evento se abre también a creadores de mayor renombre y experiencia. Por la nómina cubana sobresalen el premio nacional de Artes Plásticas René Francisco, con sus estudiantes de la 4ta. pragmática y el proyecto Ciudad generosa, que se desarrollará en una explanada ubicada en 3ra; entre D y E, en el Vedado (12, 5:00 p.m.); Carlos Garaicoa, con una exposición en el Lam; Roberto Fabelo, que estará participando junto a más de una veintena de creadores en Detrás del muro, una serie de instalaciones a ubicar en el Malecón habanero; Esterio Segura con sus Submarinos hechos en casa, donde combina el estilo de los carros de los 50 con los sumergibles de Julio Verne; Estas propuestas forman parte de los proyectos que estarán en el espacio público, interactuando con la comunidad.

Otro de los artistas es el conocido Jorge Pardo, residente en California. Luego de haber triunfado en Europa y los Estados Unidos, al punto de ser considerado entre los mejores artistas contemporáneos del mundo, Pardo expondrá en su país de origen durante los días de la Oncena Bienal de La Habana, específicamente a partir del 11 de mayo, en el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam.

Mediante el uso de técnicas y materiales novedosos, este creador —para quien la computadora es su fiel aliada— combina el diseño con la arquitectura, la escultura y la pintura, al tiempo que intenta conectar el arte con la vida. A esta fiesta de las artes visuales trae Pardo una muestra del modo en que trabaja en su taller en California. Se trata de un robot que creará piezas bidimensionales hasta llenar el espacio donde presentará su propuesta.

«Una parte de la exhibición es lo que esa máquina irá haciendo. No habrá nada al inicio. Mientras el robot esté produciendo, con un diseño preconcebido, las personas podrán entrar e interactuar con lo que se hace. Estas obras irán llenando la galería hasta cerrarla», afirmó en declaraciones exclusivas para los lectores de JR.

«Pienso que lo más importante para un artista es mostrar lo que ha creado y no necesariamente hacer cosas para vender. Ese tipo de contacto es superespecial y es lo que me gusta. Por eso hago piezas que están en el museo y fuera de este, en locales que no son tradicionalmente de arte. Me interesa lo que produce la cultura visual, la ambigüedad, lo inestable, desestabilizar un poco a la persona que va a ver la obra para que tenga que usar sus propios recursos», enfatizó el artista.

En la lista de extranjeros figuran, entre los de mayor renombre, Ilya y Emilia Kabakov, de origen ruso-estadounidense, con El barco de la tolerancia, obra que ha contado con la intervención de niños cubanos y que será inaugurada el 11 de mayo, a las 6:30 p.m., en el Castillo de la Real Fuerza; Marina Abramovic, de Serbia, quien hará una acción el día 13, a las 3:00 p.m., en el teatro Miramar; el francés Philippe Perrín, que estará el 12 en el ISA.

La Bienal establece interconexiones entre los públicos, los artistas y el proceso creativo, al tiempo que enfatiza en el papel del arte en la transformación de objetos y como catalizador de sujetos sociales.

Mística y particularidades

Rubén del Valle, presidente del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, dijo que a la Bienal de La Habana la ha caracterizado su compromiso con la cultura y su persistencia en mantenerse a pesar de todos los obstáculos y las crisis en el mercado del arte.

Este megaevento se ha establecido dentro del circuito de bienales internacionales. «Una de sus particularidades es la manera en que interactúan los públicos con los proyectos y la capacidad de asumir La Habana como escenario protagónico. Uno de los mayores problemas del arte a nivel internacional es precisamente la presencia de un público participativo crítico», enfatizó Del Valle, presidente además del Comité Organizador.

Consecuente con la renovación generacional continua, la Bienal habanera se ha caracterizado por tener en sus nóminas a los mejores artistas emergentes. «Algunos son estudiantes o recién graduados del ISA, lo que no quiere decir que estos excluyen a los otros. Es la coexistencia en el mismo panorama de diversas maneras de ver y asumir el arte».

Otro de sus méritos, precisó, es haber propiciado desde sus primeras ediciones la proyección de los movimientos artísticos de los países del Tercer Mundo. «En el momento en que la Bienal se crea esa no era la práctica, por lo que el evento permitió impulsar la labor de esos creadores».

Esta fiesta de las artes visuales se plantea problemáticas que operan en el contexto de la Bienal y ponen a interactuar obras de las más variadas estéticas. Es el momento de proyectarse internacionalmente, de darnos cuenta de la riqueza del arte cubano.

«Tiene su mística y un nicho muy particular de atención. Es muy reconocida por la crítica internacional. Al finalizar el evento, las principales publicaciones de arte y también los más importantes periódicos hablan de ella, la cubren con diversas visiones y eso da la medida de que se reconoce su importancia. El papel ejercido por los medios durante las últimas tres bienales ha contribuido a reducir la distancia con los públicos».

La exposición de arte cubano más grande que se haya hecho en los últimos tiempos, por el espacio que ocupará, será el programa colateral a la Bienal. Más de 400 artistas, mayoritariamente cubanos, estarán con muestras personales y colectivas de escultura, instalaciones, dibujos, grabados, fotografías, performances y audiovisuales.

La Bienal cubana permitirá conocer qué se está haciendo en arte contemporáneo y evaluar cómo se comportan las relaciones entre las producciones visuales y el imaginario social, entendiéndose este último como el modo en que las personas imaginan su espacio social y la dimensión simbólica que ellas adquieren a través del arte.

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