De maravilla en maravilla - Cultura

De maravilla en maravilla

Después de poner a sus pies al público de Oaxaca, la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba anda en la conquista del auditorio de Tijuana y Mexicali, también en tierra azteca

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Oaxaca, México.— Mucho más de siete maravillas reúne en sí mismo el estado mexicano de Oaxaca (por su extensión el quinto de la República), que lo convierten en un tesoro a la vista del mundo. Y sin embargo, para sentirse más «completos», los dignos herederos de una cultura milenaria quisieran poder contar con una compañía como la Lizt Alfonso Dance Cuba, que los hechizó de un «golpe» de Alas, antes de partir a enamorar, con el programa concierto ¡Bailando!, los corazones de Tijuana (esta noche finalizan sus actuaciones allá) y Mexicali (2 de octubre), también en tierra azteca.

La verdad es que a muchos de otros lares les hubiera bastado con vivir el orgullo de pisar el mismo suelo donde vio la luz el prócer Benito Juárez, y con poseer sitios emblemáticos como el Monte Albán, importante zona arqueológica declarada Patrimonio de la Humanidad, poblada de asombrosos monumentos que muestran la evolución singular de una región que fue habitada por tres culturas sucesivas: olmecas, zapotecas y mixtecos; como Santa María del Tule, donde se halla un testigo del tiempo: un árbol gigantesco con más de 2000 años de edad; o como San Bartolo Coyotepec, donde la fama le sonrió a Doña Rosita, la alfarera que ideó la espléndida cerámica negra. Pero Alas los dejó maravillados, deseosos de más, de no dejar escapar ese arte que en forma de danza y música sublimes les llevó parte de la espiritualidad que con el devenir de los años se ha ido magnificando en la Mayor de las Antillas.

Y es que lo que ocurrió los pasados jueves y sábado con las presentaciones del colectivo danzario que dirige la reconocida coreógrafa Lizt Alfonso, en el bellísimo teatro Macedonio de Alcalá, les cambió la existencia a los oaxaqueños. Ya antes los había marcado aquel encuentro que convocó a niños y jóvenes interesados en conocer de cerca el estilo que distingue a la agrupación criolla. Y lejos de lo que se esperaba, acudieron tantos al llamado de la Embajadora de Buena Voluntad de la Unicef, que apenas quedaron espacios para que decenas y decenas de aficionados pudieran aguantarse de las barras dispuestas en el escenario del añejo coliseo ubicado en un centro histórico tan preservado y bello, que igual ostenta la condición de Patrimonio de la Humanidad.

Encabezadas por la maestra Lizt, fueron justo las protagonistas de Alas (las fabulosas Tamy Gonzalez, Sandra Reyes y Sandra Sardiñas, así como Yadira Yaser, Karelia Silva y María Karla Kardona también impresionantes en el Elogio de la danza, de Leo Brouwer) y las miembros del admirable cuerpo de baile, expertas ya en hacer realidad sueños que jamás se olvidan después de tantos talleres y cursos de verano, quienes propiciaron una jornada única para muchos. Una experiencia que no abandonará fácilmente incluso a quienes por cuestiones de capacidad en el improvisado salón, se vieron imposibilitados de tomar la clase de ballet, aunque sus cuerpecillos vibraron a ritmo de cubanísimo folclor.

¡CUBA, QUÉ GRANDE ERES!

Quizá haya sido porque se regó como pólvora el poder «mágico» que ejercen sin misericordia las muchachas y muchachos de la Alfonso (porque no se puede pasar por alto la tropa de jóvenes y supervirtuosos instrumentistas que comanda el bajista Ernesto Hermida, e interpreta la música en vivo de Alas), o por el probado cariño que se le profesa a todo lo que huela a Cuba en esa ciudad capital nombrada Oaxaca de Juárez, que resultó un sonado acontecimiento cultural la actuación allá del Lizt Alfonso Dance Cuba.

Se lo aseguró a este cronista una de las tantas personas que, como en la función anterior, abarrotaron el Macedonio de Alcalá, a pesar de que el sábado último había comenzado a llover desde temprano y hubo que acudir a los paraguas para refugiarse del agua que no cesaba de caer. Pues idéntico a como hicieron muchos otros, sabiéndome de la Isla, con una cámara en mano enfilándolos a la salida del teatro para captar sus reacciones,  aquella interesante mujer se colocó en un lugar del elegante lobby donde hacía un foco perfecto, y me dijo, deseando que se lo transmitiera sin falta a los míos: «¡Es verdad que Cuba es grande!

