El símbolo musical de la amistad - Cultura

El símbolo musical de la amistad

David Blanco recorre el país con su música desde este 4 de abril para saludar los aniversarios 51 de la UJC y 52 de la OPJM. El periplo del cantante deviene pretexto para reverenciar valores universales como la fraternidad

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Como claro tributo a la amistad como sentimiento universal, y a la música que une umbilicalmente a todos sus participantes, se nos presenta Amigos (Bis Music, 2013), el último fonograma hecho por David Blanco. Si deseamos catalogarlo, podríamos decir que tiene entre sus aderezos esa dosis de rock nacional, fortificada con la tendencia melódica de sus coprotagonistas.

Son 14 sencillos, la mayoría de ellos compuestos —y orquestados— por David y Ernesto Blanco, aunque también figuran clásicos del repertorio nacional y algunas composiciones pertenecientes a los artistas que figuran en el álbum.

«Quería unir el mundo de esas personas al mío. Era un disco que ambicionaba hacer. Cuando tuve cinco o seis canciones grabadas, pues el proyecto se puso más serio», explica a JR David, quien gusta de tomarse un tiempo entre cada compacto.

Exponentes de la música tradicional, de la popular y de la canción aportan su visión y modos de interpretar en Amigos. Todo se conjuga y hay un sentimiento que prima: la admiración de David por estos artistas.

Vemos en la placa la voz raigal de Eliades Ochoa en Pica pica, un sencillo que con matices de la picardía que posee el son y la calidad interpretativa de los cantantes, nos llega a ritmo del metal y de timbres más electrónicos.

Aunque ambos músicos habían grabado anteriormente Ojos malignos, de Juan F. Pichardo, debo referirles que ya hay dos versiones de Pica pica: la disfrutada en el CD de Blanco y la que Eliades presentara en su concierto del pasado 23 de febrero, en el Gran Teatro de La Habana.

Tarde gris es un regalo único que nos ofrece el cantante junto a Omara Portuondo. La pieza encuentra precisamente su dramaturgia en la utilización del piano como instrumento de fondo, en la sensibilidad de una letra que describe un momento especial, y en el empaste de las voces.

David relata que tenía una vieja deuda con Paulo FG. Le dio a escoger una de sus canciones al líder de la Élite y este seleccionó Tengo para dar, la cual lleva implícito el estilo sonero defendido por Paulito.

«Un día me llamó Paulo y me dijo: “Vamos a hacer algo”. Admiro a FG. Es un gran cantante y lleva tantos años en la popularidad de la gente, que uno se pregunta cómo lo logra», expresa Blanco.

En esa cuerda sonera, con la voz de Félix Baloy y Cotó en el tres, emerge Largo de aquí, que acorta la distancia entre el género defendido por Matamoros y Miguelito Cuní, y el rock and roll de los años 80, donde la guitarra eléctrica tiene un protagonismo mayúsculo.

Un clásico nuestro ha sido «respetado» en su forma original. Vereda tropical, de Gonzalo Curiel, se escucha como un homenaje a orquestas como la Riverside y la Aragón, y a cantantes como Tito Gómez, quien inmortalizó la pieza.

Es la Charanga All Star una invitada de lujo y relata David que fue una decisión unánime la de «tocar ese tema bien tradicional. No hay una guitarra eléctrica ni nada que se parezca a mi estilo. Fue un antojo. Tiene el sonido de la flauta de madera y suena como las orquestas charanga».

El armónico, el clarinete y ese sabor a una época musical rica por sus aportes, se mixturan en Cuando me dijiste adiós, una obra de David que lleva el indiscutible sello del grupo Compay Segundo.

Y para completar ese tributo al son, Pedrito Calvo y Blanco entregan Anda, ven y muévete, de Juan Formell, con el cual rememoran una etapa especial de los Van Van, agrupación cardinal para adentrarnos en la música popular cubana en las últimas cuatro décadas. Quienes se acerquen a este corte encontrarán una atractiva versión rock, que no desluce para nada ante la partitura original.

Por su parte, Indignados se inspira en ese movimiento popular de protesta contra la debacle financiera internacional. Firmada por David, cuenta con la voz de El Ruzzo, integrante de Orishas. Para su autor constituye una necesidad dialogar sobre ese «fenómeno que existe en el planeta, donde la gente joven se siente indignada con las grandes transnacionales y con la crisis económica mundial».

El volumen igualmente contiene la balada pop-rock Déjate llevar, escrita a cuatro manos entre David y Ernesto Blanco, y que figura en el álbum de este último.

