Mi obra no puede ser contemplativa

El joven Ángel Luis Méndez Montagne ha irrumpido en las artes plásticas espirituanas con sui géneris propuestas, que sobresalen por polémicas e irreverentes

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

SANCTI SPÍRITUS.— Ángel Luis Méndez Montagne parece que siempre está contra la corriente. Poco se le ve con «traje de alta costura» o se le escucha con un «lenguaje diplomático».

Desenfadado e irreverente para muchos, sociable para otros, y hasta excéntrico para los más conservadores, él demostró desde su primera vez en los predios de las artes plásticas espirituanas, que daría mucho de qué hablar, y para bien de una ciudad    que le provoca las más profundas reflexiones.

«Yo apuesto porque mi obra sea siempre polémica. Pienso que es una de las maneras más fieles de representar la realidad. Considero que el artista debe reflejar los problemas de su entorno para ser considerado un creador de su momento», afirma.

—¿Cuáles son los principales temas que inspiran tu paleta?

—Dentro de una sociedad en cambio, creo que los principales temas latentes son los sociales. Busco siempre lo inmediato. La crítica a los problemas que nos rodean me inspira.  Mi obra no puede ser contemplativa. Apuesto por un estilo directo y, a la misma vez, que deje una duda en el público.

—Quienes conocen tus obras, perciben un ir y venir por las diferentes técnicas y estilos. ¿Con cuál te identificas?

—Artista visual. Trabajo en todo. Lo que más me define es la idea. Para mí el concepto, y sobre todo un discurso polémico que genere diferentes criterios significa más que cualquier técnica.

La osadía al ingeniar el arte se evidencia en todas las piezas de este espirituano, graduado de la Escuela de Instructores de Arte Vladislav Volkov con títulos como Autobloqueo especial, una especie de construcción para enclaustrarse a sí mismo. Esa y otras piezas no han pasado indiferentes ante la crítica y han obtenido premios en diversos certámenes.

—También has apostado por un discurso publicitario. Varias de tus creaciones han marcado un giro en el arte urbano espirituano. ¿Por qué esa intención?

—Eso viene por mi formación como Comunicador social, una carrera que me dio argumentos para desarrollar mejor mi arte. Desde un discurso publicitario se puede expresar más que desde un lienzo porque, en ocasiones, no todos llegan a una galería ni están preparados para asimilar una obra más conceptual. Cuando tú irrumpes en su realidad, el público se siente obligado a tratar de descifrar esos códigos.

—¿Piensas siempre en el receptor?

—Sí, me imagino sobre todo qué pensará. No me preocupa si evalúa la obra de buena o mala; sino qué concepto se lleva.

—Si te preocupa; ¿por qué utilizas tantos elementos metafóricos y los juegos de significados, que quizá no puedan ser entendidos por todos?

—No me limito en su utilización porque son sutilezas que buscan colocarse en el subconsciente.

—¿Consideras que el no ser graduado de una academia sea una limitación para tu proceso creativo?

—No. La escuela de instructores de arte sí fue productiva en un principio, aunque te dejaba muchas lagunas. El que persigue el sueño de ser un artista debe estar preparado para ese tipo de situaciones y rápido debe enfrentarlas superándose.

—Eres un joven «estrafalario»; despojado de cualquier ritual de oficinas, reuniones y papeles. ¿Cómo llegas a ser el presidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) de Sancti Spíritus?

—El Ángel Luis presidente llegó por los mismos asociados. Pienso que sea por mi trabajo, mi empeño como artista.

—¿Asumir la presidencia de la AHS ha limitado tu creación?

—La ha retardado un poco. He tenido que pasar a crear en horas de la noche; dormir menos para producir más y, a veces, es un poco estresante.

—¿Esta nueva etapa qué te ha propiciado?

—Ha sido interesante porque ya veo el mundo desde otro punto de vista; desde el que genera, ordena. Tiene puntos de convergencia con el del otro lado. Ahora yo puedo analizar, buscar alternativas para el bien del grupo al que represento. Eso también me sirve para crear.

—¿Qué estrategia local has diseñado para encauzar a la juventud creadora en una provincia donde la modorra cultural prevalece en la mayoría de sus noches?

—La provincia tiene muchas lagunas que tengo la fe de que se puedan cubrir. Nosotros como AHS tenemos una debilidad clave, dada por la ubicación y las particularidades arquitectónicas de nuestra sede. Ello nos ha frenado un poco en esa intención de convertirla en un verdadero centro cultural. Pero desde aquí tratamos siempre de proyectar el arte hecho por los jóvenes y de convocar a aquellos que desconocen de nuestra existencia.

—Varios de los murales de esta ciudad hechos a más de dos manos cuentan con el sello de Ángel Luis. ¿Casualidad o preferencia por la creación colectiva?

—No me es difícil crear con otros artistas. El diálogo entre todos genera polémica, al tiempo que origina desarrollo.

—¿Deudas?

—Participar en el Salón de Arte Contemporáneo de La Habana. Aunque considero que casi está saldada porque ya me invitaron. Debo estar exponiendo allí en diciembre. ¡Y claro, seguir «pinchando»!

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