Fuente ineludible de cultura

La Editorial Letras Cubanas este año publica algunos textos muy conocidos del escritor Daniel Chavarría: Viudas de sangre, El ojo de Cibeles y Una pica en Flandes

Autores:

Dairon Miranda
Dairon Miranda

Desde su fundación en 1977, la Editorial Letras Cubanas ha asumido la compleja tarea de dar a conocer lo más valioso de la literatura nacional. Y este año promete afirmar, una vez más, su contribución al patrimonio cultural de Cuba. Como la Feria está dedicada a los reconocidos escritores Pedro Pablo Rodríguez y Daniel Chavarría, aprovechó para publicar algunos textos muy conocidos de este último: Viudas de sangre, El ojo de Cibeles y Una pica en Flandes.

Viudas de sangre (Premio Alejo Carpentier 2004) es una especie de novela-río, donde el argumento nos remonta desde el San Petersburgo de los zares hasta Irlanda, y desde ese país a Nueva York, para acabar (o recomenzarlo todo), en la Ciénaga de Zapata. Personajes de la realidad hechos ficción se insertan en un estilo narrativo que hila con asombrosa maestría las disímiles subtramas, centradas en espacios sugerentes entre los que se halla la Cuba de los 50.

El ojo de Cibeles (ganadora de premios como el Planeta-Joaquín Mortiz, México, 1993) constituye uno de los libros más reveladores acerca de las relaciones entre sexo, poder y religión; una historia de ficción apasionante que nos adentra en el mundo de la Antigua Grecia, con sus contradicciones y conflictos, haciéndolo cercano a nuestra contemporaneidad. Rogelio Riverón, director de la editorial, elogia esta novela con frases como: «aventura erudita que se basa en el suspenso y la intriga», «personajes, más que convincentes, envidiables» y «certera escenografía».

Premio Dashiell Hammett, Gijón, 1992, a la mejor novela policiaca en lengua española de 1991, Una pica... resulta una obra donde el escritor diseña personajes que tienen sus propias opiniones, actitudes y actuaciones políticas a partir de trayectorias vitales que distan de ser fácilmente clasificables, y además hace gala de la invención narrativa, cuyo trasfondo es la vida en sí misma. El texto, a consideración del propio escritor, «es de ese tipo de literatura que no permite que la gente suelte el libro».

Un arqueólogo ateniense homosexual, un mujeriego profesor italiano y un «bicho raro» que ha vivido enclaustrado en casa de su madre toda la infancia, reciben una carta de una misteriosa fundación que habita en Una pica... En ella se les invita a descifrar varios enigmas a cambio de una altísima suma de dinero. No será fácil averiguar quiénes se ocultan tras esa institución. Chavarría va dándole pistas al lector mientras utiliza, a la misma vez, grandes dosis de sexo y humor.

Pero como en esta ocasión la Feria también rinde un merecido homenaje a las letras de la República de Angola, la casa editora presenta asimismo cuatro títulos que agasajarán a la hermana nación: ¡Ecué-Yamba-Ó!, de Alejo Carpentier; Biografía de un cimarrón, de Miguel Barnet; Cuentos negros, de Lydia Cabrera; y por último, Tambue. Cuentos de Angola, de José Ángel Gárciga.

Desde su publicación en 1933, Alejo Carpentier se opuso a la reimpresión de ¡Ecué-Yamba-Ó!, su primera novela, al considerar, con excesiva modestia, que se trataba de «una cosa novata, pintoresca, sin profundidad —escalas y arpegios de estudiante»— sin embargo, esta «novela afrocubana» posee un lenguaje y colorido sorprendentes, que no dista de la calidad de las producciones posteriores.

Biografía..., de Miguel Barnet, goza de un poderoso argumento y se halla entre los mejores libros concebidos en Cuba durante la segunda mitad del siglo XX. Narra, en primera persona, pasajes de la existencia del esclavo Esteban Montejo, sus sueños, y, en esencia, su determinación de alcanzar la libertad; pero lo que predomina y lo que más se disfruta (después de la huida que lo convierte en cimarrón) son las fabulosas descripciones de su relación mágica con los recónditos y misteriosos montes cubanos, rebosantes de vida propia.

Igualmente resalta una obra de inestimable valía que solo podría caracterizarse de manera precisa, y con el adjetivo perfecto, en voz de un escritor de la talla de Carpentier: «Los Cuentos Negros de Lydia Cabrera constituyen una obra única en nuestra literatura. Aportan un acento nuevo. Son de una deslumbradora originalidad. Sitúan la mitología antillana en la categoría de los valores universales. Y si me hacen evocar los nombres de Kipling, Lord Dunsany y Selma Lagerlöf, es porque, con remotas e involuntarias analogías de propósitos, soportan la comparación con ciertos relatos de estos autores».

Con la firma de José Ángel Gárciga aparece Tambue. Cuentos de Angola, donde las experiencias personales del autor en esa nación africana, se unen a costumbres, creencias religiosas y leyendas de diversos grupos étnicos de dicho pueblo. Con la fuerza del tambue, el espíritu del león protector de los aldeanos, miles de cubanos combatieron, junto a sus hermanos, para vencer al invasor racista y lograr la definitiva independencia de ese entrañable país.

Y entre las otras propuestas de Letras Cubanas también es perceptible el protagonismo de jóvenes autores que llegan con títulos galardonados con importantes reconocimientos literarios el pasado año. Ese es el caso de Papyrus (Premio Alejo Carpentier de cuento, y uno de los libros más elogiados por la crítica), de Osdany Morales; El olor de los fulanos (Pinos Nuevos de narrativa), de Liany Vento; Vuelta a las zonas desérticas (Pinos Nuevos de poesía), de Jorge Osorio Naranjo; Diseminaciones de Calvert Casey (Alejo Carpentier de ensayo), de Jamila Medina; y La sencilla palabra. Franciscanismo poético en la obra de Dulce María Loynaz (Pinos Nuevos de ensayo), de Liuvan Herrera Carpio.

Pero si de títulos galardonados se trata, los lectores no deberán dejar de leer La catedral de los negros (Alejo Carpentier, de novela), de Marcial Gala; Aspersores (Nicolás Guillén, de poesía), de Luis Yuseff; y Ladrón de niños (Julio Cortázar, de cuento), de Ricardo Chávez Castañeda.

La Editorial publicó, además: Poemas de nadie, de Rita Martín; Intimidad en la madera, de Waldo Leyva; El alma y la piedra, de José Luis Fariñas; Sol negro. La guerra sin ti, de Michel Encinosa Fú; La canaria o La mitad de la sombra, de Marlene García Pérez; Obra escogida, de Luis Marré; Cuarteto, de Atilio Caballero; Carbono 14, de Jorge Enrique Lage; El adversario (promocionado por la Editorial Plaza Mayor), de Raúl Capote; y Praxis editorial y lengua española, de Misael Moya.

En esta edición, Letras Cubanas engalana, con marcada propiedad, su propósito fundamental: difundir lo mejor sin discriminación alguna de tendencia o estilo. Con cerca de 3 000 títulos publicados, esta voluntad de promover la cultura ha permitido que su catálogo constituya fuente insustituible para todos aquellos ansiosos de conocer la trayectoria y las perspectivas innovadoras del arte cubano.

Comparte esta noticia



Enviar por E-mail

  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares, ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio.