Imágenes y sonidos de un país

Camino a la edición 25 marchan la muestra audiovisual Almacén de la imagen, y el Taller y concurso nacional de la radio joven Antonio Lloga In Memóriam, eventos que nacieron con la AHS

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Molotov no pasa inadvertido de ninguna manera. De hecho, cuenta con el «raro» don de comunicarse con todos, incluso con aquellos que se «resisten» a exprimirse el cerebro con una obra audiovisual, creyendo que solo vale la pena apreciarla cuando propone pura diversión. Contribuye a su eficacia comunicativa en estos tiempos de tantas urgencias, el ritmo videoclipero de este magnífico documental de Irán Hernández Castillo, quien explotó al máximo sus conocimientos sobre arte digital, especialidad de la cual se graduó en la Academia de Bellas Artes San Alejandro, en 2008.

Así, Hernández Castillo, quien estudia Dirección en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual (Famca) del ISA, nos provoca con originalidad y nos acerca al devenir de la juventud cubana desde 1959 hasta la actualidad. La analiza en lo social y en lo histórico, comparándola con diferentes movimientos juveniles que han existido en el mundo durante idéntico período, y con ello nos invita a reflexionar.

Y justamente Molotov resultó el principal ganador de la 24 muestra audiovisual Almacén de la imagen que, organizada por la Asociación Hermanos Saíz (AHS), acogió, no hace mucho, la hermosa Camagüey, al alcanzar el Gran Premio Luces de la ciudad, el premio al mejor guión (también de Irán Hernández) y el que otorgó la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV), consistente en la participación del realizador en un taller internacional acorde a sus intereses.

De igual modo, entre los 73 trabajos presentados, sobresalieron materiales como Miénteme bien, Jackie Chang, al ser galardonados por un jurado integrado por Jorge Campanería, realizador y fundador del certamen; Juan Carlos Calahorra, realizador, y Eldys Baratute, escritor y miembro de la dirección nacional de la AHS.

Después de su exitoso Nani y Tati, máximo triunfador de la edición pasada, el director, guionista y productor Adolfo Mena llegó a este Almacén con una historia que tiene lugar en el Barrio Chino de La Habana, donde Chan Lee (Víctor León) y Gloria (Elizabeth Devesa) deciden celebrar juntos el nuevo año chino, después de conocerse, sin saber cuáles pueden ser las consecuencias de ese acto. Solo que esta vez el licenciado en Historia del arte se hizo acompañar por la actriz, directora y productora Grethel Castillo, para rodar el corto de ficción Miénteme bien, Jackie Chang, que compartió los honores en su categoría con Yunaisy, de Juan Pablo Daranas.

Pero Miénteme bien... y Yunaisy se llevaron más: mientras el primero no fue superado en el diseño de banda sonora (Denis Colina), ni en la edición (Susana Ortega), el segundo recibió el siempre anhelado lauro de la Mejor dirección.

Por especialidades, esta versión del 24 Almacén distinguió a Huesitos por su Animación (Gabriela Carrazana) y Música original (Harold Díaz-Guzmán), en tanto Náufrago fue insuperable en la Dirección de arte (Yisel Capote) y la Fotografía (Martin Flament).

Si nos referimos a los otros géneros que estaban en porfía, los aplausos recayeron en: Rojo, de Armando Quintana, un videoclip que tuvo que competir con spots y cortos para vencer en el apartado de Obra Promocional, gracias a que «mantiene, a decir del jurado, un discurso irreverente y arriesgado, lejos de patrones convencionales»; en Un deseo, de Celia Suárez, que destacó en Minicorto; y en Un paraíso, de Jayisha Patel, en Documental.

Por el prestigio que se ha agenciado el Almacén de la Imagen, para los noveles creadores es muy alta la significación de los reconocimientos entregados por este evento, aunque tal vez las más felices de todos en esta ocasión hayan sido las holguineras Rosa Rodríguez y Kareline Pérez, autoras del proyecto titulado La costurera, que logró convencer a los especialistas responsables de otorgar los 50 mil pesos que concede el Icaic, por medio del Pitching Imagen del Almacén, con el fin de contribuir a la realización de un audiovisual en el  centro y oriente del país.

Que desde hace cinco años esto pueda ser una realidad se debe, en buena medida, al empuje de la AHS, una organización en la cual una artista como Rosa Rodríguez, por ejemplo, ha encontrado reiterado apoyo, al estar entre las beneficiadas con su sistema de premios y becas.

