Danza en excitación

La sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba acogerá por estos días una muestra de la más reciente edición del Taller Coreográfico convocado por el Ballet Nacional de Cuba

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Ya es un vicio. Tanto que no existe idea que los estimule y no sea transformada de inmediato en provocativo movimiento. Lo sospechaban, presentían que después de que sus obras alzaran vuelo desde el escenario, finalmente estrenadas en el pasado Taller Coreográfico, convocado por el Ballet Nacional de Cuba (BNC), en lo adelante nada sería igual. A partir de entonces casi han estado contando los días que los separaban de la presente edición, cuyos resultados se admirarán justo ahora en la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba.

Al menos de ese modo les ha sucedido a los supertalentosos Elys Regina Hernández y Lyvan Verdecia, quienes tras sorprender en el 2013 con Yo, tú, él y ella y el Retrato que nos entregaran los dúctiles y expresivos bailarines principales Jessie Domínguez y Alfredo Ibáñez, repiten al lado de algunos que se prueban por vez primera; y de otros con una obra sólida, reconocida ya por la crítica.

En este último selecto grupo se hallan Tania Vergara, directora del Ballet Contemporáneo Endedans; y Maysabel Pintado, quien formara parte, como primera figura, del Ballet Lizt Alfonso Dance Cuba. De hecho, ambas señalan como momentos trascendentales de sus currículos haber conquistado el Premio Iberoamericano de Coreografía Alicia Alonso: la camagüeyana con A los confines de la tierra (2008); y la habanera con Espectral (2010).

En tanto, la Vergara ha invitado para emocionarnos en Piazzolla x 6 a los estelares Viengsay Valdés y Víctor Estévez, así como al cuarteto de cámara que conforman Anabel Estévez, Lilliam Llanes, Lisbet Sevila y Maylín Sevila; y la Pintado se volvió a inspirar en las composiciones de Dennis Peralta para regalarnos Preludios de la noche.

Elys Regina (brazo extendido) entre los bailarines que defienden Preludios de la 
noche, de Maysabel Pintado.

Sucede que Maysabel no desaprovechará la oportunidad, según confesó a Juventud Rebelde, de «trabajar con excelentes bailarines de formación clásica, como los que se hallan en el BNC. Es muy estimulante, porque son tan buenos que no te limitas para crear; y luego, ellos no permanecen pasivos durante el proceso, sino que proponen disímiles movimientos. Eso, conjugado con mis ideas, termina, en mi opinión, con resultados que me sorprenden».

Por esa razón participó con Me asfixia también en la edición de 2013. «Ser autor de obras que estén en el repertorio del BNC es un privilegio para cualquier coreógrafo. Nos referimos a una compañía que constituye un pilar de la cultura cubana. Sin dudas, esa fue otra motivación para llegar con Preludios...», afirma Maysabel.

«Preludios... es una historia contada por otras 11 pequeñas historias. Transcurre durante la noche, porque ese es casi siempre el momento del día en el que afloran sentimientos y conflictos. Amor, traición, celos, ira, tristeza... se pueden ver lo mismo como personajes que se entrelazan, que como vivencias que se desarrollan ajenas unas de otras, o como diferentes estados por los cuales transita una relación».

Ganancias y más ganancias

Muchas son las ganancias de este evento, cuyas funciones se efectuarán bajo la dirección de Alicia Alonso, mañana, a las 8:30 p.m., y el domingo, a las 5:00 p.m., en la Avellaneda. Entre ellas, que el taller atraiga a autores de la talla de estas dos creadoras, también a quienes están ansiosos por probarse y a aquellos que son «reincidentes» —como Elys y Lyvan—, asegura Salvador Fernández, subdirector técnico del BNC y quien está detrás de la organización.

«Lo importante de este espacio es que permite la realización no solo a los coreógrafos, también a los bailarines, los cuales se ven estimulados cuando sus cuerpos sirven para ayudar a otros a expresar ideas, sentimientos, sueños...

«Asimismo, se beneficia la compañía, porque de estas experiencias siempre quedan obras que, por su alta calidad y novedad, se incorporan al repertorio».

De ese modo ocurrió con Retrato, de Lyvan, aunque otros ejemplos sobran, enfatiza quien dejó su impronta en los diseños del afamado traje de la Carmen de Alberto Alonso, o de clásicos como La fille mal gardée, Gisselle y Don Quijote. «El taller se remonta a 1965, cuando ni siquiera yo estaba en el BNC. De esa ocasión inicial permaneció una obra al estilo de Majísimo, de Jorge García, que cumplirá 55 años en 2015...

«Otros se atrevieron en ediciones posteriores y hoy son nombres imprescindibles en el campo de la coreografía: Iván Tenorio, que se estrenó con Introducción a una idea y Adagio para dos; Alberto Méndez,  nos sorprendió con su Plásmasis, que luego obtuvo el Primer Premio en el Concurso Internacional de Ballet de Varna; Gustavo Herrera... Esos grandes surgieron de esa manera, porque de lo contrario, cómo iban a empezar, cómo probarse».

