El Dial que nos hizo «localizar» Buena Fe

Dial, el nuevo disco de Buena Fe, presentado en los conciertos que ofreció el pasado fin de semana en el teatro Karl Marx, ha sido una revelación de canciones que van más allá del éter que las difunde y se centran en las preocupaciones de la gente común que las protagoniza

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Fue como una invitación a escuchar y ver, a disfrutar en el escenario lo que una cabina radial solo dibuja desde la voz, los efectos especiales y el sonido. El Dial que nos hizo «localizar» Buena Fe en los conciertos que ofreció el pasado fin de semana, en el teatro Karl Marx, ha sido una revelación de canciones que van más allá del éter que las difunde y se centran en las preocupaciones de la gente común que las protagoniza.

Para analizar la velada sabatina, de la cual fui testigo, les apunto mis primeras sorpresas: la atención del auditorio ante lo nuevo del dúo, y el papel de los artistas al develar su propuesta con un concepto comunicativo elevado, que se valió de la multitudinaria influencia de un medio esencial para la difusión de la música y para la vida en general.

Pues la radio, que a Cuba llegó hace 90 años, juega un rol primordial para mucha gente. Tribuna de la rebeldía nacional contra la tiranía en los años 50 del pasado siglo, difusora de la impronta de la sonoridad nacional dentro y fuera de la Isla, y preferida por sus dramatizados sacados de las historias de su público, es el conducto perfecto para que Buena Fe comunique 13 números que dialogan sobre diversos asuntos, entre ellos el amor, la política, la maternidad y la esperanza.

Con una introducción aderezada con el buen humor del actor Omar Franco y ese conocido sonido de la Onda de la Alegría, Israel Rojas y Yoel Martínez, seguidos por su banda, nos motivaron esa noche con Acompáñame. Desde allí partió el «guión» radiofónico de los músicos, que comprendía el homenaje a espacios informativos, dramatizados y musicales cubanos.

Me resulta atractivo cómo se manejaron en cada texto las metáforas, los símiles y los recursos literarios. Ellos quedaron como enseñanzas en quienes aguzaron el oído para sacar conclusiones prácticas sobre sus cuestiones personales.

Es ahí donde les recomiendo Si yo fuera, una suerte de augurio esperanzador para los que están por nacer. Y fue la noche del sábado, en esa escenificación de los cantantes Israel Rojas y Ana María Delgado —quien actuó con ocho meses de embarazo—, y el coro de niños de la escuela elemental de música Manuel Saumell, que la canción tomó para mí su forma orgánica, ya que antes me había llegado a través de una grabación.

Los artistas sucumbieron ante la solicitud de un niño y «cambiaron» una sola canción en el programa. Así, declinaron interpretar Era mi aire, perteneciente al CD Catalejo, para que los pequeños y los no tanto arrollaran con la conga pop Pleiesteichon.

Debo decirles que en Dial, como en la vida, hay una dosis de lo positivo y lo negativo que nos sucede. Aunque el equilibrio siempre se va hacia lo esperanzador en el disco, Pablo retrató, al decir de Israel, a aquellos pequeños que no han crecido en un núcleo familiar pródigo en amor, un tema que describe la historia del filme homónimo del realizador Yosmani Acosta, de cuya banda sonora formó parte este sencillo.

Dedicadas a quienes llevan dentro el espíritu universitario, Israel y Yoel regalaron Canción a la Universidad, hecha hace unos seis años atrás, y Corazón Universidad. En esta última se hicieron acompañar de D’ Corazón, grupo del Instituto Superior de Arte. Con ambas, dijo Rojas, reverencian lo que representa ese centro de altos estudios para todos, aun para quienes nunca han tenido la experiencia.

A tono con las nuevas tecnologías y recordando aquel Como el Neandertal de inicios de su carrera, Buena Fe hizo un Ojeo actual por la temática donde celulares y otros soportes digitales nos son cotidianos.

En Se bota a matar, con una exquisita grabación introductoria de Aurora Basnuevo y Mario Limonta, o lo que es lo mismo: Estelvina y Sandalio de Alegrías de sobremesa, nos instaron a exorcizarnos de las malas energías y a que nos abramos paso a lo positivo que podemos encontrar en el día a día. Algo que percibimos también desde la coreografía de Roclán, que acompañó la interpretación del tema, y que fuera llevada a la escena por la compañía danzaria Habana Queens.

Mientras en Buena hembra, mala sangre los músicos describieron con astucia su visión de la política, según explicaron; en Volar sin ti enunciaron el paso de una relación amorosa y trivial, a imprescindible. Escrito a cuatro manos entre Israel y el español Andrés Suárez, quien además pone su voz en el sencillo, el tema esta vez fue asumido por Yoel Martínez junto a Rojas.

La unión en el escenario del Karl Marx de Descemer Bueno y el dúo fue un momento aplaudido y esperado. Ser de sol es uno de los éxitos de Bueno, el disco que por estos días disfrutamos de Descemer, y que exhibe esa capacidad comunicativa de su autor.

Resumirles una velada que sobrepasó la veintena de temas, y donde no faltaron Guantanamero, Catalejo y Soñar en azul, no es un ejercicio fácil. Lo cierto es que encontré en este concierto un notable cuidado por la sonoridad. Se nos mostró desde una pegajosa rumba (La culpa), hasta un trabajo elaborado con la introducción de instrumentos de cuerdas —de ahí la participación del grupo Frasis—, y de los metales. En la labor de orquestación  intervinieron, además de Buena Fe, Juan Kemel y Aldo López-Gavilán.

El dúo ha ido más allá del diálogo que proponen sus canciones y sumaron al artista de la plástica Jesús Lara, para que, con su exposición Frecuencia 13.9 mhz, exhibida en el lobby del teatro, motivara el disfrute colectivo del fonograma, cuya portada es precisamente la recreación que hace Lara de la pica que los músicos han convertido en su símbolo personal y que aparece en su discografía.

Con una atractiva concepción del espectáculo, una sonoridad que viaja de lo raigal hacia ritmos más foráneos como el pop-rock, y textos que retratan a quienes siguen a estos artistas, el Dial de Buena Fe invita a ponernos en sintonía con lo mejor que existe en nuestro mundo, como antídoto eficaz ante las malas energías.

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