Descubrir las potencialidades de un formato

El Festival Leo Brouwer de Música de Cámara celebrará su VI edición, del 3 al 13 de octubre venidero, en diferentes espacios de la capital

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Conciertos con una organicidad propia y donde los autores interpretados se integran a un discurso melódico atractivo, acontecerán en el venidero Festival Leo Brouwer de Música de Cámara, que «sacudirá» a la capital, del 3 al 13 de octubre próximos.

El certamen, que no se atiene a los conceptos formales y muy acertado en sus propuestas sonoras, se ha propuesto siempre «no caer en lugares comunes, como la música que una vez y otra se toca», según ha manifestado a JR la musicóloga Isabelle Hernández, su directora general.

Y esa es la razón por la que el reconocido compositor y guitarrista Leo Brouwer encuentra apasionante este proyecto. «Acá existe, como dice nuestro eslogan, un maridaje perfecto de músicas inteligentes», señala.

Así podremos apreciar desde el dúo de las afamadas pianistas francesas Katia y Marielle Labéque en la velada inaugural Norteamérica en su música, del 4 de octubre en el teatro Karl Marx; hasta la actuación del exquisito trío de jazz integrado por el pianista Ernán López-Nussa, el baterista Enrique Plá y el contrabajista Gastón Joya, en el concierto titulado Desde el Mediterráneo, que tendrá lugar el día 5 en el cine-teatro Astral.

Para quienes esperan por las propuestas de este festival, les resultará grato conocer algunas de sus novedades. La primera es que el evento se ha salido del entorno de La Habana Vieja y llega a los escenarios del Karl Marx, el Nacional, el Astral y el Mella.

Como alicientes estarán las conferencias, paneles y charlas dedicadas a Compay Segundo, Nicolás Ruiz de Espadero y Carlo Borbolla. Igualmente cautivará el ciclo de cine musical que en las jornadas del evento acogerá el multicine Infanta y contará, en la primera tanda, con un comentario breve del crítico Frank Padrón.

La quema de la Tarasca, tradición que existió en la Isla hace más de 200 años y muy similar a la de la sardina en España, sin dudas atraerá al público.

Con una fragancia propia que se esparcirá por la escena y el auditorio, el Festival Leo Brouwer mostrará géneros que muchas veces no aparecen en los programas de eventos similares en el mundo.

Con Clásico vs. Flamenco (12 de octubre, teatro Nacional) se ejecutarán obras de Leo escritas en esas líneas melódicas, mientras en Perpetual tango (6, teatro Mella), se hará una elegante reverencia al compositor argentino Astor Piazzolla, en el aniversario 20 de su fallecimiento.

Para Brouwer este momento será sublime porque «ya casi no se toca a Piazzolla, a quien me unió una gran amistad. Se toca otro tipo de tango, que no es el gardeliano».

Piezas de otros autores también se escucharán en esa noche, como la partitura breve del astro ruso Igor Stravinsky, Tango para ensamble de cámara. La particularidad de esa obra, explica Brouwer, radica en que «se tocó una sola vez en Nueva York. La segunda vez que se interpretó fue por mí en los años 60 y no la hemos vuelto a ejecutar». Y deja abiertas las expectativas.

Homenajes, buenas interpretaciones y mucho más podrá palparse en otros tres conciertos: Sketches of life (Boceto de vida), De Valencia a La Habana y Compay Segundo in memóriam.

La concepción de cada una de las veladas en el Festival responde, según Leo Brouwer, a «una visión cultural. No se trata de presentar figuras, la esencia está en el repertorio, aunque actúen instrumentistas reconocidos de todo el mundo».

Para Isabelle Hernández pensar cada programa significa proponer «una temática, una dramaturgia, y en función de ellas es que los músicos aparecen.

«Es importante señalar que el festival comenzó como un monográfico con obras de Leo Brouwer, pero ya no lo es. Aunque continuamos interpretando sus obras, también se ejecutan piezas de muchos autores. En esta ocasión habrá más de 40 compositores sonando, y músicos de ocho países.

«Además tendremos interacción con otras manifestaciones artísticas como el teatro, la danza, las artes plásticas y un grupo de artistas maravillosos que triplica la cifra de participantes del año pasado», señala Isabelle.

A diferencia de quienes expresan que este tipo de música no genera gran afluencia de público, el Festival Leo Brouwer lo desmiente y mantiene las salas llenas. Sin embargo, al decir del autor de Paisaje cubano con campanas para guitarra, «el objetivo es que la gente se vaya enamorando del proyecto y eso es lo que está ocurriendo».

Y un buen argumento es que allí se potencia un formato singular de la música de concierto, la de cámara. Indica Brouwer que «hubo un gran vacío durante muchos años, al extremo de que nosotros hicimos revivir algunas agrupaciones de cámara que existieron hace tres décadas».

El guitarrista afirma que en el caso de la música de concierto la atención se centró en el formato sinfónico que existe en toda la Isla y en los solistas. Pero, puntualiza, el formato de cámara «permite un instrumental variado que no se da con los solistas».

Ya con la mira puesta en 2013, Isabelle Hernández adelanta que entonces se homenajearán a Benny Moré y a José Martí, a la vez que se festejará los aniversarios de Roberto Valera y Calixto Álvarez.

Como estímulo nos deja la recuperación de algunas partituras: «Estamos en una encrucijada entre dos compositores santiagueros del siglo XIX, para interpretar sus obras», anuncia, aunque prefiere reservarse sus nombres.

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