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Premio Nacional de Artes Plásticas 2002, Adigio Benítez pintó a los humildes, blancos y negros, madres, niños, campesinos, obreros, y realizó retratos a líderes como Jesús Menéndez, Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena

Autor:

Aracelys Bedevia

No puedo quejarme. Me ha tocado vivir una época excepcional. El triunfo de la Revolución bajo la guía de Fidel marca el momento en que los cubanos nos convertimos en hombres y mujeres libres, sin bota alguna sobre nuestras espaldas, el hito en que se sientan las bases para la construcción del socialismo, una sociedad más justa y humana, meta anhelada de los pueblos del mundo.

Así solía decir el maestro de la plástica cubana Adigio Benítez Jimeno, el militante comunista que siendo aún estudiante de la Academia de Artes Plásticas de San Alejandro, colaboró con publicaciones como Voz del Pueblo y Mella, y al graduarse se incorporó a trabajar en el periódico Noticias de Hoy como dibujante y caricaturista editorial hasta 1953, año en que ese periódico es clausurado por el Gobierno de Fulgencio Batista.

«Sentía la necesidad de dar mi aporte en la caricatura y en el dibujo. En la pintura no encontraba forma de desarrollar una tarea militante, revolucionaria», afirmó en más de una ocasión.

Adigio pintó a los humildes, blancos y negros, madres, niños, campesinos, obreros, y realizó retratos a líderes como Jesús Menéndez, Julio Antonio Mella y Rubén Martínez Villena.

Con la reaparición del periódico Hoy, se convirtió en uno de los primeros caricaturistas de la Revolución, labor que realizó hasta 1975 en el periódico Granma. Como pintor y dibujante transitó por varios estilos hasta que a finales de la década de los 60 empezó a trabajar una línea de su invención, que le permitió dibujar figuras como si fueran hechas de papel plegado, a lo cual llamó papiroflexia.

Su excepcional talento, ideas novedosas, rigor técnico y especial capacidad de renovación lo situaron entre los más importantes artistas que ha dado Cuba. Adigio recreó la realidad por medio de sus papirotes, a los cuales representaba solos o acompañados con figuras de otros pintores del arte universal. Su pintura fue siempre «una propuesta amable», llena de buenos pensamientos, ideas y esperanzas. Pero también fue un canto de rebeldía y oposición ante lo más terrible y apocalíptico.

Este pintor-poeta (tiene varios libros de poesía publicados) nacido en Santiago de Cuba el 26 de enero de 1924, ayudó al surgimiento de generaciones de artistas plásticos. Fundó una familia de la que se enorgullecía y recibió importantes premios y condecoraciones, entre estos la Medalla Combatiente de la Lucha Clandestina (1981), los premios nacionales de Artes Plásticas (2002) y de la Enseñanza Artística (2003).

¿Qué más puedo pedir?, decía quien construyó metáforas de vida. Y cómo no recordar a quien hoy estaría haciendo papirotes, defendiendo nuestra riqueza cultural.

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