Si bien Amigos es un compacto fraternal, lleva dentro una fuerte mirada a las esencias de la sonoridad nacional. Hay en él una búsqueda de las raíces no solo rítmicas, también de aquellas relacionadas con la composición. Es ahí donde se inserta la versión que nos propone Blanco de La bayamesa, esa obra magistral de Carlos Manuel de Céspedes, José Fornaris y Francisco Castillo, creada en 1851.

«Fue una de nuestras primeras canciones y el primer hit, por decirlo de alguna forma, de los cubanos. Es un tema antológico dedicado al amor, y a mí siempre me gusta mantener el sello de la cubanía», comenta David.

La pieza cuenta con las voces de Diana Fuentes, e Israel Rojas y Yoel Martínez (integrantes del dúo Buena Fe). Ubicado allí y sin que cree disonancia alguna, se inserta un fragmento de una conocida obra de la música campesina: Yo soy el punto cubano, de Celina González y Reutilio Domínguez, lo cual se disfruta en demasía.

Otro de los tracks que llama la atención es El bufón y el trágico, una reflexión de David Torrens sobre los rostros que adoptamos cuando amamos, y que junto a su colega, deja estampada en el CD.

All I want is the blues sintetiza ese gusto que David posee por el género y por todo ese legado de la música norteamericana. Existe en esta interpretación un respeto por la lengua materna en la que se hace esta música —el inglés—, y se enriquece con las intervenciones del cantante Lázaro Morúa, quien acude a la armónica, y José Miguel Crego, «el Greco», que impresiona en el fliscornio.

«Trato también de recordar a los jóvenes que hay músicos como Lázaro y el Greco», señala David, quien considera que le resulta primordial incluir en sus discos canciones que se conectan con la música popular cubana. «Me gusta la música tecno, la electrónica y la de ahora, pero también me agrada sentirme como un cubano y hablar de lo que debemos sentirnos orgullosos en nuestro país».

Una de ellas es la Conga loca, la cual salda otra deuda de Blanco, esta vez con el sitio donde nacieran sus familiares paternos. Así, acompañado del grupo de Alfonso Iyaé, distingue los valores culturales de las Charangas de Bejucal desde la visión de un «descendiente de bejucaleño al que le gusta el rock y el pop».

Como regalo de cierre aparece Este año, una suerte de despedida llena de buenos augurios y cantada por Blanco en solitario.

Presentado al público en calidad de espectáculo en diciembre último en el teatro Karl Marx, Amigos es un disco ecléctico en su estética y melodía, que deviene continuidad del trabajo que David ha desplegado en volúmenes anteriores como Tengo para dar, El despechao y La evolución, todos grabados con Bis Music.

Aún con los ecos del estreno de ese, su último CD, el cantante e instrumentistas adelanta que está inmerso en otro proyecto discográfico. Detalla que aunque no tiene título, ya han sido seleccionados los temas, algunas maquetas están grabadas, y la sonoridad que tendrá ha sido avizorada en la canción Pica pica.

Enrolado en campañas como la de la lucha por la no violencia contra la mujer, promovida por la ONU, David piensa que los artistas pueden hacer mucho por estas causas. El joven músico combina estas iniciativas junto a proyectos como el de realizar un concierto con Eliades Ochoa en Santiago de Cuba y la promoción internacional de Amigos, así como el presentar un espectáculo que muestre la diversidad de géneros presentes en la Isla.

Mucho amor por Cuba

Con el título de El nuevo mundo, David Blanco emprende  este 4 de abril en Santiago de Cuba una gira nacional que saluda los aniversarios 51 de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y 52 de la Organización de Pioneros José Martí (OPJM).

Son 16 conciertos y el recorrido finalizará en la provincia de Pinar del Río. «Vamos a hacer canciones nuevas como Solos en la oscuridad, Donde más nos duele —remake de un tema de sus inicios que incluye una nueva orquestación, elogiada ya por parte de la crítica—, así como Locos por la música, composición dedicada a los 20 años de la disquera Bis Music. También interpretaremos temas del disco Amigos, con la intervención, de seguro, de algún invitado. No faltarán los éxitos de mi carrera, que no puedo dejar fuera», subraya el cantante a nuestro diario.

David manifesta su deseo de filmar estas actuaciones, las cuales se unirán a las imágenes del proceso de grabación de su más reciente fonograma, y formarán parte de un documental.

«Este periplo es un momento donde entregaremos mucho amor al pueblo cubano», asegura David, quien aprovecha para festejar el aniversario 12 de su grupo, fundado el 27 de abril de 2001.

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