Sencillamente JG

El joven cantante, compositor y director Juan Guillermo Almeida dialoga sobre sus inicios en la música y el desarrollo de su carrera artística

Autor:

Héctor Carballo Hechavarría

HOLGUÍN.— La combinación de unas pegajosas siglas sintetizan su nombre y a esa especie de ángel artista que dice haber llevado oculto siempre muy dentro, cual si fuera una inquieta semilla que pujaba por germinar.

Fue en medio de ese trance por acabar de exorcizarse a plenitud, cuando el joven cantante, compositor y director Juan Guillermo Almeida, JG, pudo al fin encontrarse consigo mismo.

Creció entre la fascinación de su madre por los acordes del piano y la excepcional creatividad de un padre que supo combinar como ningún otro los quehaceres del dirigente revolucionario con los del músico y compositor imprescindible.

Sin embargo, llama la atención que, siendo hijo de tan prolífico autor, no es precisamente su apellido el «gancho» que escogiera para encantar oídos o, tal vez, hacer más ligera su irrupción en un mundo tan complejo y tornadizo como es el de la música popular bailable.

Aunque desde pequeño se veía  rompiendo parches y platillos frente a una batería, no llegó a realizar estudios musicales y terminó licenciándose en Derecho en la Universidad de La Habana. Mas un día, mientras se sorprendió actuando junto a una de las bandas más sonadas de Cuba, sintió la dosis de adrenalina definitiva que le dio rienda suelta a su verdadera pasión.

JG, como sencillamente es conocido, encabeza una de las orquestas más jóvenes de la Isla —actuará este 1ro. de enero en la Doble Vía, de Boyeros—, cuyos integrantes son en su totalidad egresados del Instituto Superior de Arte. Invitado por la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), concluyó recientemente una gira de presentaciones por varias universidades de Holguín, ocasión que JR aprovechó para conocer acerca de su labor y las aspiraciones que le rondan.

—¿Cómo fueron tus inicios en la música?

—Mis comienzos no fueron más allá de mis propios deseos. Porque, aunque desde niño conviví en un ambiente de culto hacia la música, le tenía mucho respeto y hasta un poco de temor, aun cuando mi padre gustaba confiarme sus melodías.

«Algunas canciones las trabajamos juntos. Él componía y yo las pasaba en limpio, las escribía una y otra vez. Era el primero en aprendérmelas y disfrutaba cómo se iban conociendo.

«Durante mis años de universitario, en el ambiente de las actividades culturales que se realizaban, me decidí a probarme y comprendí que era algo de lo que no iba a desprenderme muy fácil.

«Inicié tocando un güiro con Charanga Habanera y terminé haciendo coro con Gente de Zona por tres años. En el tercer año de la carrera, sin dejar de estudiar, comencé a recibir clases de canto y música. En diciembre de 2009 conformé mi propio proyecto».

—¿Cómo valoras tu producción musical?

—Tenemos ya dos discos grabados. El segundo, Que no me controlen, desde hace unos meses. Este es mucho más fresco que el primero, Empezar de cero, para lo cual contamos con la producción de ese grande que es Juan Miguel Ceruto, de quien aprendí muchísimo.

«Él nos insistió en que al ser nosotros una agrupación muy nueva, debíamos trabajar a fondo ese sello propio, original, que permitiera al público identificarnos apenas nos escuchara.

«Creo que lo logramos. Fue una producción, diría, más seria. Algunos temas son de la autoría de mi papá, como Qué le pasa a esa mujer o El jalao. El resto son canciones mías y de otros integrantes del grupo, pues comúnmente escribimos y hacemos los arreglos juntos.

«El disco Que no me controlen, junto a Kelvis Ochoa, Charanga Habanera, Cándido Fabré y Laritza Bacallao, habla ya de una disposición para conseguir algo más sobrio, jocoso, más a tono con la onda juvenil, con lo que sentimos y deseamos expresar; pero, manteniendo los mismos conceptos de sonoridad. Y desde entonces, eso es lo que viene caracterizando a nuestro trabajo.

«Soñamos con hacer música popular bailable, bien cubana, y para ello empleamos la fusión de varios ritmos de los que no escapan la timba, salsa, merengue, cumbia o el reguetón, pero sopesando que no resulten en demasiadas estridencias».

—¿Cuánto hay en ti del legado de tu papá?

—Somos nueve hermanos de distintos matrimonios. Mi hermana mayor, Diana, y yo convivimos mucho más tiempo con él, por más de 20 años. No voy a ocultar que me dieron ganas de acostarme a dormir y decir no puedo más cuando él me faltó, aunque fue incondicional el apoyo de Fidel y Raúl con la familia.

«Me duele que no pueda compartir con él el resultado de mi trabajo, oír sus consejos, pero lo importante es que sus enseñanzas las llevo conmigo a todos lados. Él me enseñó a respetar la sencillez y la humildad de las personas, y eso me reconforta cuando siento que es por mi manera de ser, de actuar, la estimación que me devuelven los demás.

«Me dio su ejemplo personal, me enseñó a comprender los ideales de Martí, de Fidel, y esas vivencias prendieron en mí un sentimiento patriótico y de amor profundo hacia mi país y la Revolución Cubana.

«No puedo ser un artista que se esconde en una guagua para que no le tiren una foto. Comprendo muy bien que es el público quien nos hace y sin su apoyo no seríamos nada.

«Sin embargo, creo que en mi carrera no es para nada fácil ser hijo de Juan Almeida, aunque sea lo más grande que me regaló la vida...

«No han faltado quienes dijeran: ¡Ah, sí, claro, ese está ahí porque es el hijo de fulano!

«Pero puedo afirmar con orgullo que hemos tenido que esforzarnos, trabajar muy duro para llegar a la radio o la televisión.

«Llegamos hasta donde estamos por la música que hacemos, por el empeño que le ponemos y sobre todo porque el público cubano nos está apoyando».

—¿Qué opinas de la juventud y sus preferencias musicales?

—En cuanto a la música bailable siempre es difícil hacer definiciones. Sí considero que hoy en día se ha perdido algo en el disfrute de lo más auténtico de la música popular cubana por nuestra juventud.

«No son una mayoría los jóvenes que consumen ese tipo de música, la que identifica verdaderamente nuestras raíces, y eso está influido, claro, por los tiempos, la confluencia de distintas vertientes, desde el reguetón, la música house hasta la electrónica.

«Lo importante es que también hay muchos jóvenes artistas que la están defendiendo con sus creaciones y cultivan nuevas expectativas para que esa música que nos corre por las venas, la que nos identifica en cualquier parte, ya sea fusionada o como sea, lleve implícita en la base lo cubano. Gracias a Habana de Primera, que es una de ellas, a Isaac Delgado, Paulo FG, a Charanga Habanera».

—¿Hasta dónde piensas llegar?

—A donde sea. No tengo metas.

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