Las lecciones del kinfuiti

El nuevo volumen de la disquera Bis Music registra una importante celebración de Quiebra Hacha, y nos indica la valía de proyectos que muestran las esencias de la cultura popular de la Isla

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Tras una minuciosa pesquisa, Bis Music presentó Ta Makuende Yaya. La fiesta de San Antonio y el kinfuiti (2013), un DVD que recoge una fiesta raigal de la cultura popular anclada en Quiebra Hacha, poblado perteneciente a Mariel, provincia de Artemisa.

De las manos de la investigadora Patricia Tápanes y la musicóloga Sonia Pérez Cassola, nos llega este material audiovisual, que contiene un documental, dirigido por Pablo Javier López, y donde se registra la tradicional celebración a San Antonio de Padua, en Quiebra Hacha, la cual tiene fuertes arraigo en la cultura afrocubana.

Allí también palparán la importancia del kinfuiti, nombre de la danza practicada por el grupo portador de las raíces afro Ta Makuende Yaya, y del singular tambor utilizado en sus ceremonias, hecho de un barril de aceite, con parche de cuero animal, que enriquece su sonido con el de la guataca y las maracas.

Quienes se acerquen a Ta Makuende Yaya. La fiesta de San Antonio y el kinfuiti, podrán apreciar además un álbum de audio, grabado en los cienfuegueros estudios Eusebio Delfín, y en el que aparecen cantos alegóricos a ese festejo que tradicionalmente se realiza cada 12 y 13 de junio, en la localidad artemiseña.

Con la colaboración del Centro de Desarrollo y Comunicación Cultural del Ministerio de Cultura y el Consejo Nacional de Casas de Cultura, el nuevo volumen presentado por Bis Music cuenta con una galería de fotos en el interior de su empaque, tomadas por Juan Carlos Borjas, y con un atractivo diseño gráfico de Adrián Berazaín.

Para Patricia Tápanes resulta imprescindible descubrir estos puntos patrimoniales de la Isla y llevarlos a compactos para que «las generaciones futuras los tengan, pues muestran el quehacer de una parte de Cuba».

Por su parte, Sonia Pérez Cassola manifiesta que este trabajo lo avala un riguroso estudio, que data desde 2005, y que las llevó a integrarse a las celebraciones de San Antonio de Padua, en Quiebra Hacha, y a compartir con sus protagonistas.

Otros tres fonogramas han resultado de esta labor investigativa del binomio Cassola-Tápanes: Soy la décima guajira (Egrem, 2008) —premiado en Cubadisco 2010—, así como Parrandeando entre las lomas (2009) y Concierto de las multitudes (2011), facturados por Bis Music.

Ela Ramos, gerente general de esta disquera, destaca la valía de propuestas como Ta Makuende Yaya. La fiesta de San Antonio y el kinfuiti, la cual se suma a una línea discográfica en la que encontramos los CD-DVD Santiago de Cuba en carnaval (2013) —Premio Especial Cubadisco—, y La Caridad del Cobre. Virgen de la Esperanza (2012), así como la multimedia Antropología del espiritismo cubano, del Doctor Enrique Alemán Gutiérrez.

Ela resalta la viabilidad de estos productos en el mercado internacional. «Realmente hay una demanda y varios nichos de mercados que solicitan este tipo de investigaciones, como las universidades y países como Colombia, México y España».

Ramos reconoce que cuesta un poco de trabajo «convencer» a las editoras musicales cuando se trata de este tipo de investigaciones, debido a cuestiones relacionadas con el financiamiento que necesitan estos proyectos. Sin embargo, asegura que «hace falta profundizar en dónde se van a colocar una vez hechos, dónde pueden estar los intereses, porque existen. Nosotros hemos demostrado que se están ubicando bien en el mercado internacional», sentencia.

Con Ortodecimante casi terminado, Patricia Tápanes y Sonia Pérez Cassola piensan continuar su labor. Por lo pronto liman los detalles de su nueva entrega, de la que, adelantan, será un volumen de música campesina interpretada por 33 niños de varias comunidades del país. Grabado en los Estudios Eusebio Delfín, de Cienfuegos, el fonograma tiene como antecedente el libro homónimo del poeta tunero Guillermo Castillo, donde se enseñan las reglas ortográficas a través de las distintas tonadas.

«Vamos a unirnos porque contamos con una sólida infraestructura cultural», es la máxima de estas investigadoras, quienes motivan a las disqueras a seguir insertando en sus catálogos iniciativas que recojan la riqueza de la cultura popular de la Isla.

Motivos de una tradición

Según relatan la investigadora Patria Tápanes y la musicóloga Sonia Pérez Cassola, la Fiesta de San Antonio de Padua o del Kinfuiti, como también se le conoce es un perfomance, es «una práctica festivo-ritual afectivamente enlazada con la localidad de Pueblo Nuevo en Quiebra Hacha, Mariel».

Ambas especialistas dan cuenta del vínculo sanguíneo y social de sus practicantes, gracias a la unión de las familias Robaina-Sandoval-Cuesta-Lasa-Larrinaga. Tal hecho, aseguran, viene de sus antecesores, «quienes formaban parte de antiguas dotaciones de esclavos de integración étnica africana, principalmente de procedencia conga y lucumí, que fueron los que en mayoría conformaron la composición racial de la localidad».

Tápanes y Cassola destacan la importancia de esta celebración, «vestigio presente de la cultura bantú y único evento de este tipo que se mantiene vivo en Cuba».

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