Entre lo urbano,la poesía y la tradición

Diversos escenarios habaneros han acogido del jueves al domingo último las presentaciones de reconocidos músicos cubanos como parte de la etapa estival

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Diversidad de discursos, esa sería mi respuesta ante quien intentara buscar una conexión con lo acontecido del jueves al domingo último, en distintos escenarios habaneros. Los protagonistas de los conciertos de estos días en la capital tienen una vía efectiva para encontrarse con sus seguidores, les funciona a las mil maravillas.

Gente de Zona, Telmary Díaz, Manolito Simonet y su Trabuco, y Carlos Varela, Gerardo Alfonso y Frank Delgado (menciono estos artistas porque fue a las presentaciones a las que JR acudió), tienen un público que no es nada desdeñable, que visualiza en su prosa musicalizada una manera quizá de identificarse, aunque las interpretaciones sobre la recepción de sus obras puede arrojar un enjundioso estudio para los investigadores.

Muy urbano y ubicado dentro del movimiento reguetonero de la Isla, Gente de Zona reunió a miles de personas el pasado jueves en el Malecón capitalino. Ya insertados en la industria musical, Alexander Delgado y Randy Malcom mostraron en directo algunas de las piezas que en estos momentos marcan pauta en las listas de éxito del continente, como La Gozadera (junto al boricua Marc Anthony), y Bailando, el hit protagonizado junto al español Enrique Iglesias y Descemer Bueno, que se convirtió en uno de los sencillos digitales más populares a nivel mundial en 2014, según datos de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, por sus siglas en Inglés), y que cuenta con más de un billón de vistas en Internet.

Gente de Zona condensa en su propuesta elementos sonoros propios de la música cubana, como los tumba’os en el teclado, y el uso de los metales y la percusión, aspecto que en sentido general desmarca al denominado Cubatón del resto de los reguetoneros de la región.

Amén de su probada incursión en el mercado internacional y ya con la placa Visualízate en proceso, Gente de Zona tiene ante sí el reto de romper con las críticas que rodean al género que enarbola. No es menos cierto que en esa vertiente musical hay ejemplos que dan evidencia de la falta de creatividad en la elaboración de la música y una marcada utilización de textos chabacanos. Alexander Delgado lo reconoció esa noche en la escena cuando dijo que «hay un 90 por ciento que no está haciendo un buen trabajo. No se dan cuenta de que deben ser cuidadosos a la hora de hacer sus canciones. Digan no a la chusmería».

Con un concepto dramatúrgico bien pensado y una buena dosis de momentos espontáneos que enriquecieron el espectáculo, Carlos Varela, Gerardo Alfonso y Frank Delgado hicieron de su reencuentro, tras casi dos décadas sin tocar juntos, un viernes único en el teatro Karl Marx.

Auspiciada por el proyecto Lucas de la Televisión Cubana y bajo la dirección de Orlando Cruzata, la actuación del trinomio Varela-Alfonso-Delgado rememoró la fuerza autoral de su gran amigo, Santiago Feliú, y la huella que el trovador, fallecido en 2014, ha dejado en el pentagrama nacional. Es que el autor de Para Bárbara y Marionetas de Cupido es parte indispensable de ese segmento generacional de la Trova Cubana, conocido como «los topos», del que Carlos, Gerardo y Frank también forman parte. En esa velada las canciones de Feliú, sus fotografías y las emociones de los protagonistas, colmaron las expectativas de un público que se sintió regocijado también por escuchar temas antológicos de esos topos mágicos.

Fue la energía de Telmary Díaz, su prosa hablada con una marcada elaboración musical como base, la que llenó el Escenario Central del Pabellón Cuba. En la tarde del domingo, las piezas de su CD Libre (Bis Music) y otras ya obligadas a interpretar en su repertorio —como la versión de Marilú, de los Van Van—, constituyeron la ruta dramática de la presentación de la artista.

Aun con los ecos de aquel estreno del disco en la sala Bertolt Brecht a cuestas, Telmary nos condujo por un mundo discursivo profundo, que encuentra anclas en el sincretismo criollo y en esa herencia melódica que caracteriza a la Isla y que en esa jornada vespertina logró atrapar a los presentes, más alla del particular calor estacional.

Luego, ese mismo día en el Salón de La Tropical, Manolito Simonet hizo el pre-estreno de No puedo parar, el más reciente compacto del Trabuco, un momento que también aprovechó para filmar un DVD del concierto, que saldrá con la disquera Bis Music.

No fue fortuito que Simonet escogiera precisamente uno de los templos de los bailadores en la capital para introducirnos en temas nuevos como Tú de qué vas, Me moriría y Bailar en Cuba, o dejarnos sucumbir en los populares de su repertorio Llegó la música cubana y La cuenta no da. Es que en la obra del Trabuco hay una arraigada huella del son cubano, que el público reconoce y disfruta.

Casi con el cierre de la etapa estival a las puertas, los melómanos tendrán para las próximas jornadas nuevas muestras del quehacer musical de los creadores en la Mayor de las Antillas. Anunciadas están las actuaciones de la cantante Ivette Cepeda en el teatro Mella y de la Charanga Habanera en el Karl Marx. Por lo pronto, estos conciertos de verano llevan impregnado el inquieto pulso de la sonoridad insular, que muestra en su estructura una riqueza y diversidad sustanciales.

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