De vuelta el musical de las pasiones

La nueva versión de Bésame mucho, espectáculo ideado por la reconocida directora Yolena Alonso, atrapa sin miramientos al público que desde el fin de semana pasado asiste a la sala Covarrubias

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Bésame mucho vuelve a ser un suceso. Como ocurrió en 2011, esta nueva versión del espectáculo ideado por la reconocida directora Yolena Alonso, atrapa sin miramientos al público que desde el fin de semana pasado asiste a la sala Covarrubias. Mas, existe la posibilidad de descubrirlo para aquellos que todavía no lo han hecho, pues «el musical de las pasiones, propuesta perfecta para el mes del amor», como afirma la también coreógrafa y productora, permanece en la cartelera del Teatro Nacional de Cuba, del 12 al 15 de febrero, siempre a las 8:30 p.m., excepto el domingo, que es a las 5:00 p.m.

Porque es una fanática del bolero que tuvo en su abuelo Pacho Alonso a un gran intérprete, mediante Bésame mucho Yolena quiso rendirle homenaje a ese género «que la juventud conoce, pero que no disfruta como otros. Entonces me tracé atraer a las nuevas generaciones contándoles historias que les son interesantes por medio de una música que le canta a sentimientos que nunca mueren. Por ello seleccioné temas muy conocidos no solo en Cuba, sino también internacionalmente, los cuales presenté con arreglos y sonoridades contemporáneos para que resultaran más atractivos, sobre todo para ese público.

«Después que haber definido el concepto musical, me dispuse a buscar el argumento de la historia actual que quería contar, inspirada en la situación económica, política y social que vive el país, y protagonizada por una juventud llena de sueños y metas, dispuesta a conquistar el mundo, y al mismo tiempo muy apasionada, con sus ilusiones y desengaños, encuentros y desencuentros, el amor, la envidia...», explica esta joven creadora, quien pretende reponer en las tablas próximamente su revista musical Viva Cuba, que apuesta por elevar aun más el orgullo de sus coterráneos por la historia de nuestro país.

—Yolena, ¿cómo lograste materializar un proyecto como Bésame mucho?

—Primero debo decirte que esta pieza transcurre en una barrio de La Habana, porque yo también soy una capitalina ferviente, que ama la ciudad donde nació y donde se formó como profesional y como ser humano. Esa Habana está planteada en el espectáculo por medio de una escenografía realista, viva.

«Para hacer realidad este proyecto nucleé a mi alrededor a un equipo creativo cubano y busqué el asesoramiento de profesionales del mercado internacional que contribuyeran a convertirlo en un producto artístico de calidad y competitivo en todas partes donde se presentara.

«A la hora de determinar cuál sería el elenco, no me impuse hallar a artistas especializados en el espectáculo musical, sino que opté por aquellos con probado talento que no temieran enfrentarse a este desafío. Así fue como estrené Bésame mucho en 2011, con Heidy González, Lieter Ledesma, Yadier Fernández, Rachel Pastor, una agrupación musical acompañante, además de mis hermanos, Cristian y Rey, y bailarines de mi compañía...

«Tras esas presentaciones en el teatro Mella, el espectáculo emprendió una serie de giras por ciudades europeas, hasta que el año pasado hice una pausa para actualizarlo, pues como te dije, Bésame mucho se nutre de la realidad del país. Es una obra que no deja a un lado, por ejemplo, la actualización que se lleva a cabo ahora mismo, de modo que aparecen los cuentapropistas, la llegada de extranjeros interesados en hacer inversiones...».

—¿Esas son las únicas variaciones que el espectador encontrará en esta nueva puesta?

—No solo está más contextualizado, sino que hemos variado parte del elenco que participa. Esta vez he convocado a una compañía danzaria que desde Camagüey ha logrado agenciarse el reconocimiento de todos: el Ballet Contemporáneo Endedans, integrado por bailarines sencillamente espectaculares. Con esta elección también perseguía añadirle esa otra estética que caracteriza esa agrupación al desarrollo coreográfico de Bésame mucho.

«A mí me resulta muy interesante concebir coproducciones con otras compañías, experimentar con diferentes creadores, traer a la capital a artistas de otros territorios que normalmente no se desenvuelven en este tipo de proyectos, de manera que aquí se conozca no solo el trabajo que los distingue, sino que el público los pueda ver además en otras facetas.

