Danzar con el corazón

Fraternal intercambio entre dos compañías de relieve mundial

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

No hay que ser un entendido para percatarse de que lo que ocurrió la víspera en el Teatro Nacional de Cuba fue un soberano acontecimiento cultural: el fraternal intercambio entre dos compañías de relieve mundial: el Ballet Nacional de Cuba, bajo la dirección de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso; y el Ballet Nacional de China, conducido por la maestra Feng Ying.

De seguro estarán muy orgullosas tanto la Alonso como la Ying con el alto nivel artístico demostrado por sus discípulos en el escenario del Teatro Nacional, durante la gala que celebró la eterna amistad entre la República Popular China y Cuba, encabezada por sus respectivos mandatarios, Xi Jinping y el General de Ejército Raúl Castro.

De la elevada calidad de ambos colectivos danzarios dio fe el excelente programa escogido para la función especial de ayer (podrá ser comprobado por el público esta noche, a las 8:30 p.m., en la misma sala Avellaneda), que contó con el acompañamiento de la Orquesta Sinfónica Nacional, bajo la batuta del maestro Enrique Pérez Mesa.

Una noche inolvidable protagonizaron las destacadas primeras figuras de las dos naciones, que pudieron ser admiradas en momentos del II acto de la versión de Giselle creada por Alicia (Zhang Jian y  Dani Hernández), los pas de deux de Esmeralda (Wang Ye y Sun Ruichen) y El Corsario (Amaya Rodríguez y Víctor Estévez) y Danzantes, pero sobre todo en la hermosísima Sacrificio (Qiu Yunting y Zhang Yao) y en las escenas de Don Quijote (Viengsay Valdés y Max Xiadong).

Una noche que será recordada por largo tiempo, como ocurre con aquellas en que se danza con el corazón.

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