Medio siglo con Ulises

El reconocido comediante Ulises Toirac dialoga con JR sobre algunos aspectos de su carrera artística a propósitos de arribar a los 50 años de edad

Autor:

JAPE

En días pasados, el ya «veterano gladiador» (en las lides del humor) y reconocido comediante Ulises Toirac cumplió 50 años de edad. No ha intentado mantenerlo en secreto. Prefiere gritarlo a los cuatro vientos quizá como una manera de alejar los fantasmas y posibles traumas que para algunos trae este acontecimiento—, y para ello le ha concedido al dedeté (el suplemento humorístico de JR) esta pequeña, pero enjundiosa entrevista.

—¿Cómo llegan los 50 años a Ulises Toirac? ¿Te han sorprendido o los sorprendiste tú a ellos?

—No es un problema de sorpresas, uno se va acondicionando. Cuando tenía cinco años, una muchachita de 15 años era una mujer. Cuando cumplí los 16, la gente de 25 eran «personas mayores». A los 30, me parecía que los de 45 eran unos viejos sin perdón de Dios… ¿Quieres que te diga algo? Hace unos días me comunicaron la muerte de un amigo de 67 años, y me sorprendí pensando: Pero, caramba, ¡qué joven ha muerto!

«Los 50 tienen un saborcito especial. Todavía tienes cierta agilidad física, y además acumulas una cantidad de horas de observación y análisis que te hacen privilegiado. Esta es la edad de la gimnasia, y el mejor de los estados anímicos: no te tomas nada a pecho, ni te violentan esas pequeñas “basuras” que te hace la vida».

—Ahora acuden a tu mente recuerdos de otros tiempos, de cuando eras muy joven y te abrías paso en el difícil arte de hacer humor. ¿Cómo ves, desde la distancia que permiten los años y la experiencia vivida, a los jóvenes que intentan hacer humor en la actualidad, y al humor cubano en general?

—A ciertos jóvenes que intentan hacer humor ahora los veo demasiado atentos a ganar dinero a cambio. También es verdad que cuando yo empecé no existía la situación económico-social de la actualidad. El entorno puede estar influyendo en que algunos hagan un humor de mercado. Yo mismo me veo obligado en ocasiones a hacerlo. Y en general, ese es el peligro principal del humor cubano en la actualidad.

—Has estado presente en importantes proyectos del humor en la televisión: Sabadazo, ¿Y tú de qué te ríes?, Jura decir la verdad… ¿Cuál es la receta?

—Entrega. Mirar solo la parte artística, qué lugar va a ocupar esa obra en la historia cubana del humor, qué tanto va el público a agradecerla, cuál será la reacción de los diferentes sectores socio-culturales… Darle espacio no solo al trabajador manual que no quiere hacer malabares con el intelecto después de ocho horas dando cuchara y frota en una construcción, sino asombrar al intelectual que durante el día entero se ha devanado los sesos tratando de que una cuartilla del cuento que está escribiendo le quede como necesita. No te puedes poner a pensar solamente que «el vidrio» te dará un mercado para poder salir en las noches a ganar dinero en los centros nocturnos. Error.

«Lo otro es talento. La televisión es un medio muy específico, con muchos requerimientos. He visto magníficos humoristas, en otros espacios, “estrellarse” contra esas exigencias y singularidades de la televisión. El talento tiene dos aspectos: el oficio (y el genio para ponerlo en práctica) y las dotes naturales para que la cámara “te quiera”.

«Y por último (y no menos importante) la información. Usted puede darle “la patá a la lata” y en un chiripazo hacer un programa de TV de alto rating. Pero hacerlo una y otra vez requiere saber, tener conocimientos de la actualidad y del humor internacional, de la sociedad en la que vives y hasta de psicología. De lo contrario estás frito. Te estoy contestando la receta desde el punto de vista del humorista. Esa receta tiene otros ingredientes que no dependen del humorista y que también son importantes».

—¿Por qué ya Ulises no aparece en la tele ni en los grandes teatros? ¿Prefieres la intimidad de las peñas, los espacios pequeños?

—En los grandes teatros sí aparezco. Anualmente estreno un espectáculo teatral. Eso me mantiene «vivo y en juego». Ahora mismo estoy a punto de estrenar un unipersonal que creo que es lo mejor que he hecho en toda mi vida —con cada nuevo proyecto pienso lo mismo—.

«La televisión no me atrae en estos momentos. Las relaciones productivas se han tornado muy difíciles y tensas. No se puede luchar en dos frentes: el de las necesidades naturales de un proyecto humorístico para la televisión, y el de los  problemas laborales y económicos en un equipo de trabajo que obligatoriamente es grande y, por tanto, sus necesidades más difíciles de solventar. En cuanto a los grandes o pequeños auditorios, no tengo preferencias. Todos tienen su encanto».

—¿Planes de Ulises Toirac para los próximos 50 años?

—Mantenerme «vivo y en juego», como en los 50 anteriores… ¿no crees? También, y si me permites, quiero agradecer la lealtad del público. Ya son más de 30 años en este «giro» y los fanáticos no parecen cansarse. Eso inspira y convoca. No puedo menos que agradecer, porque si bien he hecho «alguito» para alegrarles la vida, me lo han devuelto con creces. Lo he agradecido, lo agradezco hoy, en la «media rueda», y lo agradeceré siempre. Es parte del pacto. Me parece.

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