«Yo, que provengo de una familia santiaguera, que tuve un abuelo que si bien logró alto prestigio en su tierra, triunfó verdaderamente cuando se conoció de su gran arte en La Habana, sé lo que representa conquistarla para esos artistas que no radican en esta ciudad y que no encuentran el éxito que su carrera merece. Una producción de este corte podría contribuir a ello.

«Volviendo a lo que me preguntaste, además de Endedans, aparecen como solistas: Susi Noriega (como María), cantante y bailarina de la agrupación de Paulo FG; Eduardo Vega (Eduardo), quien viene del Lírico; Jennyfer Pauza (Camila), cantante de Canela; Jesús Jacomino (Yaco) y Laura García (Florista), además de varios músicos que convoqué... También he involucrado como invitados a destacados intérpretes de la música cubana como Paulo FG, Juan Guillermo, mis hermanos... Estoy trabajando asimismo con técnicos y especialistas de un proyecto audiovisual nombrado Habana Show, que con experiencia en espectáculos nocturnos se acerca por vez primera al mundo del teatro».

—De tu espectáculo el público agradece, entre otras cosas, esa interactividad que se produce con él...

—Es que se trata de un espectáculo de casi dos horas que persigue que el auditorio se sienta cómplice y a gusto con lo que está sucediendo en la escena. Por esa razón, durante el intermedio el espectador tiene la oportunidad de continuar identificándose con ese ambiente habanero que se ha recreado en el lobby de la sala Covarrubias, y si desea puede hasta bailar con la música en vivo, recibir los servicios que ofrecen los cuentapropistas, tomarse algún coctel, hacerse una foto... O sea, disfrutar de una obra que narra historias de amor, y además disfrutar de una noche de fiesta.

«Lo que quiero es que la gente salga del teatro con la seguridad de que vivió una noche única, diferente. Es algo que no estoy haciendo ahora por primera vez, sino que he experimentado en diferentes ocasiones y me encanta el modo como el público reacciona y recibe lo que le proponemos. Resulta muy estimulante para un artista escuchar que quienes ya apreciaron este espectáculo digan: “¿Ah, es Bésame mucho? ¡Pues voy para allá!”. Lo veo como un reconocimiento a mi quehacer artístico».

—Bueno, para aquellos que no te conozcan, ¿quién es Yolena? ¿Por qué el musical como punta de lanza para desarrollar tu carrera?

—Soy nieta de Pacho Alonso y por ahí empieza todo. Además, hija de Pachito Alonso y de Margarita Zequeira: él un popular músico y ella destacada bailarina. Sin embargo, yo nunca sentí ningún compromiso con esa historia que me precede a la hora de decidir cómo me iba a desarrollar profesionalmente.

«Finalmente elegí la danza, aunque no comencé en la Escuela Nacional de Arte, sino en el Teatro Nacional, con Danza Contemporánea de Cuba, donde me entrené. Poco a poco se fue acrecentando en mí un afán y un interés muy grandes por la danza contemporánea. Se lo debo también a la amistad que me unió a Narciso Medina, quien por ese entonces fundaba su propia compañía. Me convertí en su discípula, formé parte de ese laboratorio que le permitió desarrollar su técnica. Junto a él también me descubrí como coreógrafa y profesora. Estuve tres años en su agrupación.

«Después me abrí a otros mundos, evolucioné definitivamente como coreógrafa y comencé a crear diferentes proyectos hasta que surgió mi compañía, Yoldance, que ya cuenta con 15 años de existencia y posee una estética muy particular, resultado de los conocimientos y experiencias que he ido acumulando en todos estos años. ¿Qué decidí hacer? Como lo que más se habla en el “patio” de mi casa es de música y espectáculos musicales, determiné irme por el musical que agrupa la danza, la música, el teatro, y que se comunica con eficacia con el público más diverso. Con 21 años ya me había elegido para integrar un equipo creativo en Alemania que se dedica a desarrollar justo este campo. Sin dudas, esa vivencia le otorgó a mi carrera un valor añadido y acabó de darme el empujón que me llevó a pensar en propuestas que me presentaran ante el mundo como Yolena Alonso: una artista cubana y universal.

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