Laboratorio de sueños

El conjunto artístico comunitario Korimakao convoca a todos los interesados, profesionales o no, a optar por una plaza en el primer Taller Nacional para la Creación del espectáculo musical El pequeño príncipe

Autor:

Lourdes M. Benítez Cereijo

En una ocasión, durante las celebraciones por el vigésimo aniversario del conjunto artístico comunitario Korimakao (hace casi dos años), el actor Manuel Porto, director de ese laboratorio de arte y sueños, le aseguró a esta redactora que la labor que ellos realizaban estaba definida por el sacrificio, la renuncia y la entrega constante.

Esa concepción se redimensiona en su más reciente iniciativa: la convocatoria a todos los interesados que posean el talento necesario en las diferentes manifestaciones del arte, profesionales o no, a optar por una plaza en el primer Taller Nacional para la Creación del espectáculo musical El pequeño príncipe.

La iniciativa tiene entre sus propósitos desarrollar un proceso de creación colectiva, para llevar a escena ese espectáculo musical multidisciplinario de gran formato, que se estrenará el 18 de abril de 2015. Asimismo, busca la incorporación de una parte de los integrantes del taller a los elencos permanentes del conjunto y construir un espacio de superación desde el punto de vista artístico y personal.

Estos hombres y mujeres que marchan con la casa a cuestas y las mochilas cargadas de esperanzas, idean nuevas maneras de continuar con la hermosa labor que desempeñan desde hace más de 22 años: hacer arte para los más humildes.

La iniciativa está concebida en tres etapas. La primera será de preparación general, con una duración de tres semanas, que concluye con un primer corte evaluativo. La segunda centrará la atención en las necesidades individuales (para aquellos que hayan aprobado la primera), mientras que la tercera incluirá la participación en el montaje del espectáculo musical, bajo un contrato laboral remunerado en correspondencia con la especialidad.

En esta ocasión se podrá optar por las siguientes manifestaciones: danza, teatro, música, artes plásticas, realización audiovisual, dirección de teatro, coreografía, dirección coral y de orquesta, diseño escenográfico, atrezzo, diseño de vestuario y de luces; sonidista, maquillista, productores y asistentes de dirección.

Para incorporarse al taller, señaló Yander Roche, director artístico general, se debe tener 17 años cumplidos o más, la asistencia a tiempo completo y el pago de una cuota básica de 250 pesos en moneda nacional, que cubrirá el programa de preparaciones y algunos servicios.

Los interesados presentarán su solicitud explicando los motivos por los cuales desean incorporarse al taller, por vía de correo postal (en este caso se debe incluir un CD o DVD con una muestra significativa del trabajo o las capacidades artísticas del optante, resumen curricular, datos personales y contactos). También podrán presentarse a pruebas de aptitud en la sede del conjunto o a aquellas que se realizarán en los territorios de Manzanillo (hoy), Las Tunas (10 y 11), Ciego de Ávila (15 y 16) y  Camagüey (17 y 18).

El plazo de admisión cierra el 30 de octubre y la primera etapa del taller comenzará el 10 de noviembre. Una vez finalizado el proyecto se emitirá un certificado acreditativo y una carta aval.

Incentivar el pensamiento

En cada diálogo con Manuel Porto hay una idea que continuamente ratifica: «Nosotros no somos una institución famosa, pero sí prestigiosa, porque compartimos con los que menos tienen. Esa es la razón de ser de Korimakao: intercambiar con la gente, pues el arte es también una forma para la transformación social».

No obstante, el actor habla con Juventud Rebelde acerca de algunos temores que lo afligen. «Hay mediocridad con respecto al papel de la creación artística en la sociedad. Actualmente existe mucha pretensión de fama, lo cual conduce a la banalidad y a acentuar esa visión del arte como mercancía. Sin dudas hay vías que son más fáciles para llegar al éxito, la que nosotros hemos elegido no lo es, pero su propósito no deja de ser esencial».

Porto deja muy claro que Korimakao no surgió como una vía de entretenimiento para las personas, sino un medio para cultivar los valores e inspirarlos. Ese ha sido un enfrentamiento constante durante más de 22 años y es hoy su mayor preocupación, confiesa. «Pienso constantemente en cómo contribuir al avance de nuestro país, sin traicionar la plataforma de esta institución. Lo que más nos interesa es seguir incentivando el pensamiento, porque Korimakao significa la esperanza de convertirnos en mejores seres humanos».

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