Por esas razones afirmó a Juventud Rebelde que nunca dejará de agradecerle. «Es una oportunidad increíble que te permitan hacer realidad tu sueño. No dejo de sentirme privilegiada, pero al mismo tiempo creo que es el premio por las largas horas de armar el proyecto.

«Le puedo decir con seguridad a todo aquel que en algún momento dijo que ganarse una beca de la AHS es cualquier cosa, que piense antes de hablar y que se informe. Porque realmente no es tan sencillo, ni los jurados son unos improvisados. Esto último es algo que valoro sobre todas las cosas: el criterio de grandes con respecto a mi obra».

Escuchando a artistas como Rosa Rodríguez se comprende por qué es tan importante un certamen como el Almacén de la imagen, «que desde hace años se ha propuesto aglutinar lo mejor del audiovisual cubano, y porque prime siempre el rigor en la selección, lo cual redunda en la calidad de las obras exhibidas…», asegura Yunielkis Naranjo, presidente de la AHS en Camagüey.

«Por ello a medida que pasa el tiempo crece el nivel de convocatoria (tanto en los participantes como en el público que asiste a la sala); el respaldo de instituciones que nos prestigian, como el Icaic, la EICTV, el Instituto Superior de Arte, y todo es para bien», enfatiza Naranjo.

Palabras en el aire

Igual ocurre con el Taller y concurso nacional de la radio joven Antonio Lloga In Memóriam, donde también se reconocieron programas muy valiosos, comenzando por Los últimos boys scouts que firmado por Dariela Gámez Paz (Radio Mambí), mereció el Gran Premio; y por Nicaro en la memoria, de Eduardo Cedeño Milán (mejor dirección por el conjunto de obras presentadas) y Jorge Luis Ríos (mejor locución masculina), ambos de la Radio Universitaria, Universidad de Oriente. De paso, este último espacio no halló competencia en las especialidades de Grabación y Edición, a cargo de Ana María González Quintas.

También pasarán a la historia del Lloga: Yuleisis Martínez Mayeta, por el guión y la actuación en El monstruo (Radio Progreso); Yuri Betancourt Blay, por el diseño sonoro de Soberbia (Radio Arte); Yunia García Rosales, por su locución en El camino infinito de las palabras (Radio Grito de Baire); y Yenisel Castellanos Galón, por su actuación en Madre de cera (CMKC Radio Revolución).

Como sucedió con Nicaro en la memoria, el jurado, formado por los premios nacionales de la Radio Caridad Martínez e Iván Pérez, ambos de Progreso; y los santiagueros Eric Caraballoso (Radio Siboney); Salvador Virgilí (CMKC) y Dayron Chang Arranz, Gran Premio del Lloga en 2013, decidieron señalar con otra Mención Especial a Miguel Ángel Montero, por Adela bien vale un recorrido (CMHW).

Motivados por los premios que pueden recibir de un jurado con elevada reputación, los participantes, sin embargo, agradecen, sobre todo, los encuentros que pueden sostener con directivos del medio, como el que se desarrolló con el vicepresidente del ICRT Guillermo Pavón, primero de su tipo después del Segundo Congreso de la AHS.

Y no pocos fueron los reclamos: la necesidad de actualizar el Manual de la calidad de la radio cubana, de tal forma que flexibilice sus categorías o incluya alguna que permita la creación de programas de experimentación; y de analizar las estructuras de las parrillas de las distintas emisoras para apreciar cómo se repiten; garantizar condiciones adecuadas para los jóvenes graduados que comienzan a realizar su servicio social; incentivar la investigación y la crítica sobre el medio para crear redes de contenidos; identificar nuevos mecanismos, así como implementar de modo coherente los que ya existen, para conocer realmente sobre la repercusión de la radio en la población...

Asimismo, los radialistas convidaron a que se estudien los horarios en que salen al aire los programas dirigidos a los más nuevos, y que se potencien los diplomados para formar los directores jóvenes. Pidieron crear mecanismos de superación para los locutores de menos experiencia; hablaron de la urgencia de fortalecer los Consejos Artísticos provinciales...

Muy significativo fue en esta edición del taller nacional la presentación del libro La palabra en el aire. Memorias de la radio santiaguera, de Eric Caraballoso Díaz. Tan necesario, diría el periodista y escritor Reinaldo Cedeño, porque «la radio ha padecido una escandalosa orfandad de memoria. Quien se enfrenta a su análisis, sistematización y estudio, se encuentra más con recuerdos que con muestras, con nombres y anécdotas más que con guiones y grabaciones, con fechas colgadas en el aire». Un handicap que La palabra en el aire... ha venido de cierto modo a salvar.

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