Los intelectuales deben salir de su burbuja y entregarse a la educación

En la actualidad se crean las bases para llevar a cabo el cambio que se requiere en la educación, explicó a los delegados del VIII Congreso Lizardo García Ramis, director del Instituto de Ciencias Pedagógicas del país, quien aseguró que todavía la escuela cubana es poco flexible y con sobrecarga de estudio

Autor:

Aracelys Bedevia

Con la lectura de una carta enviada por los Cinco a los participantes en el VIII Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) inició la jornada de la tarde, la cual estuvo centrada en el análisis de la estrecha relación que existe entre cultura, sociedad y educación.

Al hacer uso de la palabra, la Doctora Graziela Pogolloti consideró conveniente evocar el inolvidable II Congreso de la Uneac de 1977, cuando el compañero Armando Hart, recién nombrado Ministro de Cultura, expuso las ideas movilizadoras de un cambio en la política cultural en aquel momento que todavía tienen validez.

Por eso apuntó: Tenemos que salvar la cultura y valernos de los elementos que la conforman para entender el mundo en que vivimos y proyectarnos hacia el mañana.

Los desafíos y retos que enfrenta el sector educacional cubano constituyeron motivo de reflexión entre los asistentes a la reunión, quienes coincidieron en la necesidad de que los intelectuales y artistas cubanos se acerquen a las aulas y den su aporte a la enseñanza.

Exhortó Miguel Barnet a que los intelectuales rompan la burbuja en que se encuentran y se entreguen a la educación.

Oscar Zaneti se refirió a las necesidades de calificación de los maestros que están en las aulas. Al detener la mirada en ese punto afirmó que hay que darle a los maestros márgenes de creación.

Lizardo García Ramis, director del Instituto de Ciencias Pedagógicas del país, resaltó el esfuerzo que se hace desde 2010 para crear las bases para el cambio que se requiere en la educación. La escuela cubana, dijo, es poco flexible y con una sobrecarga de estudio.

«Hay que hacer un currículo escolar flexible con un contenido básico común y que permita a nuestros estudiantes un desarrollo creativo. Sin embargo, los cambios no se pueden hacer de un día para otro. Por tanto, debemos confiar en los maestros que están trabajando en ello.

«Es un reto enorme el que debemos enfrentar con la participación de los intelectuales, quienes desde una mirada crítica y junto a nuestros científicos, deberán definir el contenido de la educación. Hay que pensar la educación de una manera distinta, llevando adelante una escuela diferente».

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