«Nos dejan una felicidad en el alma que nos va a durar por mucho tiempo,  gracias», rompió el hielo ella, y de inmediato unos cuantos siguieron sus pasos: «¡Qué espectáculo tan maravilloso! Es de una armonía absoluta, de una sincronización y una alegría extraordinarias. ¡Felicidades!», «Estuvo padrísimo, nos encantó. Hemos salido muy emocionados del evento». «Nuestro agradecimiento infinito a Cuba. Le aseguro, y tengo años para ello, que nunca antes había visto un espectáculo de esta naturaleza, tan grandioso».

AMOR ETERNO

Fue por medio del Dr. Eusebio Leal, Historiador de la ciudad de La Habana, que hijos ilustres de Oaxaca como el afamado empresario Alfredo Harp Helú y su esposa María Isabel Grañén Porrúa, Doctora en Historia del arte, descubrieron de la existencia de la compañía Lizt Alfonso Dance Cuba, cuando Alas señoreó recientemente en el teatro Martí.

Se lo contó al auditorio la directora del espectáculo aquella última jornada en que los aplausos se prolongaron más que de costumbre, como si también desearan agradecer la persistente lluvia que apareció para bendecir un vínculo que ya existía desde hacía mucho tiempo entre nuestros pueblos, pero que ahora el arte estrechó con tal fuerza que, al parecer, durará una eternidad.

De ese modo se propició esta primera presentación de los nuestros en una urbe de calles que trazan una retícula casi perfecta, enclavada en un valle cuyo centro fue diseñado tomando como inspiración la gracia arquitectónica de Santa Fe, en Granada, tras la conquista de España.

«Alfredo Harp Helú y María Isabel quedaron tan encantados que no quisieron guardárselo para ellos y nos invitaron de inmediato. Les pasó como me sucede a mí cuando me tropiezo con algo muy hermoso, que quisiera que mis muchachos no se lo perdieran para que la belleza siga protegiendo sus almas», continuó con sus confesiones la autora de exitosos espectáculos como Fuerza y compás, Elementos, Vida, Amigas...

«Por tal razón hemos decidido contraer un compromiso de amor con esta ciudad que, a través de la Fundación Alfredo Harp Helú, nos ha abierto las puertas para acogernos con tanto calor que nos hemos sentido en casa. Saben que pueden contar con nosotros. Como respuesta a muchas de las solicitudes que hemos recibido en estos días, les aseguro que no solo estamos dispuestos a acompañarlos creando una escuela para los niños, sino además a ayudarlos a organizar una compañía en México, capaz, incluso, de superar a la nuestra y que también los colme de orgullo».

Luego demoró un rato para que dejaran de resonar las ovaciones que los oaxaqueños le tributaron al Ballet Lizt Alfonso en el Macedonio de Alcalá, denominado así en la década del 30 (se inauguró el 5 de septiembre de 1909) en honor al célebre músico y compositor mexicano del siglo XIX. Cuando ya todo estaba en aparente calma, pues detrás del telón se iba retirando de la escena el magnífico «traje» que el maestro Ricardo Reymena diseñó para Alas, fue que Harp Helú, filántropo de ley y muy aficionado al deporte (fundó en 2004 una academia de béisbol de alto rendimiento), se dispuso a dialogar con JR:

«Con Alas y el Ballet Lizt Alfonso nosotros los mexicanos hemos logrado vivir momentos muy emotivos. Gracias a Don Eusebio Leal, quien es un enamorado de estas tierras, mantenemos cercanas relaciones con la Isla que nos han permitido realizar proyectos significativos que han beneficiado tanto a nuestros pueblos. Sin embargo, estas Alas han llegado para abrigarnos y para hacernos prometer que avanzaremos juntos mucho más no solo en el campo de la cultura, sino también en el deporte, en lo social...».

Lo cierto es que la que acaba de finalizar resultó para todos una semana realmente cautivadora. De hecho, María Isabel, directora de la Fundación, reconoció ante el diario la felicidad que los embargaba «por darnos la oportunidad envidiable de apreciar el arte cimero de una compañía que se cuenta entre las más sobresalientes del mundo.

«Estábamos convencidos, dijo, de que estas mujeres tan bellas, que bailan con el corazón, no iban a dejar indiferentes a los oaxaqueños. Y no nos equivocamos. Es genial no solo saber que los sueños existen, sino que también se pueden cumplir».

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