Un blues para Santiago

El III Encuentro Amigos del Jazz es ya un acto consumado. El concierto inaugural de la noche de este viernes, en la Sala Dolores, fue un derroche de talento de los artistas

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Santiago de Cuba.— Changuito tomó las baquetas e hizo un movimiento impresionante con las pailas. Con este artista, la campana y los tambores se rinden. Hace songo, vertiente del son creada por Juan Formell, César «Pupy» Pedroso y él, y la percusión toma una forma única.

Este viernes, en la tarde, en el Patio de la Jutía Conga de la Uneac, explicó algunos secretos que los instrumentistas deben conocer para dominar con destreza los ritmos cubanos. Lo escuchaban más de 50 estudiantes de música. Pero en la noche, en la Sala Dolores, era un José Luis Quintana jazzista el que vimos. «Baqueteaba» el timbal Changuito al compás del Caribbean Ensemble, que lidera el saxofonista Alfred Thompson, y desde las butacas se veían rostros de disfrute. Todo se complementaba en el escenario santiaguero.

La competencia de propuestas artísticas en la noche era un elemento a tener en cuenta para los melómanos en esta ciudad: Raúl Paz prometía una velada única en el teatro Heredia; Osmani García alentaba a seguidores suyos en el anfiteatro Mariana Grajales. Un temporal inoportuno también decidió poner en riesgo la jornada inaugural del III Encuentro Amigos del Jazz.

Sin embargo, Changuito, Bobby Carcassés, César López, Alfred Thompson y el grupo Influencia, oriundo de este territorio, convidaban a una actuación en la que el blues y las improvisaciones jazzísticas de buena factura eran atractivo suficiente.

A César López se le vio dejando a un lado el saxofón para interpretar Todo y nada. Momentos antes, el artista había «rasgado» su instrumento para que hiciera sonar a capella El día que me quieras. Luego, invitó a Thompson a la escena para que se adueñara del piano y lo siguiera en Tú, mi delirio, uno de los emblemas del movimiento del filin, escrito por César Portillo de la Luz.

Bobby Carcassés también hizo de las suyas. El Premio Nacional de Música 2012, brindó su show con una clase magistral de improvisación vocal cuando evocó a Miguel Matamoros y el clásico Son de la loma. Después, hizo una reverencia al Bárbaro del Ritmo y desgajó el Blues con montuno para el Benny, pieza en la que fue acompañado por el Caribbean Ensemble.

El jazz en Santiago de Cuba ha redescubierto exponentes que dan pasos consolidados. Influencia hizo que en esta presentación esa afirmación fuera probada. El grupo de jóvenes, ganadores del Concurso Jojazz 2012, supo ponerle con Latidos y cocote una energía mística e invisible, que nos conectó a un género enseñoreado en la ciudad estadounidense de Nueva Orleáns y que fuera enardecido por los aportes de no pocos cubanos a lo largo de su historia.

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