Maestro toda la vida

La Asociación Hermanos Saíz reconoció con el premio Maestro de Juventudes la destacada labor del intelectual Federico Álvarez

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Pedagogo de pedagogos. Así clasifican todos, sin temor a equivocarse, al notable intelectual Federico Álvarez, a quien justo por ese motivo la Asociación Hermanos Saíz (AHS) entregó este martes, de manera extraordinaria en el año de su II Congreso, el premio Maestro de Juventudes, máximo galardón que otorga esa organización que agrupa a la vanguardia de los jóvenes escritores y artistas cubanos.

Federico Álvarez será recordado por siempre, entre otras razones —como enfatizaba en sus palabras de elogio Jaime Gómez Triana, vicepresidente de la AHS—, por haber enseñado, de una manera que ellos nunca han podido olvidar, a aquellos estudiantes de la Universidad de La Habana a inicios de los años 70, como profesor de Investigaciones Literarias; a esos que, continuando su obra, luego han ido preparando a las sucesivas generaciones de intelectuales de la Revolución.

A estos últimos, decía Jaime, «los inspiraba quizá el ejemplo de una dedicada labor que abrió puertas insospechadas para la literatura y los estudios literarios entre nosotros, tal vez el desenfado y la gracia de quien sintió nuestro país como el suyo propio». Y es que Federico Álvarez, hijo de un fundador de Izquierda Republicana en San Sebastián, España, llegó con 13 años a La Habana para reencontrarse con sus padres, en 1940.

De paso por la Isla, donde acaba de presentar su libro de memorias Una vida: infancia y juventud en Casa de las Américas, el también crítico literario y quien dirigiera en Cuba como editor del Instituto Cubano del Libro la colección Cuadernos Populares, dijo sentirse honrado por recibir tan alta distinción, que llega de manos de los jóvenes, destinados a cambiar radicalmente este mundo inaceptable, repugnante, criminal.

En presencia de Abel Prieto Jiménez, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros; de Miguel Barnet y Luis Morlote Rivas, presidentes de la Uneac y la AHS, respectivamente, el autor de textos como La respuesta imposible: eclecticismo, marxismo y transmodernidad y Vaciar la montaña: 134 glosas, aprovechó para recalcar la importancia que tiene para el ser humano leer y pensar.

Es esencial leer, porque cada palabra es un concepto. Por tanto al aprender más palabras no solo se es más rico en conceptos, sino que se defienden mejor las ideas, superior es nuestra conciencia del mundo y se engrandece la espiritualidad. Esa vivencia es la que nos hace más humanos.

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