Diálogo intercultural en la Isla de la Belleza

Más de 250 obras de arte cubano se exhiben en estos momentos en el Palacio Fesch, Museo de Bellas Artes de la Villa de Ajaccio, en Córcega

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Juventud Rebelde

A Córcega, la Isla de la Belleza, como se le conoce a la ciudad natal de Napoleón Bonaparte, llegó hace apenas unos días, procedente de «la tierra más hermosa que ojos humanos han visto», una gran exposición de obras de arte cubano. Se trata de piezas que pertenecen a las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), la Fototeca de Cuba y el Consejo Nacional de las Artes Plásticas (CNAP).

Poco antes de que arribaran a Ajaccio, la capital de esa gran isla mediterránea, la ciudad empezó a llenarse de lonas con el Che de Korda, un paisaje de Domingo Ramos y una obra de Mabel Poblet. El aire del Caribe colma desde entonces cada sitio de esa hermosa villa que mira al mar y está llena de lugares que recuerdan al emperador.

El Palacio Fesch, Museo de Bellas Artes de la Villa de Ajaccio, es uno de ellos. Justo en ese edificio construido por orden del Cardenal Fesch, tío de Napoleón, para albergar un instituto de las Artes y de las Ciencias, se exhiben en estos momentos las más de 250 obras cubanas que forman parte de la muestra, inaugurada el pasado 20 de febrero.

Ajaccio a la hora de Cuba, título de la exposición, pone a dialogar, en un mismo espacio, estas piezas junto a las que integran la colección del Palacio Fesch, lo cual ofrece la oportunidad de disfrutarlas expuestas en acertada comunión.

La selección corrió a cargo de Philippe Perfettini, encargado de organizar las exposiciones temporales que recibe esa institución, quien tuvo a su cargo también, junto a Gilbert Brownstone, director de la Fundación Brownstone, la curaduría general de Ajaccio a la hora de Cuba.

Distribuidas en los tres niveles de ese museo —el más importante de Francia después del Louvre—, estas piezas se erigen dentro de ese palacio como parte indisoluble de la historia de una nación que cultiva y defiende su cultura.

Así, clásicos del renacimiento italiano o la pintura barroca romana y napolitana, conviven armoniosamente ahora con creaciones de artistas paradigmáticos cubanos, que van desde la academia y las vanguardias hasta lo más contemporáneo.

Sueño realizado

La idea del intercambio surgió hace tres años, cuando se reabrió el Museo Napoleónico de Cuba. En esa ocasión, Gilbert Brownstone, que impulsa proyectos de esta índole, conversó en La Habana con Phillipe Costamagna, director del Museo de Fesch, y se propusieron reforzar los lazos culturales entre ambas islas, según explicó Isabel Pérez, directora del sello Arte Cubano y una de las comisarias de la exposición.

Entre las obras procedentes de Cuba, sobresale, por ejemplo, la colección de Arte Francés del MNBA (que por primera vez se exhibe fuera del Museo) y que reúne, entre otros, a Eugene Delacroix, Jean-Baptiste, Camille Corot, Gustave Courbet y François Pascal Gérard.

También pertenecientes al Museo están ahora en Córcega el costumbrista Víctor Patricio Landaluze, el paisaje representado por Eduardo Laplante, Esteban Chartrand, Guillermo Collazo, Armando García Menocal, Leopoldo Romañach y Antonio Rodríguez Morey; al igual que parte de la llamada vanguardia, representada por obras de Rafael Blanco, Víctor Manuel, Gattorno, Marcelo Pogolotti, Amelia Peláez, Jorge Arche, Mario Carreño y, por supuesto, Wifredo Lam, el más universal de nuestros creadores del siglo XX.

En el Palacio Fesch se encuentran asimismo piezas de Gilberto de la Nuez y Raúl Martínez (el primer Premio Nacional de las Artes Plásticas de Cuba), además de una serie de carteles posteriores a 1959, de Olivio Martínez, Faustino Pérez, Helena Serrano, Ernesto Padrón, Antonio Pérez González (Ñiko), Eufemia Álvarez y Alfredo Rostgaard.

Mientras, alrededor de cien instantáneas de la Fototeca de Cuba hacen un recorrido por el devenir de la fotografía en la historia de Cuba, desde la fundación del Círculo Nacional de Periodistas y el Club Fotográfico de La Habana hasta el triunfo de la Revolución.

Especial interés han despertado en materia fotográfica lo que se conoce como Épica de la Revolución, resultado de la obras de José Agraz, Alberto Díaz (Korda) y Raúl Corrales (Premio Nacional de Artes Plásticas 1996); pero también la muestra que abarca períodos posteriores, donde destacan las firmas de José A. Figueroa, Enrique de la Uz, José Julián Martí, Humberto Mayol, Raúl Cañibano, René Peña, Liudmila & Nelson, Ricardo Elías, Jorge Luis Álvarez (Pupo), Alejandro González y Ossain Raggi.

«De la Colección del CNAP se exhiben lienzos de Domingo Ramos y Gilberto de la Nuez, junto a los de creadores contemporáneos como Raúl Martínez y Manuel Mendive. Complementan la selección José Manuel Fors, Marta María Pérez Bravo, Rocío García, José Ángel Toirac, Esterio Segura, Julio Neira, Abel Barroso y Reynerio Tamayo; René Francisco Rodríguez y Lázaro Saavedra, premios nacionales 2010 y 2014, respectivamente; Jorge López Pardo, Adonis Flores, Glenda León, José E. Fuentes (JEFF), Abel Barreto, Humberto Díaz y Mabel Poblet», enfatizó Isabel Pérez.

Hasta el 15 de marzo podrá ser apreciada Ajaccio a la hora de Cuba, que forma parte de una jornada cultural cubana en la ciudad de Napoleón en la que están presentes, además, otras manifestaciones como la música, el cine y la literatura.

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