Un turco «asalta» el dedeté

Antes de regresar a Estambul el caricaturista Cemal Arig quiso conocer a sus colegas cubanos del periódico Juventud Rebelde

Autor:

Julieta García Ríos

Unas manos poderosas que sujetan una cuchara donde un diminuto hombre es alimentado por porciones de hambre y dependencia fue la manera con que el turco Cemal Arig representó la Deuda Externa, y se impuso entre unos 300 dibujantes de 39 naciones al ganar en septiembre de 1986 el Salón Internacional de Sátira Política dedicado al tema, convocado por el dedeté.

Durante años la obra original decoró las paredes del suplemento humorístico de Juventud Rebelde. Era la época en que radicaba en Prado y sus integrantes no eran los de hoy.

Han transcurrido casi tres décadas de aquel Salón memorable y la obra es aún recordada. Hace unos días el rostro, y la personalidad de su creador, dejó de ser una incógnita para los cubanos.

Cemal Arig llegó a la sede del periódico de la juventud cubana acompañado de su hijo Kaan, su esposa Figen y del caricaturista cubano Carlos David Fuentes Hierrezuelo (Charli).Era el mediodía del 30 de abril.

El visitante tenía la estampa del típico extranjero: andaba short y calzaba sandalias, llevaba una gorra verde olivo de confección nacional «con una estrella en la frente», y si bien es cierto que aquí disfrutó de nuestras playas y paisajes, su rostro felicidad se debía, en gran medida, a haber materializado el viejo sueño de conocer la tierra de José Martí, Fidel Castro y Che Guevara. Confieso que fueron estos nombres las únicas palabras que le entendí. Nuestro diálogo fue en tres lenguas: turco, inglés y español. Porque él solo habla turco y yo español.

El salón La Deuda Externa

Media hora antes en la galería Pancho Vázquez de Juventud Rebelde el equipo del dedeté está en pleno. Allí aguardan los dibujantes Adán Iglesias (Adán), Lázaro Miranda (Laz), Carlos Alejandro Falcó (Falco) y el redactor Jorge Alberto Piñeiro (Jape). También el siquiatra, pintor y caricaturista Arístides Hernández (Ares), vicepresidente de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba y quien fuera integrante del dedeté.

Ante sus ojos está el catálogo de la Bienal de La Deuda Externa. Entonces el dedeté circulaba como una publicación independiente, de tamaño superior (tabloide) y su precio era de cinco centavos.

La portada anuncia que las galerías capitalinas de 23 y M, del hotel Habana Libre y la de 12 y 23 acogían la muestra del Salón Internacional de Sátira Política La Deuda Externa entre los días de 14 al 30 de septiembre de 1986. Pareciera exagerado dos sedes para la expo, pero cuando uno echa un vistazo, saca cuentas y conoce que fueron 302 los caricaturistas participantes en el Salón, comprende que fue una decisión necesaria.

El «machón» del catálogo del Salón firmado por el periodista Ángel Tomás describe como «un reto difícil, quizás hasta quimérico diría un practicante del escepticismo, pero los miembros del colectivo dedetiano, por ser soñadores incurables, decidieron involucrar su modesto periódico en la batalla más indispensable de este fin de siglo: la Deuda Externa».

Y más adelante agrega el redactor: «Hay muchas maneras de combatir para defender la verdad, y el humor, en ese sentido, es un arma eficaz. En esta muestra, como en cualquier otra, existen obras de mejor o peor calidad artística, pero todas tienen igual importancia porque son una manifestación de honradez humana que clama por cambiar la vida».

Al llamado del dedeté respondieron dibujantes de 39 naciones siendo Cuba la más representada con 43 trabajos; seguida de la extinta URSS (37), México (30), Turquía (29) y Checoslovaquia (22).

Luego se ubicaron Bulgaria (17), Rumania (14), Argentina y Yugoslavia con 13 dibujos, Brasil (12) e Italia (10).

Siete fueron los concursantes de Costa Rica y seis los de Colombia y Bélgica. Con uno menos participó la República Democrática Alemana.

De España y Panamá se recibieron cuatro caricaturas, tres de Perú, con dos concursaron Venezuela, Portugal, Nicaragua, Francia, Irán, Holanda y Estados Unidos. También estuvieron representados, aunque con un solo caricaturista, Australia, Bolivia, Canadá, Finlandia, Filipinas, Hungría, Nueva Zelanda, Nicosia, Polonia, República Federal Alemana, Salvador, Siria y Suecia.

En la última página del catálogo se presenta el jurado integrado por grandes firmas del gremio internacional: Roberto Fontanarrosa (Argentina), Roberto Naranjo (México); Francisco Altán (Italia) y Roger Sánchez (Nicaragua). Por Cuba, fue presidido por Tomás Rodríguez Zayas (Tomy), presidente del comité organizador del Salón, quien realizó además el logotipo del Salón. Además de Carlos Villar Alemán, Alberto Morales Ajubel, Wilfredo Torres, Eliza Medina, Ernesto Olmedo, René García Cañizares, Manuel Hernández y Alberto Menrique Ardión.

Por eso cuando ahora tenemos ante nosotros a Cemal no queda otra que trasmitirle nuestro respeto.

De Estambul a La Habana

El viejo anhelo de pisar suelo cubano se fue materializando. Fue entonces que necesitó un contacto previo a la llegada a la Mayor del Caribe. Su amigo Firuz Kutal, director de la revista FIRE, encomendó a su colaborador cubano Carlos David Fuentes Hierrezuelo (Charli) la atención de Cemal y él avisó a la tropa del dedeté que ahora le aguarda.

En breve cubanos y turcos (Cemal, hijo y esposa) se abrazan, y conversan sobre el estado del humor gráfico en ambos pueblos.

Turquía destaca entre las naciones en el mundo que más y mejores caricaturistas tiene. Cemal es uno de ellos y para nuestra sorpresa nos enteramos que es arquitecto de profesión. ¡Qué coincidencia el más antiguo colaborador del dedeté, Lázaro Fernández, también lo es! Y como él, Cemal jamás abandonó su profesión para dedicarse solo a la caricatura.

Homur, Cumhuriyet, Firt, Güm Güm, Gir Gir, Çarçaf son algunas de las publicaciones para las que colabora el amigo turco. Confiesa que nunca ha tenido problema con la justicia porque conoce las leyes y sabe qué dibujar.

Los colegas departen de manera informal en el estrecho espacio donde radica el tercer suplemento de humor de Juventud Rebelde (a este le antecedieron El Sable y La Chicharra), se muestran antiguos números y se avanza en el tiempo hasta llegar a un tabloide con páginas a colores, realizado con motivo de la Bienal del Humor de San Antonio de los Baños. En la contraportada parecen rostros conocidos. Allí están el turco Saint Munzur, premio de la Bienal y su hija Alaz, acompañados de Tomy. La conversación toma otros derroteros y se recuerda a Tomás Rodríguez Zayas (Tomy), ese guajiro de Barajagua que dejó su huella en la caricatura cubana y se fue temprano de este mundo (6 de septiembre de 2010) con proyectos por materializar.

Cemal volvió a su patria con el recuerdo de «viejos» amigos a quienes acaba de conocer. Consigo llevó una imagen más real del guerrillero heroico. Como para no olvidarlo guardó en su equipaje hojas de los árboles aledaños al Memorial del Che. Ellas constituyen su mejor souvenir de esta isla hermana.

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