Guerra «invisible»: la cultural

Los conflictos del mundo actual, como nunca antes en la historia humana, trascienden la espantosa violencia de las armas. La contienda más profunda y determinante se está escenificando en terrenos más simbólicos. Sobre cómo la padece y la enfrenta Cuba debaten representantes de diversos sectores del país

Autor:

Juventud Rebelde

La cultura del ser, para ganar la guerra cultural

por Enrique Ubieta Gómez

La percepción del problema de la subversión es compleja y es necesario apreciarla desde la dimensión de una guerra cultural. Lo primero, es identificar al enemigo, que erróneamente reducimos a un país. Arribamos a la independencia, precisamente, cuando el capitalismo transitaba de la etapa inicial a la imperialista. El capitalismo es un sistema en continua expansión de territorios y mercados. La primera y la segunda guerras mundiales fueron provocadas por disputas interimperialistas en torno al reparto del mundo. El capitalismo estadounidense, en la medida en que fue expandiéndose, conquistó territorios en el oeste y arrasando con las culturas originarias, para después usurpar más de la mitad del territorio mexicano. El conflicto histórico de Cuba con el imperialismo no se debe a una obsesión patológica de aquel país con el nuestro, o a que tengamos las tierras más hermosas o petróleo, que no tenemos, ni a sentimientos de envidia o de ambición mundanos, responde al carácter intrínseco del capitalismo. (Ver más)

Una afrenta contra la juventud

por Roilán Rodríguez Albarán

La guerra cultural desatada por el imperialismo y los centros de poder que operan a escala global, es en esencia, contra la juventud. Es como una empresa invisible, glamorosa, embaucadora; que trata de impedir la construcción del pensamiento propio en respuesta al pensamiento único globalizado, que busca masificar las conciencias y someterlas a las pérdidas de las identidades culturales, al consumismo, a la falta de libertad, a ese pensamiento que se basa en la dominación y no en la liberación de los pueblos. (Ver más)

Sazones que le sobran al ajiaco

por Fernando Martínez Martí

Como un sabroso ajiaco definió Fernando Ortiz la conformación de la nacionalidad cubana. Y este proceso inconcluso se enfrenta, día tras día, con peligrosos aliños, que intentan sumarse a un plato aún asequible a nuestro bolsillo y suculento al paladar. (Ver más)

Hermosos de pensamiento y acción

por Yusuam Palacios Ortega

Una breve hojeada al humanismo martiano nos muestra al Apóstol como un exponente esencial en el enfrentamiento a la cultura dominante hoy en el mundo, la del sistema capitalista, la que no aboga por la justicia social, por la eticidad del comportamiento humano, por el humanismo concretamente. Y no es casual, no es una anomalía del capitalismo, es así como funciona, esa es su razón de ser. No son el humanismo, la dignidad, la sinergia entre Derecho y ética, el equilibrio en la propia materialización de la justicia, caracteres de dicho sistema; por lo tanto no podíamos esperar menos de Martí que su afiliación a una cultura que tiene su base en el respeto a la dignidad humana, a la facultad de los seres humanos de asociarse, al ser bueno y justo. (Ver más)

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