Empapado de versos y guitarras - Cultura

Empapado de versos y guitarras

Desde los diez años de edad, el joven granmense Luis Yordanis Rondón Leyva se enamoró de la música tradicional cubana y hoy dirige su propio proyecto cultural, Son del Golfo

Autor:

Osviel Castro Medel

MANZANILLO, Granma.— A los diez años se «enfermó» para siempre. A esa edad sus padres comenzaron a llevarlo a los aguaceros de son y de trova que caían a menudo en esta ciudad costera y así Luis Yordanis Rondón Leyva se empapó de versos o guitarras.

Por eso ahora, 14 abriles después, resulta un «extraño» para algunos coetáneos; porque él, desde esa infancia de sonidos hechizadores, no ha podido zafarse del oído a Chapotín, Ignacio Piñeiro y otros músicos gloriosos de generaciones pasadas que algunos jóvenes desconocen.

«La gente me mira con esto —dice señalando a sus audífonos— y cree que estoy disfrutando un reguetón o algo parecido, pero lo que yo escucho casi siempre es música tradicional cubana».

Su «enfermedad» por esos ritmos cobró fuerza cuando su vecino Alberto Moreno le enseñó, en la niñez, a tocar la guitarra. Y se hizo mayor hace un lustro, cuando se graduó como instructor de arte de la Brigada José Martí.

Pero lo que en verdad colmó la calentura espiritual de Luis Yordanis fue el nacimiento, hace poco más de dos años, del grupo Son del Golfo, proyecto cultural que dirige y que alcanzó en 2011 uno de los premios nacionales Escaramujo, otorgado por la Brigada... en la modalidad de música.

Una de las singularidades de esa agrupación es que está compuesta por tres mozos instructores de arte y cinco personas «mayores», de hasta 50 años.

«A pesar de la diferencia de edad, nos llevamos como hermanos, trabajamos juntos en los arreglos, en el montaje de los números. Todos son muy buenos, yo diría que estelares en la música; los miro y aunque sé que uno es arrocero, el otro cerrajero... no me explico cómo no integran un grupo profesional.

«Y otra cosa que observé desde el primer día: no tienen miedo a enfrentar ningún público, están curados de espanto», sentencia este muchacho de 24 años que labora en el campamento de pioneros Que siempre brille el sol.

Eso y la seriedad colectiva justifican el éxito de Luis Yordanis frente a Son del Golfo, cuyo repertorio —números que van desde Yo como candela hasta Linda Paloma— ya es conocido en disímiles barrios de Manzanillo.

«Pretendemos seguir nuestra labor comunitaria, difundir esta música en cada rinconcito y que la gente sepa valorarla, lo del premio llegó sin buscarlo y nos ha embullado mucho. Descansamos poco, actuamos a cualquier hora del día, cuando el trabajo de cada uno lo permita».

Luis reconoce que con Son... ha aprendido bastante, aunque no deja de reconocer a las agrupaciones América Libre y Aché, las cuales terminaron de infiltrarle en las venas el bichito de la música tradicional cubana.

Cuando JR le formula una pregunta capciosa, sonríe y responde sin sonrojarse: «Sí, a ratos me han dicho que soy un viejo, pero no le temo a eso. Y me preguntan si estoy loco haciendo estas cosas; pero les respondo que soy más joven que ellos porque le he encontrado un sentido hermoso a la vida y que ellos no saben lo que se están perdiendo».

Sin embargo, para él lo que más acalla esos reproches es el respeto de la mayoría. «Cuando uno ve la alegría de la gente en los barrios y ve que existe admiración por nuestro trabajo, uno solo piensa en que hay que seguir».

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