Santa polémica

La publicación en Juventud Rebelde del artículo Santa María y la predestinación a la desmemoria ha dividido las opiniones de nuestros lectores

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Ya se ha convertido en un saludable hábito que después de que Juventud Rebelde publique sus artículos, algunos de ellos despierten encendidas polémicas que se dan, sobre todo, en su sitio web, aunque los mensajes que llegan a la redacción por la vía del correo electrónico también contribuyen a motivar el ejercicio del criterio de nuestros lectores.

La sana «provocación» llegó ahora con la publicación en nuestras páginas, el pasado domingo, de Santa María y la predestinación a la desmemoria. Una razón le asiste a quien dentro del foro que propició el portal digital del diario se nombra «Thol», el cual escribe: «Aunque no comparto completamente la crítica de Joel del Río a Santa María del Provenir, artículos como este son los que hacen falta, pues precisamente con el debate se aprende mucho y, en definitiva, ayudan si los que tienen que hacerlo toman en cuenta las opiniones de los televidentes, para quienes se transmiten los programas».

Si algo ha quedado claro es que, al menos en la web, los criterios están divididos. El mismo Thol le da la bienvenida a la propuesta del Chino Chiong y convida a que vean  Santa María del Porvenir como un espacio costumbrista, «muy cubano, pero, por supuesto, situándose en el tiempo. Excelente música de presentación y despedida interpretada por Tony Ávila. Una telenovela para desconectar, yo la valoro como la telenovela colombiana Caballo Viejo, que hace años pasó nuestra TV y gustó bastante».

Con él coinciden otros cibernautas, como «Yasel», quien asegura que para él la novela es buena. Puede que tenga problemas en materia de producción, dice, pero no de imaginación e histrionismo, al tiempo que hace guiños a San Nicolás del Peladero.

«Alexis», por su parte, la ve con otros ojos. «En la Televisión Cubana hay muchas propuestas condenadas a la desmemoria, y Santa María del Porvenir no es ni por asomo la peor de ellas. Sé de mucha gente con sentido crítico a las que le gusta la novela, seguramente un producto con fallas, pero alejada de otros vicios de la televisión como la repetición temática, el didactismo, el aburrimiento y la falta de originalidad».

Aunque muchos que conoce no gustan de Santa María del Porvenir, Mauro, sin embargo, la defiende porque la tiene como «verdaderamente simpática y refrescante. Bienvenida entre tanta desgracia humana y televisiva que nos rodea», afirma.

Miguel Rueda Martos considera, por ejemplo, que el elenco es de lujo: muy heterogéneo en su composición de edades y sobre todo en lo racial. «Los personajes que se encarnan están muy bien trabajados. Esta serie nos ofrece una visión de aquella época, cosa que los más jóvenes debieran conocer. Por momentos, determinadas situaciones mueven a la risa. Tiene un excelente estilo y tema de presentación. Hay producciones foráneas, que ha transmitido la TVC, el clásico culebrón, donde siempre se muestran las misma situaciones, pero en contextos diferentes: la muchacha joven y linda pero pobre, que se casa con el muchacho guapo y acaudalado (Vale Todo); los pobres que reciben herencias millonarias que los hacen ricos (Amigas para siempre); el delincuente pobre y el honrado rico (casi todas las novelas brasileñas de actualidad). Esos no son los patrones que debemos mostrarle a nuestro respetable. Debemos saber valorar lo que tenemos, y creo en lo noble y lo marcada de la intención de esta telenovela».

Para Gabriel Torres Rodríguez la aclaración que hiciera Rolando Chiong cuando presentó su obra es esencial, una propuesta, según él, alejada de los moldes cubanos de «la novela». «Ellos lo aclararon mucho antes de salir al aire, que no iba a resultar fácil para el público de la Isla aceptar tan fácil el dramatizado, que debían aceptarlo como lo que era: una parodia, una recreación, una burla, sin separarse del melodrama y las historias de amor. Creo que Santa María... nos ha brindado algo mejor que muchos otros espacios que llenan las noches cubanas y nadie los critica. Me encantan las actuaciones, y el desdoble de actores en personajes nunca antes interpretados por ellos. Veo diversidad y calidad en el montaje, amén del avión en vuelo, lo demás me gusta».

Según «Rafael», el principal problema de Santa María... es que no es una novela. «No sé cuándo van a aprender en la Televisión Cubana que en el horario de la novela no se puede poner otro tipo de teleserie. No está mal que los directores quieran hacer cosas diferentes, salirse del canon; bien, pero en otro horario. A esa hora la gente espera una telenovela con todas las pautas que exige el género. En la Película del sábado no se puede poner un documental, ni aunque sea el mejor del mundo. No, no es eso lo que espera el televidente».

«JD» no duda que quisieron hacer algo bueno, «perdurable incluso, pero no les salió. Pensemos que en la TV estadounidense, por nombrar una donde trabajan personas con muchísimo oficio, existen los llamados capítulos “piloto”, pues por mucha profesionalidad, intenciones, actores, presupuesto, etc., que se le ponga a una producción, no está garantizado que vaya a gustarle al público».

