Un bolero para Eliades Ochoa

Eliades conversa en exclusiva con JR acerca de la sensación que le causó el Grammy Latino 2012 por su álbum Un bolero para ti

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Eliades Ochoa ha paseado la música tradicional por muchos escenarios, y ha triunfado. Ahora, vestido de negro y con su particular sombrero, nos descorre las cortinas melódicas del bolero y vuelve a triunfar.

Deja su voz en éxitos de vitrolas y también en obras suyas escritas para ese estilo. Seduce, con el sentimiento que esparce en esas interpretaciones, y la Academia Latina de la Grabación se ha percatado. Como resultado: le concedieron el Grammy Latino 2012 por su álbum Un bolero para ti.

La buena nueva sorprendió al artista cubano en Europa, donde puso al tanto a sus seguidores del Viejo Continente de Lo más reciente de Eliades Ochoa, trilogía de compactos que Egrem avala y en la que el músico explora otras zonas sonoras menos abordadas por él, como la música instrumental y el propio bolero.

Ochoa comenta en exclusiva para JR acerca de la sensación que le causó el Grammy Latino, que se traduce en un nuevo impulso para su hacer diario. «Es un premio de la música cubana, manantial inagotable y, en especial, a mis tradiciones, a Santiago de Cuba», explica.

Ante la curiosidad despertada por ese disco, Ochoa revela que Un bolero para ti contiene sencillamente «un mensaje romántico. La inspiración me llegó en un momento de nostalgia, de “morriña”, porque estaba fuera de mi país y deseaba estar cerca del ser querido».

El artista santiaguero, nacido en Songo-La Maya en 1946, también devela cómo concibió Mi guitarra canta y Eliades Ochoa y la banda del Jigüe, los cuales completan la trilogía de Egrem. «El primero solo lo integran temas instrumentales. Era un anhelo de mu-chos años donde deseaba que mi guitarra fuera la anfitriona.

«El segundo es un proyecto con los mú-sicos del conjunto Patria, reforzado con instrumentistas de otras agrupaciones. Este volumen incluye géneros como el son, la guaracha, la guajira, el changüí, la bachata y el merengue haitiano».

Acompañado de Patria, uno de los proyectos musicales más importantes en su vida, Ochoa estuvo hasta la primera quincena de este mes promocionando los volúmenes en países como Bélgica y Holanda.

Es sumamente importante para Eliades que las compañías fonográficas miren a los géneros tradicionales de cada país pues, independientemente de que tienen allí un mercado en potencia, estos estilos constituyen pilares raigales de la identidad de las naciones y, en el caso de la Isla, esto significa cubanía.

Esa es una de las razones esenciales de la trascendencia internacional del Buena Vista Social Club (BVSC), del cual Eliades Ochoa forma parte. El proyecto ha marcado un momento especial en su vida y se palpa en el placer inmenso que ha sentido al compartir con Ibrahim Ferrer, Rubén González, Manuel Galbán, Compay Segundo, Omara Portuondo y el Guajiro Mirabal, entre otros.

Confiesa entonces que «la importancia del BVSC está en que hemos llevado la música cubana a todos los rincones del mundo. Hemos creado una familia que nos ha unido por siempre».

Pero, ¿cuánto tiene que calar este género que defiende, Isla adentro? Es una pregunta que Ochoa contesta de un tirón: «Las fallas se deben a las pocas presentaciones de las agrupaciones del interior del país en la radio y televisión nacionales, para poder ser evaluados por el público».

Un fonograma anterior de Eliades, Afrocubismo, dejó en la crítica especializada y en quienes lo han escuchado, una notable impresión. En detalles, Ochoa nos relata que el disco «fue una experiencia interesante, pues se unieron dos culturas: la cubana y la africana; permitiéndonos que fueran acogidas por su riqueza en los diferentes escenarios internacionales donde nos hemos presentado. El CD obtuvo el lauro de Mejor Disco del Mundo que otorga la National Geographic, y en Cuba le fue concedido el Premio de Honor de Cubadisco».

El empirismo de Eliades Ochoa ha sorprendido a los entendidos de la música, que lo consideran un virtuoso de las cuerdas. Ochoa in-siste en que su mejor Universidad ha sido la de la calle. ¿Escuela imperfecta o rica en aprendizajes?, lo interrogo.

Es una escuela en el sentido exacto de la palabra, responde con determinación el músico. «Y lo es, porque al transitar con mi guitarra por las calles conocí a grandes músicos-maestros como Ignacio Bombú (conocido como Pucho, “el Pollero”; Emiliano Blez, Miguel Matamoros, Ángel Almenares, Rafael Cueto, Ñico Saquito, Faustino Oramas (el Guayabero), Juan Arrondo y el dúo Los Compadres, entre otros».

La santiaguera Casa de la Trova jugó un papel significativo en la formación artística del intérprete de Estoy como nunca. De ella, apunta, «me nutrí. Es el lugar de más historia de nuestra música tradicional».

Santiago de Cuba es un punto obligado en la conversación de Ochoa con nuestro diario. Eliades hace llegar un mensaje a sus coterráneos luego del paso devastador del ciclón Sandy. «Más fuerte que este huracán, han sido y serán siempre, los santiagueros. Estoy orgulloso de mi Santiago, y seguro de que volverá a ser una ciudad modelo», señala.

Entre los muchos proyectos internacionales en los que está inmerso, Eliades ansía actuar para el público cubano. El próximo año lo atrapará enfrascado en «la presentación de dos discos y la Egrem está trabajando para podernos presentar por la Isla, un deseo que tenemos desde hace algún tiempo», anuncia.

Aunque los epitafios están muy lejos de su activa vida, Ochoa quiere que los cubanos lo evoquen siempre por esa obra que enriquece día a día. Pensando en una posible variante y en tono de despedida de esta entrevista, el guitarrista nos esboza su idea del asunto: «La mejor forma de recordarme es como un artista de pueblo».

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