Renovados instantes de una primavera

La Semana de cine ruso trajo a los cinéfilos un sabor a evocación con cintas que retoman como escenario los azarosos días de la Segunda Guerra Mundial

Autor:

Jaisy Izquierdo

Una muestra singular arribó a La Habana por estos días para desatar recuerdos. Se trató de la Semana de cine ruso, una cita que con nueve propuestas de reciente producción, trajo a los cinéfilos un sabor a evocación en la mirada con cintas que retoman como escenario los azarosos días de la Segunda Guerra Mundial, tal como lo hiciera antes el maestro Mijaíl Kalatózov en Cuando pasan las cigüeñas.

La fortaleza de Brest, presentada en la sala Chaplin por Alexandr Kott, su director, y la actriz Anna Tsukanova-Kott en la noche inaugural, se remontó hasta la primavera de 1941 durante la defensa heroica del bastión que fuera el primero en recibir el golpe de los invasores de la Alemania nazi. Con exactitud documental, se relata acerca de los tres focos de resistencia encabezados por el jefe de regimiento, el comisario y el comandante del 9no. puesto fronterizo. El hilo que vincula a estos personajes es la historia de un joven de 15 años, uno de los pocos sobrevivientes entre los defensores de la fortaleza.

Aseguró Kott que «a pesar de ser esta una película dura y larga fue un éxito de taquilla en la Federación Rusa. Además, se ha presentado en China, Camboya, y en casi todos los países que lucharon contra el fascismo o en los que han ocurrido grandes revoluciones. Después de Cuba, solo nos falta Chile», añadió el cineasta, quien explicó que la filmación tuvo lugar en el hoy parque Memorial de Brest, en Belarús, lugar donde ocurrieron los hechos narrados y que antes pertenecía a la Unión Soviética.

De Sasha, como le llaman, se dice en Rusia que su cine se encamina a rescatar el estilo del cine soviético, en medio de un ambiente general en el que la mayoría prefiere el corte comercial más apegado a los cánones de Hollywood.

«Los tiempos han cambiado y a su vez ha variado la visión que teníamos del pasado y de la historia. En la época soviética existía una ideología y un tipo de héroe que la defendía. Hoy en día estamos tratando de reinventar, a la luz de estos tiempos, a los héroes del pasado. Por eso en estos últimos años vemos aparecer un mayor número de películas de cine bélico y de corte histórico», enfatizó el director moscovita.

Su compañera Anna Tsukanova da vida a Sonia en La fortaleza de Brest. Contó Anna que su personaje no se basa en una persona real sino que ella representa la imagen típica de una muchacha moderna de 1941. «La recopilación de muchas historias de aquella época se concentran en Sonia, una joven calmada y modesta, que me costó interpretar porque no tiene nada que ver con mi carácter inquieto».

Por su parte El espía, de Alexey Andrianov, nos reveló un tenso duelo que se desenvuelve entre los servicios de inteligencia de Hitler y Stalin; y que a diferencia de 17 instantes de una primavera se desencadena en el centro de Moscú, donde el mayor superior Octyabrskiy y el teniente Dorin tendrán que desvirtuar los planes del genio encubierto nazi.

El actor Vladimir Yepifantsev, quien también estuvo en La Habana, comentó que esta cinta surgió con el deseo de sus productores de aprovechar los cánones clásicos del cine soviético, que marcaron una larga tradición de películas protagonizadas por agentes secretos. A su vez, el filme lleva la huella contemporánea de su director, «un joven talentoso que tenía una visión diferente de lo que quería lograr en esta su primera película. Alexey pertenece a una generación que se ha educado con otro tipo de cine y por tanto él deseaba experimentar con todas las posibilidades que tenía a su alcance, sin renunciar a los códigos probados por la escuela soviética.

«En esta cinta se combinan varios géneros: está presente el drama, hay tintes de comedia, aparecen elementos de aventuras, y hasta se esfuerza porque el estilo se acerque al comic. En este sentido los planos parece como si se miraran con una lupa, y los edificios rusos de la época —que son enormes—, la cámara logra que se vean monumentales. Tampoco falta algo de fantasía, lo que de seguro pudieron ya comprobar», enfatizó el actor que encarna al teniente ruso.

Mezclada con la adrenalina del terreno de fútbol, El partido, de  Andrei Malyukov, se apropia del conocido «match de la muerte» que enfrentó a futbolistas de Kiev y al combinado deportivo de la Luftwaffe, la fuerza aérea alemana, en agosto de 1942.

El hecho, que inspiró filmes soviéticos como Tercer tiempo y El partido de la muerte, ahora se exhibió a través de una historia de amor para traernos de vuelta el coraje de los prisioneros de guerra ucranianos que derrotaron a los alemanes, a pesar de conocer las consecuencias que esto traería a sus vidas.

Pero la cita con los filmes rusos trajo además a los cinéfilos otras opciones como la comedia Los caprichos, protagonizada por la actriz Milla Jovovich (Resident Evil, Juana de Arco); el drama Sobre el amor, de Olga Subbotina; y el conflicto de una madre que busca desesperadamente una familia para su hijo, pues sabe que pronto ha de morir en Estaré a tu lado, de Pavel Ruminov.

A la maternidad dirigieron igualmente su cámara nueve realizadores en la cinta Madres, quienes con sendos relatos propusieron una incursión en el género de cine de familia, según afirmó el destacado actor Mikhail Gorevoy.

Para Mikhail, después de la caída del campo socialista, «la tendencia de la industria ha sido realizar una filmografía sangrienta, superespectacular, y con mucha acción. Sin embargo, esta cinta exalta otros valores como la bondad, el cariño y la ternura, porque por suerte todos hemos tenido mamá y los que aún la tenemos viva sabemos lo que eso significa».

De la misma manera, en la muestra se exhibieron otras dos películas que comparten la dirección coral como recurso de producción para aportar al espectador una visión plural acerca de un tema. Así, mientras Árboles de Navidad convidaba a la comedia en nueve historias insólitas que suceden el mismísimo 31 de diciembre en 11 ciudades de Rusia; el filme ¡Moscú, te amo!, como su título lo indica, se elevó como un canto de amor a la capital rusa, igual que lo hicieron anteriormente la cinta francesa Paris, je t´aime y su homóloga New York, I love you; todas unificadas por la eterna búsqueda del amor en medio de una ciudad que en alguno de sus rincones lo resguarda.

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