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Cine a la francesa

Títulos que han demostrado ya su valor fílmico ante el público y la crítica inundan la pantalla grande de la Isla hasta el próximo 1ro. de mayo

Autor:

Jaisy Izquierdo

Hasta el 1ro. de mayo, el cine francés marcará su dominio en la pantalla grande por toda la Isla, con el desfile de títulos que han demostrado ya ante el público y la crítica sus valores fílmicos.

Como plato fuerte encontramos la cinta Los intocables, dirigida por Olivier Nakache y Éric Toledano, y que se ha convertido en la película gala más exitosa de todos los tiempos en número de espectadores, acaparando además para sí el Premio César al mejor actor, conferido a Omar Sy, y los premios Goya y David di Donatello al mejor filme europeo del año.

Considerado como el evento cultural del año 2011 por los franceses, la historia de Los intocables se inspira en la vida real de un tetrapléjico y su relación con su asistente a domicilio, recogida en el libro Le Second Soufflé. Dos mundos «intocables» se enfrentan entre drama y comedia, y solo la amistad será el puente entre lo marginal y lo aristocrático, la música de Vivaldi y el soul de Tierra, Viento y Fuego, o la dicción elegante y la jerga callejera.

La taquilla también cabalgó veloz en Francia hace apenas un mes con las hazañas del jinete Pierre Durand y su caballo Jappeloup, que llegaron a convertirse en una leyenda en el mundo de la hípica por conseguir grandes conquistas en juegos olímpicos y competencias internacionales en las décadas del 80 y 90. El actor Guillaume Canet, quien fuera antes jinete, es el protagonista. Le acompañaron cinco corceles para hacer el papel del mítico campeón que, dicen, murió de tristeza cuando no pudo seguir compitiendo.

Avalada por la Espiga de Plata, que recibió en la última edición de la Seminci de Valladolid y, sobre todo, por el Premio Lux 2011, otorgado por el Parlamento Europeo, se encuentra el filme de Robert Guédiguian, Las nieves del Kilimanjaro, que nada tiene que ver con el relato homónimo de Ernest Hemingway, protagonizado en el cine por los afamados Gregory Peck, Ava Gadner y Susan Hayward.

La génesis de esta trama es el poema Les pauvres gens, de Víctor Hugo, y prefiere mirar precisamente a la gente pobre al contraponer dos caras de la misma moneda: la falta de empleo y el miedo a perderlo, como detonantes que afectan las relaciones sociales y la vida personal de los individuos.

Una vez más Fred Cavayé, el director de Por ella, que hace poco vio su remake hollywoodense en Los próximos tres días, con Russell Crowe, vuelve a apostar por el héroe oculto que todo hombre lleva dentro y que se desata cuando su damisela es secuestrada por  malhechores. Cuenta atrás surca la línea entre el suspense y la acción, y sin parar de correr arrastra en su historia a un asesinato, un magnate, un encubrimiento y unos policías corruptos, quienes dejarán al espectador casi sin tiempo para respirar.

Con más énfasis en el mundo policial aparece la cinta de la directora Maïwenn Le Besco, quien recogió, por Polisse, el Premio del Jurado en el Festival de Cannes, una obra que se acerca a los miembros de la Unidad de Protección de Menores del Departamento de Policía en París, los casos que llenan sus oficinas y sus misiones en los barrios más marginales del corazón de Francia.

La mirada a la compleja etapa de la adolescencia halla espacio en Besos franceses, la primera película de Riad Sattouf, que acumula para sí el Premio César a la mejor Ópera Prima, y el Lumiere al mejor actor revelación, conferido a sus dos protagonistas, Vincent Lacoste y Anthony Sonigo.

Según declaraciones de Sattouf, esta es «la historia de Hervé y sus amigos, estudiantes excluidos, un poco feos, un poco pánfilos, y obsesionados por la idea de salir con chicas. Es una película sobre el mundo secreto de los chicos, tal y como lo viví yo con mis compañeros. Existe toda una categoría de chicos a los que les cuesta mucho expresar su crisis de adolescencia, que están muy perdidos con el final de la infancia. Se encuentran con que su cuerpo cambia, y no exactamente en el modo que habían imaginado».

Otra ópera prima firmada por Sophie Letourneur (La Vie Au Ranch), se para en el bando de las chicas, estudiantes veinteañeras que ante una inminente adultez viven la vida loca en lo que ellas llaman el Rancho. El discurso femenino es esgrimido también por la realizadora Nadine Labaki, quien en ¿Y ahora adónde vamos? defiende la idea de que no habría guerras si gobernaran las mujeres, en una trama recreada en medio de un conflicto entre cristianos y musulmanes.

Los amantes de las comedias de la nación europea tomarán tres tazas en títulos como Le Skylab, de la actriz y realizadora Julie Delpy; Los seductores, cuyos protagonistas se especializan en separar parejas, y Los infieles, conformada por una secuencia de cortos protagonizados por Jean Dujardin, ganador del Oscar que aquí asume también las funciones de productor, guionista y hasta dirige uno de los episodios, junto al ya mencionado Fred Cavayé, y el mismo Michel Hazanavicius que llevara las riendas de El artista.

La risa tomará enredados caminos cuando se trate de encontrar El nombre adecuado para un hijo, un acto menor que desatará, por parte de los cuatro protagonistas, los comentarios más inoportunos, exhibición de trapos sucios,  y golpizas verbales: un caos entre cuatro paredes que mereció el Premio Especial del Jurado en el Festival de San Sebastián. Mientras tanto, la amplia sonrisa ante Un feliz acontecimiento, como lo es sin duda la llegada del primer vástago, irá cobrando un rictus más serio ante los imprevistos traspiés que el embarazo, el parto y la crianza deparan a una joven pareja.

Finalmente, para los que piensen que el dolor constituye una puerta cerrada a la felicidad, no dejen de ver la cinta de Valérie Donzelli, con la cual consiguió seis nominaciones a los César.

La actriz y su esposo centran una historia que ambos trabajaron desde el guión, y un tiempo atrás vivieron en carne propia cuando a su hijo le diagnosticaron un cáncer. Es esta una película esperanzadora, donde la palabra derrota es desconocida por estos amantes que toman para sí los nombres universales de Romeo y Julieta, quienes lanzan una Declaración de guerra a la muerte que amenaza la vida de su pequeño y la de su propia relación de pareja.

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