Juventud Rebelde - Diario de la Juventud Cubana

Es necesario hacer un viaje a los géneros cubanos

Pablo Milanés utiliza como base la riqueza estilística de nuestra música en su nuevo disco Renacimiento, el cual presentará en el capitalino teatro Mella

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

La noticia ya circula en las carteleras culturales: Pablo Milanés presentará en La Habana el último de sus proyectos discográficos, el fonograma que, como ha dicho, marca un momento importante en su carrera artística y que compartirá con quien más sabe apreciarlo, el público cubano.

Pero Renacimiento no resulta tan desconocido para sus seguidores en la Isla. En mayo de este año, durante la Feria Internacional Cubadisco, el trovador puso a consideración de los asistentes tres temas de esa placa. Luego hizo lo mismo el viernes pasado en el centro cultural El Sauce, donde disfrutamos del autor de Para vivir.

Fue allí, tras una aplaudida actuación, que Pablo ofreció detalles, en exclusiva para JR, de sus conciertos en el teatro Mella, los próximos días 28 y 29 de diciembre. Será en ese escenario donde devele de un tirón este nuevo volumen, que cuenta con diez composiciones y está licenciado por la disquera Bis Music para su comercialización nacional.

—¿Los conciertos en el Mella serán parecidos a este de El Sauce?

—Esta vez hice un breve esbozo del disco, pero en el Mella lo voy a poner completo. Pienso que todo el público escuche las diez canciones que tengo. Hoy me interesaba que escucharan los temas viejos, los que cantamos todos, y que disfrutaran de esa manera mi actuación. Pero en el Mella quiero que la cosa sea más reflexiva y que escuchen todas las obras.

—¿En este Renacimiento está la sensibilidad del Pablo compositor? ¿Podrá ser captada por sus seguidores en estos dos conciertos habaneros que se avecinan?

—Claro. Es un mensaje del advenimiento de toda una nueva etapa. Se trata de un álbum que considero muy serio dentro de mi obra. Se plantea filosóficamente problemas que el cubano piensa, que pensamos los seres humanos universalmente, y creo que a todos nos sirve un poco para reflexionar. Quiero que sea un disco de reflexión y de goce desde el punto de vista estético.

—Es un volumen en el que usted hace un periplo por todo un universo de ritmos nuestros.

—Sí; ha sido un viaje por buena parte de los géneros cubanos, los más importantes y los más olvidados. Cierto. Los más olvidados: la conga, el changüí, el guaguancó, el danzón... Son estilos que sirven de base para hacer buenas canciones y, sin embargo, no se utilizan. Estamos sufriendo una crisis en ese aspecto, delimitaciones en cuanto a tener base musical, con la clase de riqueza que tiene Cuba, y estamos empantanados en uno o dos ritmos. Para mi gusto no vale la pena.

—¿Le sorprende que ya la gente conozca algo de Renacimiento?

—Sí, me sorprende siempre que la gente tenga esa receptividad con mi obra, aun con las canciones más conocidas. Me sorprende todavía que canten Yolanda, El breve espacio en que no estás... Todas esas cosas me agradan muchísimo.

—Una curiosidad que tenemos todos: ¿cómo conserva esa voz tan melodiosa? ¿Algún secreto?

—No lo hay. No soy una persona que sea sistemáticamente cuidadosa. No soy cuidadoso ni con mi salud, ni con mi cuerpo. Lo que pasa es que tengo mis métodos ancestrales de cuidados, algunas cosas que pueden sobrevivir en mi persona y una de esas es la voz. No es que no hable, que haga descansos, etc., sino que hago los cuidados elementales que hay que tener con la voz, y con la suerte que he tenido permanece, pervive. Eso también es una suerte.

El trovador no deja de aprender cada día de quienes lo rodean. Por ello habla con emoción de los dos nuevos rostros en su grupo, los cuales se integran al pianista Miguel Núñez, el saxofonista Germán Velasco, el violinista Lázaro Dagoberto González y el baterista Osmani Sánchez.

«He incorporado a dos nuevos músicos al grupo: Edgar Martínez en la percusión cubana; y el “indio”, Sergio Raveiro, en el bajo. Son adquisiciones que han rejuvenecido el grupo, una vitalidad que se nota en los recitales. Y no solamente han captado el espíritu nuestro, sino nosotros el de ellos, pues hemos bebido de su fuente y hay una relación extraordinaria, que nos hace sentir mejor».

—Con todas estas novedades, ¿qué significa para Pablo este encuentro con su público y con su nuevo disco?

—Mi reencuentro con el público cubano siempre es excepcional. El hecho de que conozcan mi obra plenamente y de que se entreguen conmigo me llena de regocijo, y cada vez que actúo, para mí es un reconocimiento. Me presento en muchos lugares del mundo y tengo una receptividad excelente. Visito ciudades y pueblos intrincados... Sin embargo, cuando estoy en Cuba es otra cosa, porque es el público que más quiero, que más adoro y más me entiende.

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