Canto de querubines

Los integrantes de la Academia Mariana de Gonitch participarán en un homenaje que se le realizará a Vilma Espín, en ocasión del aniversario 54 de la Federación de Mujeres Cubanas

Autor:

Abdul Nasser Thabet

Confieso que asistí a la presentación con algo de recelo, con la desconfianza manifiesta de quien no conoce nada y tampoco espera mucho. «Te va a encantar lo que hacemos, ya verás», me comentó el Maestro Hugo Oslé días antes. «Pero claro, qué otra cosa iba a decir el artífice y director de la Academia Nacional de Canto Mariana de Gonitch al referirse a su joven escuela», pensé mientras seguía tomando nota y me preparaba para una de esas tareas que se asumen con compromiso y disciplina, pero sin entusiasmo evidente.

Llegué antes de tiempo para meter la nariz tras bambalinas y curiosear un poco, y ya estaban revoloteando en el camerino. Era un pequeño grupo de muchachos, algunos casi niños, más jovencitos de lo que imaginaba. Mis expectativas seguían abiertas.

Andaba con un vaso de no sé qué en la mano, a punto de darme el enésimo sorbo, cuando todo el escenario retumbó por la mezcla de unos timbres angelicales y la potencia vocal de mil demonios. Entonces solté la copa —tratando de acotejar mis sentidos ante el sobresalto. Pocas veces había sido testigo directo de semejante talento. «Lo de estos chiquitos es tremendo», balbuceé sin que nadie pudiera escucharme. Ahí mismo entré en el limbo y todo cambió. Quise saber más de boca del propio Oslé, entender…

—¿Inicios de la Academia?, ¿objetivos?

—Hace seis años el Instituto Cubano de la Música me propuso crear la Academia. Es un proyecto nacional porque su convocatoria abarca a todas las provincias, pues vienen jóvenes de varias regiones del país y se establecen aquí en La Habana.

—En una ocasión el Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de La Habana, afirmó que «escuchar a la Academia es un acto de fe y veneración a la Patria»…

—Nosotros hemos tratado, desde los inicios, de enseñar a pensar a nuestros alumnos, de que interioricen y comprendan la importancia de ser un buen cubano y de que lo expresen a través de la música. Por eso en el plan de estudio sobresalen, entre otros temas, Las claves martianas y La rosa blanca. Contamos con un programa diverso en el que se manifiesta nuestra identidad de manera muy especial», explicó el alumno de la soprano dramática y pedagoga rusa, Mariana de Gonitch.

—Pude apreciar un repertorio muy variado.

—Nuestras voces regalan al auditorio un espectáculo de amplio espectro, que repasa la canción, la trova, la música popular, así como lo más conocido en el ámbito vocal nacional e internacional. Además, hemos incluido muy recientemente relevantes composiciones rusas.

«Mi mayor objetivo es que mis alumnos canten bien y con respeto la música cubana. Claro, como te percataste, el repertorio es bastante amplio y abarca varias arias de Ópera, El brindis de La Traviata, Panis Angelicus, el Va, pensiero de la ópera Nabucco. También incluimos La paloma, Cecilia Valdés, Somos el mundo, Amigos para siempre y otros temas más contemporáneos. Además, tenemos una versión de La victoria realizada para nosotros por Sara González».

—Por lo que veo ya ha moldeado a muchos diamantes en bruto…

—No tantos como quisiera. Nuestro objetivo es continuar trabajando y seguir contribuyendo a la vastísima obra musical de Cuba. Nuestros alumnos entran a la Academia sin una formación profesional y aprenden a cantar gracias a la dedicación de sus profesores. Como fruto del meritorio trabajo, en cada presentación han recibido múltiples reconocimientos del público y de la crítica especializada.

«Entre los graduados de la Academia ya tenemos a 27 cantantes profesionales, a los que se sumarán pronto otros 22. No pocos han obtenido premios en concursos significativos y han hecho giras por varios países».

—¿Qué los distingue como escuela lírica?

—Tratamos de ser diferentes en nuestro repertorio y en la conducta escénica, apoyados en la intensa proyección artística que nos legó la inolvidable Mariana de Gonitch.

—¿Próximas presentaciones?

—El 20 de agosto tendremos una presentación especial por la declaración del Cristo de La Habana como Patrimonio de la Humanidad. Dos días después estaremos en el homenaje que se le realizará a Vilma Espín, conmemorando también el aniversario 54 de la Federación de Mujeres Cubanas. El 23 y 24 de ese mismo mes será un honor actuar en la Gala a Rita Montaner, en el Teatro Martí. A inicios de septiembre tenemos la graduación del 5to. Curso de Verano y también participaremos en el Concurso Nacional de la Canción Mexicana.

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