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Osmani Espinosa: «Hay un pedazo de mí en cada canción»

JR conversa con el reconocido compositor quien afirma que su secreto es sencillo: poner un pedazo de él en cada canción.

Autor:

Liz Martínez Vivero

Confieso que me dio vergüenza decirle que no tomaba café, porque, ¿dónde se ha visto una periodista que no lo tome? Viene la adicción al aromático grano implícita o como un plus en los cinco años curriculares cual si se tratara de una asignatura más.

Osmani llegó temprano, vestido de blanco como no lo esperaba. En sus palabras adiviné luego un propósito especial. Probablemente buscara resaltar la sencillez de su diálogo.

«Me considero, sobre todo, una persona trabajadora. Osmani Espinosa es un escritor que vive para eso, se agarra de cualquier cosa para mantenerse firme en el mundo de la composición».

Habla también con las manos, mientras alguien, al teléfono (el de él, por supuesto) insiste en arruinar su diáfana primera respuesta. Peor para esa persona, Osmani se excusa conmigo un segundo y apaga el teléfono. Mi grabadora aguarda y me persigno, para mis adentros, esperando que las baterías no me hagan quedar mal.

«Soy una persona común, de pueblo. Una gente humilde que emigró a La Habana a probar suerte y esta ciudad me abrió sus puertas. Intento cada día mantener mis pasos sin resbalar y caerme».

—Tus comienzos no fueron precisamente en la composición…

—Mis comienzos, musicalmente hablando, fueron en el canto. En un momento de mi vida en que yo quería hacer muchas cosas, un amigo me dio la idea y acepté. Siempre he adorado cantar, incluso pienso que tengo un cantante frustrado por dentro. No lo logré como quería. Pero una puerta se cierra y se abre una ventana. Cuando cantaba lo hacía con todo el amor del mundo y llegamos a tener reconocimiento, más  internacional que nacional. Ahora solo canto por inquietud personal pero ya no con el objetivo de hacer carrera.

Antes de preparar el cuestionario yo procuraba idear posibles explicaciones para entender cómo puede convertir en canciones tantas historias. ¿Alguna será la suya?

Todas las canciones no son su historia, sino la vida que le rodea, señala. Aunque confiesa que: «en cada canción hay un pedazo de mí. He pasado por muchos momentos, lindos y amargos, todo lo plasmo en mis obras».

Sé que despierta temprano. Desconecta el teléfono cuando está en proceso creativo y su celular es el sitio donde guarda las ideas que de pronto se le ocurren.

—¿No te da miedo que puedan catalogarte como un compositor comercial?

Osmani sonríe. Al parecer mi pregunta le recuerda alguna otra, quizá también relacionada con    conceptos preestablecidos.

«Me siento orgulloso de ser un compositor comercial. Respeto mucho los criterios de todas las personas. Todas las opiniones son válidas. Ser un compositor comercial fue lo que me tocó en la vida, tengo que defenderlo a capa y espada. No lo hago para ganar más o ser el más popular, lo hago de corazón. No tengo miedo de las etiquetas. Hay que buscar nuevos términos, sin ser banal ni vulgar. Solo espero que cuando ya yo no pueda escribir digan por la calle: “Ahí va Osmani Espinosa, el rey de los compositores comerciales”».

Hay preguntas obvias. Porque, como él, también vine a esta ciudad ruidosa a buscar oportunidades, sé de antemano que le acompañará un halo de nostalgia en sus siguientes respuestas.

—Manzanillo, ¿qué representa esa palabra para ti?

—Es mi vida, el pueblo de mi corazón, de mis amores. Allí aprendí a cultivar la cultura musical de modo empírico. Aprendí a bailar. Manzanillo me enseñó las fiestas, a grandes músicos de los que me nutrí. Cada vez que puedo regreso solo para decir: estoy aquí, no me he olvidado de ustedes.

—La familia…

—Es lo principal. Hay personas que priorizan muchas cosas por encima de la familia. No es mi caso, soy muy familiar, me encanta compartir. Tengo una madre maravillosa que me acompaña en todas mis locuras; un hijo que es un pedazo de mí y muchas personas a mi alrededor que me demuestran que son amigos. La familia es más importante que la carrera o cualquier cosa buena que pueda venir en la vida.

Siempre hay un momento que marca nuestras vidas, de las más heterogéneas maneras que puedan concebirse. Es así como una canción que esta redactora tarareaba con 11 años devino salto a la fama para el joven artista.

«El verano ya llegó es la canción más importante de mi vida. Creo que nunca voy a poder superarla, por cuestiones espirituales. Yo daba vueltas cuando surgió, estaba en la Universidad buscando un camino. Quería ser muchas cosas y esa canción me dijo: este es tu camino».

—Si tuvieras otra oportunidad ¿volverías a ser compositor?

—Definitivamente sería futbolista. Tuve un momento mágico de mi vida donde me divertía mucho jugando. Ahora ya no lo practico pero lo sigo aunque sea por la televisión.

Osmani Espinosa tiene un pacto con su musa y continúa tejiendo historias para los más diversos públicos, que siguen lo mismo su Amor Invisible que Besando tu boca, este último, un tema interpretado por Los Ángeles y que se ha escuchado mucho en la Radio nacional. No para de trabajar, guarda 800 canciones en su arca del tesoro y a los más jóvenes los exhorta a seguir escribiendo, para cuando se dé la oportunidad tengan las canciones listas para mostrar. Su secreto es sencillo y está dicho desde el comienzo: poner un pedazo de él en cada canción.

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