Me inspiro en las buenas historias

El joven compositor Osvaldo Montero conversa con Juventud Rebelde acerca de sus inicios, concepciones estéticas y quehacer artístico

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

«Uno debe sentirse bien con las obras que compone, porque al final, la gente se da cuenta si no eres sincero cuando valora tus canciones», dijo resuelto a JR Osvaldo Montero (Ranchuelo, Villa Clara, 8 de septiembre de 1985).

Quizá su nombre no les resulte familiar, pero si se mencionan algunas de sus piezas, popularizadas por orquestas reconocidas como la Charanga Habanera y Anacaona, entonces los bailadores entenderán que Montero tiene ante sí un camino prominente.

Llora si te duele, Que te enamores o Subasta de amor, muy promocionada en los espacios televisivos dedicados a los videoclips, devienen cartas credenciales para Osvaldo, cuyo recorrido artístico inició con el Talismán. Tuvo después una breve estancia en To Mezclao y ahora se abre paso en la escena nacional con Luz larga, el proyecto más ambicioso de su vida.

«Luz larga lleva mi repertorio. Me gusta mucho la fusión y en el mercado pasa muy bien. Pero en el grupo hacemos desde la balada y la canción, hasta la fusión bailable, para que la gente se sienta bien. Ahí pongo todo ese conocimiento adquirido en las agrupaciones anteriores con las que he trabajado.

«Actualmente somos ocho integrantes. Tenemos percusiones, piano, bajo, guitarra eléctrica, saxofón y trompeta. Realmente estoy muy contento y cómodo porque hago mi música, como la tengo concebida y la siento. Canto, incluso, en un popurrí de temas míos popularizados por otros artistas, pues la gente no se imagina que los compuse. Les he hecho orquestaciones tal y como las he concebido, ya que muchas veces las agrupaciones que las interpretan defienden estas canciones con su estilo».

Montero primeramente estudió guitarra en los talleres de la Casa de Cultura Juan Marinello de Santa Clara, y luego en la Escuela Vocacional de Arte de esa ciudad. Su gusto por ese instrumento llegó a sus genes gracias a su abuelo, y su madre siempre quiso que uno de sus hijos le siguiera los pasos, sueño que Osvaldo cumplió con creces, al graduarse de la Escuela Nacional de Arte.

Fue el Talismán una academia para este novel artista. Le aportó «muchísimo». La agrupación que lidera Arnaldo Rodríguez le ofreció elementos sustanciales a su concepción musical. «Ese grupo fue una escuela grande. Grabé discos con Arnaldo, a partir de La lucecita y Mango —donde tengo mi primer tema, Me gusta— hasta Aquí estamos. Allí también empecé a hacer coros, arreglos musicales y me introduje en todo ese mundo que a mí me fascina y que sigo estudiando. Aprendí en el Talismán de todos sus integrantes y del propio Arnaldo, que cultiva ese tipo de música que gusta mucho en el pueblo».

—¿Por qué decides irte de esa agrupación?

—Quería empezar a cantar y Ling Chang, director de To Mezclao, me brindó esa oportunidad. Ya con Arnaldo había tenido esa posibilidad, pero él es la voz líder de la agrupación y solo interpretaba mis propias canciones en las presentaciones en vivo.

«To Mezclao fue tremendo desafío porque vengo de la enseñanza clásica y nunca pensé enfrentarme a ese reto de un público nocturno, heterogéneo, algo que siguió hasta ahora que inicié mi proyecto Luz larga».

—Amén de que eres un compositor joven, has logrado insertar tu obra en agrupaciones que cuentan con un público mayoritario en la Isla. ¿Cómo lo consigues? ¿Cómo te has sentido al ver el impacto de estas piezas en la gente?

—A Georgia Aguirre la conocí gracias al Talismán, en una actividad en el Hospital Oncológico. También le llego porque una de las vocalistas de Anacaona, Eilén Remón, cantaba mis canciones. Con Llora si te duele, Georgia me dijo: «Osvaldito, quisiera grabar esta canción». Luego empezamos la promoción en la radio y ocurrió algo sorprendente. Después hicimos el videoclip y cogió mucha más fuerza, alcanzando tremenda popularidad en 2011, según el sitio Pista Cubana. Eso me ha dado mucha alegría.

«Un buen día Georgia me dijo que había hablado con David Calzado, pues muchos de mis temas podrían funcionar en la Charanga Habanera. David primeramente no escogió nada de lo que le propuse, según me dijo, aunque sí seleccionó algunos para Caribe Girl, agrupación a la que él le produciría un disco y en el que incluyó La vida va a cambiar, el cual le da título a ese álbum. Anteriormente ese grupo, que lidera Thiving Guerra, había incluido en su repertorio una obra mía: Medida justa.

«Pero luego Calzado hizo Charanga Light 2 y escogió mis sencillos Que te enamores, Amiga yo sé y Atado a ti. Para mí fue una gran sorpresa porque todos sabemos que esa orquesta es una de las más populares en Cuba. Era un adolescente cuando el primer Charanga Light y no imaginé que diez años después seleccionaran mis composiciones.

«A raíz de esto, varios artistas empezaron a interesarse por mis composiciones, como Juan Guillermo, con quien acabo de terminar Subasta de amor; Wil Campa (grabará La vida está cara), Yuli y Habana C (Cara y cruz), la cantante Dayani Gutiérrez (Una vez te amé), Buena Onda (está haciendo un disco donde la mayoría de los temas son de mi autoría) y Los Ángeles (Que ella decida)».

Admirador del dominicano Juan Luis Guerra, los boricuas de Calle 13, el colombiano Carlos Vives y de los cubanos Pablo Milanés, Juan Formell y Leo Brouwer, a Osvaldo Montero le gusta escuchar todas las músicas. «Tomo lo que entiendo que es mejor de cada género, porque no creo que un estilo sea mejor que otro, sino que hay mejores exponentes. La calidad la determina el talento, la inteligencia y la habilidad de un artista. En la música uno tiene que estar en constante búsqueda. Mi deseo de hacer la fusión viene de mi interés de andar por muchos géneros musicales».

¿Qué puede inspirarle para componer un número?, le pregunté a Osvaldo esa tarde en que pasó por nuestro diario para conversar sobre música. «Me sirve todo lo que pasa a mi alrededor. No estoy sujeto solo a lo que pasa en mi vida, me ayudan las historias de otras personas. También me dan una idea las canciones que escucho en la radio o en los “almendrones”, y en esos casos me digo: “A mí me gustaría decirlo a mi manera”. A veces lo más difícil es encontrar un buen motivo para escribir y me inspiran todas estas cosas», aseguró.

—¿Te resulta difícil ser un novel músico y «colarte» en la preferencia del público? ¿Tendrías que hacer algunas concepciones para que tus obras entren en el mercado?

—Hasta el momento no he tenido que acudir a estrategia alguna que dañe mi modo de componer. Sí he aprendido mañas u oficios para que una canción pueda pegar y quedarse en la preferencia del público. No se deben hacer las cosas por entrar en el mercado o porque la música se consuma. Trato de enamorarme de los temas que hago, le pongo mi forma y mis códigos. Si la gente llega a mí, es porque le gusta mi forma de escribir.

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