Martí en tres tiempos

Los principales acontecimientos relacionados con el Apóstol, de los que no existe registro visual, fueron reconstruidos fotográficamente y serán presentados al público en el Memorial José Martí

Autor:

Aracelys Bedevia

Dicha grande es la que experimentan por estos días el artista de la plástica Yasser Lezcano (Lezkno) y su equipo de trabajo. Luego de varios meses de intensa labor creativa, este maestro del lente presentará al público una sui géneris exposición fotográfica de elevado valor estético, el próximo viernes 11, a las 5:00 p.m., en el Memorial José Martí.

A partir de la técnica de la foto cerámica (impresión digital sobre soporte cerámico), Lezkno ha recreado algunos de los momentos de la vida y obra de nuestro Héroe Nacional José Martí, de los que no existe registro visual.

La muestra, devenida un material ilustrativo, bastante fiel al momento histórico referido, contó con la curaduría de Arlene Ladaga, especialista de la galería Collage Habana, del Fondo Cubano de Bienes Culturales. Incluye 13 murales, un holograma (un videoarte de Armel Villasol, proyectado hacia una pantalla holográfica) y un performance.

Dicha grande, como expresara José Martí su sentir al desembarcar en Playitas de Cajobabo aquel 11 de abril de 1895, es el título de esta exposición con la que el artista ha querido homenajear al Maestro y a la emisora Habana Radio en su 15 cumpleaños.

—¿Qué te llevó a reconstruir algunos de los acontecimientos relacionados con el Apóstol, que no fueron nunca fotografiados?

—Durante la filmación de Duaba. La odisea del honor, al conversar con Eduardo Vázquez, historiador y guionista de la serie (gracias a él participé en ella como fotógrafo), a ambos se nos ocurrió realizar un proyecto con el actor Roberto Albellar, desde mi fotografía, por el parecido físico de este con Martí.

«Vázquez y yo habíamos trabajado juntos también en mi exposición por el aniversario 500 de la ciudad de Bayamo y decidimos enrolarnos en esta aventura. Así empezó todo».

—¿Cuáles criterios se siguieron al seleccionar los momentos que aparecen en la exposición?

—Lo primero que hicimos fue definir qué íbamos a fotografiar, decisión que tomamos después de un riguroso estudio que evidenció vacíos en la memoria fotográfica relacionada con Martí.

«Tocaba entonces localizar a los actores y elegir las locaciones. Teníamos a Martí (Albellar) y a Maceo (el teniente coronel Anrid Rodiles, el mismo que interpretó en Duaba... al Titán de Bronce). Pero faltaba Máximo Gómez, a cuyo intérprete hallamos en Granma gracias a un casting que realizaron allá Jorge Luis Larrauri y Dora Thaureaux.

«En la búsqueda de las locaciones recibimos el apoyo de muchas personas. Cuando el proyecto estaba más maduro y teníamos definido qué íbamos a recrear, salimos para Oriente a hacerlo realidad».

—¿Podría decirnos cuáles fueron las escenas más difíciles de reconstruir?

—La del desembarco en Playitas de Cajobabo fue bastante compleja, tanto desde el punto de vista fotográfico como de producción. Otra de ellas fue la de la caída en combate del Apóstol. Esa escena tuvimos que repetirla muchas veces hasta que se logró. Al hacerla se corría el riesgo de que el actor se lesionara cuando cayera del caballo que, por cierto, era de pura sangre, y después supimos que solía morder al jinete para quitárselo de encima.

—¿Qué otros momentos incluye Dicha Grande?

—Se recrearon también la visita de Martí a Mariana Grajales, Martí leyendo el periódico Patria, las descripciones de las últimas notas que aparecen en su Diario de Campaña, el encuentro entre Martí, Maceo y Gómez en La Mejorana... Esta última escena también fue difícil de concebir, porque teníamos que reunirlos a los tres en un mismo espacio.

«Salí de La Habana con Albellar (Martí). Pasé por Granma y recogimos al actor René Reyes (Gómez), director del grupo Guerrilla de Teatreros, y juntos seguimos para Guantánamo a reunirnos con Anrid Rodiles (Maceo). En ese momento no sabíamos dónde reconstruir La Mejorana. Habíamos visto varios sitios y ninguno reunía las características que se describen en el Diario de Campaña de Martí.

«Finalmente se realizó en el museo del municipio de El Salvador, en la provincia de Guantánamo. El periodista Pepe Mejías, del telecentro de Guantánamo, fue quien propuso el lugar al igual que las otras locaciones utilizadas en las escenas que reconstruimos en esa provincia.

«Los actores fueron seleccionados de acuerdo con la necesaria similitud física con los personajes reales. El maquillaje, sobre todo el de Gómez, estuvo a cargo de Ana Coronado, la misma que maquilló a Silvestre Cañizo, en la novela Tierra Brava».

—¿Cuánto te ha aportado, no solo como fotógrafo sino también como cubano, la realización de este proyecto?

—Es lo más importante que he realizado como artista. Recorrer lugares donde estuvo Martí, acampar en ellos sin ningún tipo de condiciones y estudiar en profundidad su obra, me fortaleció ideológicamente como cubano y me ayudó a que las ideas fluyeran con facilidad. El Ministerio de Cultura y el Gobierno y el Partido de Granma y Guantánamo nos dieron total apoyo. Sin ellos no hubiera sido posible llevar a cabo este proyecto, pues muchas de las fotos fueron tomadas en sitios de esas provincias».

—¿Con qué intención estructuras la muestra en tres tiempos: pasado, presente y futuro?

—El ideal de nuestro Apóstol mantiene su vigencia en todos los tiempos y constituye el legado para la pervivencia de nuestra especie. Por eso Dicha grande se estructura en tres tiempos. El pasado aparece representado mediante 13 murales de gran formato (cada uno incluye 70 losas y mide 150 centímetros por 105).

«En esa parte de la exposición, cada momento reconstruido está acompañado de textos del Apóstol. Las fotografías fueron tomadas en los espacios reales donde ocurrieron los hechos o en lugares con características similares. Se cuidó mucho la selección del vestuario, con tanto preciosismo que para la figura de José Martí se realizó una copia fiel de su atuendo. De igual forma sucedió con el armamento.

«Las imágenes obtenidas fueron procesadas digitalmente y trabajadas en tonos sepia, con la intención de depurar y pulir, hasta obtener una obra lo más verosímil posible y visualmente correcta.

«Para mostrar el presente hemos concebido la intervención en el recinto expositivo del actor Roberto Albellar, que interpreta a José Martí. En tanto, el futuro se representa mediante la proyección holográfica de la imagen de José Martí, a tamaño natural, ha-blando sobre diversos temas de importancia vital».

—¿Por qué incluyes una sola foto a color y las demás en tono sepia?

—Esa imagen a color tiene para mi un significado especial. Cuando estaba tomando las fotos sentí la presencia de nuestro líder histórico. Me recordó mucho la imagen de él cuando estuvo en Playitas al cumplirse los cien años del desembarco. Es de cierta forma un homenaje a nuestro Comandante en Jefe, es la manera que encontré para unirlo una vez más con Martí. Y aunque no pueda acompañarme físicamente en la exposición, allí estará nuestro «Amigo sincero».

«Yo no había seleccionado la imagen para mostrarla ahora. Fue una propuesta de la curadora. También el color la hace diferente al resto. Fue esa la intención. Es Martí en cualquier época».

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