Es lo que ahora harán: Carlos Luis Medina, ex solista del BNC, con Concerto; Raúl Reinoso y su (SAFE), que defendieran los alumnos de la Escuela Nacional de Ballet (ENB) y retorna a las tablas con nuevos bríos; Ariadna Suárez, quien estuvo en las filas de la compañía y reaparece con SDOS; y Juan Carlos Hernández, con 3D. A ellos se suman dos que, en verdad, como adelantamos al principio, le han cogido bien el gusto: Elys Regina con El relato y Lyvan, quien espera ansioso la reacción del auditorio con Sobre un hilo.

De admiraciones y paradigmas

Jirí Kylián, premio Laurence Olivier por Logro Excepcional en Danza, es un nombre que Hernández y Verdecia mencionan en cuanto se les interroga por influencias, aunque en el caso de Elys sea superior la marca de este notable creador nacido en Praga. «Es mi paradigma, mi patrón, porque revolucionó la danza al explotar el cuerpo del bailarín de una manera diferente. Para mí, son esenciales piezas suyas como Petit Moit y Bella figura, que son unas joyitas, no me canso de aprender de ellas. Me transportan a otro mundo», enfatiza y agrega, porque no puede dejar de decirlo: «Tengo también una escuela en el maestro Alberto Méndez. En Cuba él es mi inspiración, por poner de manifiesto la cubanía mejor que nadie».

Lyvan, por su parte, no concibe su carrera sin el ejemplo y la energía de su primo Miguel Altunaga, de los bailarines más sobresalientes que ha tenido Danza Contemporánea de Cuba, y que en la actualidad pertenece a Rambert Dance Company, de Londres —recientemente creó Derrumbe para que fuera bailado por el gran Carlos Acosta en el Royal Opera House», señala orgulloso, aunque admite que se acerca también a las propuestas del israelí Itzik Galili y del sueco Pontus Lidberg.

¿Qué los empujó a idear pasos? A Elys, el espectacular tema musical que cierra Conducta, de Daranas, compuesto por Juan A. Leyva y Magda Rosa Galván. «Veía la película y quedé impresionada, así que decidí hablar con los compositores para decirles que me encantaría utilizarla, y ellos accedieron amablemente.

«Es una obra corta, pues todavía no me siento en condiciones de montar una más extensa. Lo importante, además, era presentarme al taller, como vía segura para intentar desarrollarse», apunta esta muchacha que además de asumir un rol en Preludios de la noche tuvo a su cargo el montaje de creaciones de dos de sus compañeros de cartel: Carlos Luis Medina y Juan Carlos Hernández.

«Siempre me ha gustado ser ensayadora. Antes había ayudado en el montaje de La leyenda del agua grande, de Eduardo Blanco y en otras pequeñas obras, pero la dirección del Ballet me permitió en febrero velar por la parte bailable de Prólogo para una tragedia. Uno se siente a gusto  cuando comprueba que es capaz de preocuparse no solo por “limpiar” los pasos, sino además por el vestuario, las luces, la ubicación de los bailarines, a pesar del estrés».

En cuanto a Lyvan, fue una vivencia personal lo que lo activó para un pas de deux que dista conceptualmente de lo que se propuso con Retrato. «Sobre un hilo habla de esos instantes en que uno está medio perdido y no sabe qué hacer, y se ve inseguro, necesita trazarse otras metas, no está muy claro de si obedecer al instinto o traicionarlo», argumenta.

Como le era muy complejo explicarles a otros lo que le había sucedido para que interpretaran el personaje, decidió bailar él mismo, junto a la bailarina principal Grettel Morejón, musa, como Viengsay Valdés, de coreógrafos que la han llamado para que se una al elenco ya sea de Luminous (Peter Quanz), que de Celeste (Annabelle López Ochoa), por mencionar lo más reciente.

Claro, Grettel siempre está dispuesta a colaborar. «Es sumamente importante para un artista poderse mover en diferentes estilos, eso lo enriquece. El BNC cuenta con un repertorio sobre todo clásico, y apenas programa coreografías neoclásicas o contemporáneas, por eso disfrutamos tanto estos talleres, aunque tengamos que sudar fuerte para sacar la obra adelante».

Es lo mismo que piensa la solista Analucía Prado, a quien apreciaremos en El relato y 3D. «Estos talleres son muy útiles. Si bien les aporta a aquellos con inquietudes coreográficas, nos llena de buena vibra a los bailarines, que nos enfrentamos a otras formas de bailar, de movernos, a nuevas ideas..., y crecemos como artistas.

«Resulta excitante que nuestros cuerpos se conviertan en un instrumento que otro utiliza para expresarse. Cuando al final sale algo parecido al jazz: libre, espontáneo, fresco, virtuoso..., la alegría es total».

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