¡Descemer, qué Bueno canta Ud.!

La frescura y precisión de las orquestaciones, la (pos)modernidad tímbrica, y un diseño que  complementa gráficamente las virtudes propiamente musicales, resaltan como méritos indudables del más reciente fonograma de este cantautor

Autor:

Frank Padrón

El CD Bueno (sello Bis Music) acaba de obtener el premio en la categoría de Canción contemporánea, dentro de los recientes lauros Cubadisco.

Su autor e intérprete, Descemer Bueno, es legítimo representante de la avant garde cubana de las últimas décadas, como demuestran sus colaboraciones para el cine (Habana blues, Corazón del tiempo, Habana Eva, Siete días en La Habana…) y otras tantas series televisuales, o en discos y conciertos de colegas suyos con semejantes coordenadas estéticas (sus paisanos Gema y Pável, Haydée Milanés, Francis del Río, William Vivanco y Diana Fuentes, entre otros, o foráneos como el «tribalista» brasileño Carlinhos Brown, la española ex Mecano Ana Torroja o la bolerista de rango Luz Casals.

Bueno es la nueva propuesta discográfica de quien cuenta a su haber, en este rubro, con títulos muy bien recibidos como Sé feliz (2000), Resident Alien (2004) y Amor y música (2008).

La más reciente obra es una pieza de duetos, donde el cantautor invita a otros colegas. Desde la «portada» (Tus luces sobre mí), cantada por Descemer en solitario, se recibe la (pos)modernidad tímbrica de que hace gala el fonograma todo.

Enseguida asistimos a Quisiera volver, junto a Baby Lores, una suerte de bachata a lo Juan Luis Guerra (admirado referente del autor), muy bien resuelta por ambos cantantes. Por esa línea se encauza también Ser de sol, junto a Buena Fe, todo un éxito del disco que detenta la calidez vocal de Israel Rojas.

Otro hit, Cuando me enamoro cuenta con la colaboración de Haila Mompié, despojada de efectismos superfluos para mostrar su voz limpia y afinada, que en realidad no necesita de mucho más.

Ciego amor, suma el timbre exquisito de Gema Corredera y tiene al aire de un son tradicional, con la base percutiva del «género nacional» y la trompeta ejecutada con toda la gracia de los clásicos. Tú y yo, es una típica balada donde el saxo crea un mágico élam sobre toda la bien armada plataforma de cuerdas y percusión.

Con un preludio que lanza un afectivo guiño a Hotel California, Arenas de soledad (con X Alfonso) es otro momento hermoso, como Por tu amor, con su exquisito interludio pianístico y la voz preciosa de Omar Hernández.

Todo lo que quieres es bailar, coescrito y cointerpretado por el colombiano Jorge Villamizar, se mueve dentro de un ámbito que recuerda el boom salsero de los 90, aunque con un «tumbao» muy contemporáneo (sólido el andamiaje percutivo del mambo).

Por su parte, el bolero Ojos negros (junto al habitual colaborador Kelvis Ochoa) suena a victrola, pero desde una perspectiva muy new age, y donde la voz de ambos cantantes remite a los íconos del latinísimo ritmo.

Las letras de Descemer son tan sencillas como inspiradas; algunas, claro (como Tus luces… o Por tu amor…) son de un vuelo superior. Al autor le gusta redactar largos períodos gramaticales, introducir no poca información dentro de versos y estrofas que muchas veces dice, más que canta, en singulares «recitativos» que, sin embargo, detentan una dicción notable.

La frescura y precisión de las orquestaciones resaltan como indudable mérito de un CD, donde el diseño complementa gráficamente las virtudes propiamente musicales.

Bueno, entonces, nos hace esperar nuevas y más altas metas de este interesante songwriter, que se mueve entre Nueva York y La Habana, pero cuyas raíces cubanísimas siempre están explícitas…

Bueno, esperamos siga siendo así.

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