¿El tiempo no pasa?

La pregunta se la hicieron los humoristas Jorge Díaz y Ramón Mustelier, y con esta montaron el espectáculo con el que celebran, respectivamente, sus 20 y 15 años de vida artística en el teatro Karl Marx

Autor:

JAPE

Parecía que luego de la inmensa acogida que tuvo el espectáculo Por humor a vos (con Carlos Gonzalvo, Kike Quiñones y Luis Silva), que semanas antes fuera presentado en el teatro Karl Marx, no quedarían deseos de seguir disfrutando de las propuestas del Centro Promotor del Humor. El tiempo no pasa, espectáculo que se presenta en dicho teatro citadino (viernes 26 y sábado 27, a las 9:00 p.m.; y domingo 28 de abril, a las 5:00 p.m.) demuestra que cuando la propuesta es buena, no tiene para cuando parar.

Esta vez el tiempo sí pasa. Se trata del cumpleaños de dos viejos conocidos: Ramón Mustelier, que celebra sus 15, y Jorge Díaz, quien asegura que solo lleva 20 años de vida artística. Algunos coinciden en que aparenta un poco más…

«Nadie piensa qué sucederá cuando llegue a sus 15 años de vida artística, y cuando arriba esa hora y comienza a recordar, advierte cuánto tiempo ha pasado. Comenzamos a hacer balance de lo bueno y lo malo, y sobre este análisis nos proponemos trabajar pensando en un futuro que supere toda nuestra labor anterior», nos comenta Mustelier.

Para Jorge Díaz es algo muy grande llegar a 20 años de vida artística. «Cualquiera se sentiría muy contento de celebrarlo en un teatro como este, en el que se han presentando tantas grandes personalidades. Me siento contento también porque estoy celebrando con muchos de los humoristas que han desarrollado su obra a los largo de estos años. Lo veo como una gran fiesta con todos los amigos».

—Estamos disfrutando de un espectáculo compartido por dos anfitriones. ¿Se trata de una nueva modalidad?

—No lo creo, aunque compartir escenario con Jorge Díaz es algo especial. Cuando el cumplió 15 años tuvo la gentileza de invitarme, entre otros colegas. La historia se repite. Ahora él cumple 20 y me siento muy contento de trabajar junto a este excelente humorista, exitoso compositor (al menos eso cree él, y yo estoy a punto de creérmelo) y un gran amigo».

—Compartir esta presentación con Mustelier —dice Jorge— es una suerte. El Muste está haciendo una labor admirable. Un humor reflexivo, sano, con mucho carisma; es uno de los mejores humoristas con que contamos hoy».

—¿Existen puntos de contactos en el trabajo de ustedes?

—Sí los hay. No solo con Jorge Díaz. Existimos humoristas como Luis Silva, Otto Ortiz, Osvaldo Doimeadiós y Kike Quiñones, entre otros, que a la hora de expresarnos, de decir algo, buscamos la elaboración, el pensamiento, la forma de enfocar los temas, y aunque parezca diferente, siempre habrá puntos de contacto —opina Mustelier.

Jorge considera que los humoristas tienen muchos puntos en común, porque se basan en la realidad, lo cotidiano. «La diferencia está en la elaboración de los discursos, del trabajo que presentas a escena, y en este caso Mustelier ha mostrado ser de los que elabora detalladamente su propuesta».

—¿Tiene esto relación con los invitados que han escogido para celebrar?

—Se trató de escoger a actores humorísticos más relacionados con el teatro —explica Jorge Díaz—. Ya que la escena tiene un lenguaje, un código diferente. La puesta en escena es más rigurosa que la de un cabaret. No le quiero restar importancia al trabajo en los centros nocturnos, pero la mayoría de nuestros invitados han hecho mucho teatro, y eso le da mayor rigurosidad al espectáculo».

Entre las variedades que se presentan en El tiempo no pasa, se encuentra una pequeña que literalmente «se roba el show». Su nombre es Gabriela Mustelier, hija de uno de los homenajeados. Su padre, como diría el bolero, henchido de placer, nos cuenta sobre su pupila:

—Desde pequeña se interesó por los ejercicios que yo realizaba al preparar mi trabajo. Hacía imitaciones y me causaba risa al verla tan pequeña; pero fue mostrando más interés, y comenzamos a trabajar con la conformación de chistes, el diálogo, y terminamos en algo que yo con la edad de ella ni pensaba en hacerlo. Es cierto que no contaba con la asesoría que ahora tenemos: su mamá, que es nuestra mayor crítica. No es nada impuesto, si se divierte y tiene cualidades, pues que lo siga haciendo».

Gabriela, de nueve años, asegura que encuentra divertido hacer humor: «Es que digo las cosas como las pienso, y de la forma en que quiero».

También confesó preferir al Güije, entre los personajes que imita, por ser el más simpático y el que más fácil le resulta. ¡Ah!, y prometió invitar a su papá cuando celebre sus primeros 15 años de vida artística.

—¿No piensas retomar la guitarra?, le pregunto a Jorge, y sonríe, como quien ya esperaba esa pregunta.

—Lo haré el último día del espectáculo, el próximo domingo, con el grupo Pagola la Paga. Haremos algo interesante para cerrar esta celebración. Es cierto que he dejado la guitarra a un lado porque baso mi trabajo más reciente en monólogos, en una labor más actoral, y quería probarme en este espacio tan importante, pero sí retomaré la guitarra y mis temas».

Ambos humoristas están muy contentos con todo lo acontecido hasta ahora, con la escenografía de Pepín, con los especialistas y todo el personal del teatro, con los invitados, de gran valor artístico, y con el público que ha dado una feliz respuesta con su presencia cada día.

—Jorge Díaz cumple 20 años de quehacer, cifra que marca una mayoría de edad en la profesión. ¿Sientes que ha madurado tu trabajo?

—Siempre hay que trabajar más. La labor del humorista es como la del médico, nunca se termina. De todas formas me siento un poco más fuerte que una década atrás. A medida que pasa el tiempo vas descubriendo que puedes hacer mucho más.

«Paralelamente a mi trabajo de humorista he sido compositor; de hecho componía antes de hacer humor. He tenido suerte de que los Van Van, una orquesta tan representativa para la música cubana, se interesó por mi trabajo. Junto a mi sobrino “Cucurucho” inserté cinco números en su repertorio; gustaron, y eso me trajo otras oportunidades de trabajo con agrupaciones como la de Manolito Simonet y Adalberto Álvarez… Finalmente hice un disco, Crónicas, que incluye muchos de estos temas, acompañado y producido por Dayron Ortega, y que alcanzó premio en el Cubadisco 2009. Ahora está en producción el disco El familión, con temas de mi autoría, cantados por Robertón, Vania, Mayito, Tania, Arango y Sampling, entre otros. Once temas con letra y música de mi autoría. ¿Les parece poco? ¡No me puedo quejar!»

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