Danayvi Rodríguez Telles es de la opinión de que al final, el producto entretiene. «Si no, ¿por qué lo vemos? Cuando comenzaron con el anuncio de la novela en diferentes programas de televisión como 23 y M, Entre tú y yo, Mediodía en TV, escuché a Lucía Chiong decir en varias ocasiones que no le dieran tanto bombo y platillo, que eso era de mala suerte. Parece que la superstición se cumplió. Pero cubanos al fin, haciendo siempre homenaje al refrán: o no llegamos o nos pasamos.

«Las expectativas creadas fueron tales que ahora se sienten decepcionados porque no lo encuentran bien para el horario de telenovela y, por qué no, también por ese anuncio de que sería una mezcla entre San Nicolás del Peladero y Roque Santeiro».

Lo fundamental para «Lissette» es el resultado final. «Nada tiene que ver el esfuerzo que hayas realizado, si el objetivo se cumplió. Ha habido muchas novelas cubanas que se han alzado con buenas críticas (Sol del batey, Tierra brava y otras tantas) que, sin ser perfectas, tuvieron más aceptación. Lamentablemente, esta novela, Santa María del Porvenir, se ha quedado muy por debajo de lo que desean ver las personas. Puede gustarle a algunos, pero no le gusta a la mayoría. El periodista realizó un buen trabajo, aunque para muchos haya resultado crudo. Sucede que estamos acostumbrados a adornar las verdades y la verdad con adornos es similar a mentira o a una verdad camuflada. La verdad puede ser dura, pero no deja de ser verdad».

«Esta reacción adversa, explica Roberto Curbelo Rodríguez, se debe a que están acostumbrados a que en ese horario se transmitan novelas de amores, desamores, con alguna trama detectivesca o policiaca tal vez, y una pequeña dosis de humor, pero nunca en tono de comedia, de farsa preconcebida, como es el caso de la presente novela. Por supuesto, quien no la vea como lo que es, le parecerá un absurdo, la peor de todas las que se han puesto por la TV y se sentirá defraudado e inconforme. Creo que el equipo de realización de la novela sencillamente no se preocupó mucho porque la avioneta o algunas escenas que se desarrollan dentro de automóviles fueran realistas, ya que desde el principio pensaron que en la novela solo se tomaría en serio el mensaje, pero no los hechos ni las situaciones. Quizá no se han mezclado los géneros de la mejor forma posible, quizá las referencias a programas humorísticos ya clásicos de nuestra TV como San Nicolás del Peladero o Detrás de la fachada no estén bien logradas, pero sin dudas se hicieron con el propósito de rendirles homenaje; y también diría que, salvo quizá alguna excepción, las actuaciones son buenas y, como comedia al fin, sí provoca la risa o al menos la sonrisa en los que siguen su trama emisión a emisión, objetivo manifiesto por quienes la escribieron, dirigieron e interpretaron».

En tanto, Yoldi Espino elogia actuaciones como las de Breña, Daysi Quintana y Doimeadiós, pero aprecia que «otros actores y actrices están fuera de foco, pareciera que el guión los desorienta y los convierte en muñecos de cuerda». A este matancero le parece inconcebible que «a estas alturas la Televisión produzca programas de tan mala factura. Talleres, eventos, festivales... un sinnúmero de espacios donde se debate acerca del producto televisivo y seguimos retrocediendo. Y si de presupuesto se hablara, valdría la pena meditar sobre el derroche en malos productos, y este dinero sí no cae del cielo...».

Mientras tanto, «NMR» comparte los criterios de Del Río. «Pienso que se acercan a los de la mayoría, he escuchado similares comentarios a personas más y menos exigentes por su formación estética y cultural. De gustos no se discute, pero el arte sí tiene discusión, por eso vale que la prensa propicie el debate».

Después de leer estos y otros comentarios, «Michel» está convencido de que Santa María... no es la más popular, «pero sí la más polémica». También cree que «el público cubano ha perdido cultura audiovisual, que no existe crítica especializada de televisión, que el ICRT debe cambiar sus formas de producir, y que aún existen personas con las que se puede dialogar».

Al igual que «Michel», «Gabrielef» convida a ganar en cultura del debate. «No tenemos por qué pensar todos de la misma manera. Pero, por supuesto, hay que presentar los puntos de vista con respeto, sin ofensas. La novela le puede gustar a alguien, no digo que no; pero, indiscutiblemente, es de pésima calidad, y el periodista da argumentos muy acertados, aunque no tenemos que estar de acuerdo con él en todo».

Una semana después, continúan apareciendo opiniones sobre Santa María del Porvenir, aunque hay quienes se aventuran a introducir otros temas, como sucede con «josem»: «Aunque no viene al caso, ¿alguien podría decirme si aún quedan en el puerto muchos contenedores con películas de la India?». Al menos, otra vez el foro está «servido».

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