No trabajo por lo que esté de moda

Con solo 21 años lanzó su primera producción discográfica Amargo pero dulce, una especie de carta de presentación como solista, cantante y compositora que la catapultó a la gran escena, tanto nacional como internacional

Autor:

Lisandra Gómez Guerra

SANCTI SPÍRITUS.— La primera vez que la vi acompañaba a una de las agrupaciones más importantes de este país. Su voz melódica y derroche de energía al compás de los tambores Batá no la dejaban pasar desapercibida entre el resto de los músicos.

Y aunque Diana Fuentes confiesa que cuando en ese entonces irrumpió en la escena cubana como integrante de Síntesis, jamás imaginó que a la vuelta de poco más de diez años tendría una carrera como solista con resultados tangibles, dos discos y un sin número de reconocimientos; no pocos vieron en ella mucho más que una intérprete capaz de hacer coros.

Desde aquellos inicios como profesional, anunció que el camino sería largo, pero con grandes aciertos porque el talento y la entrega se daban las manos.

No precisó de tanto tiempo para, con solo 21 años, lanzar su primera producción discográfica Amargo pero dulce, una especie de carta de presentación como solista, cantante y compositora que la catapultó a la gran escena, tanto nacional como internacional.

«Esa producción es un gran disco, aunque quizá, tiene errores como todo en la vida. Pero, es mi música y yo la amo así, porque resulta genuina y sincera», declara, sin tapujos, durante una conversación que desnuda a una mujer enamorada de los proyectos que defienden los valores artísticos y las esencias de la nación. Por ello, reverencia una y otra vez a varias generaciones de músicos, desde quienes pueden compartir ahora mismo la escena junto a ella, como a otras leyendas.

—Después de la primera producción, ¿cómo llega Diana al segundo?

—Con mucha madurez, no solo en la edad; porque cada obra refleja lo que uno vive, siente y conoce. Planeta planetario lo disfruté muchísimo y los géneros que contiene complementan mi show. Por ejemplo, uno de sus temas, Asuntos de invención, me gustaría que acompañara la campaña de violencia contra la mujer, porque reflexiona sobre cómo debemos levantarnos, corregir errores y salir adelante. En cambio, Otra realidad resulta un homenaje a exponentes de nuestra cultura.

—Tras su presentación en el mercado y al conocer que era producido por Eduardo Cabra (Visitante), uno de los líderes de la exitosa banda Calle 13, no pocos pensaron que te alejarías de la Diana de Amargo... y buscarías caminos muchos populares.

—No trabajo por lo que esté de moda. Con Planeta… quise regalarme realmente como soy. Esta última producción es más ecléctica y maneja fusiones, diversidades genéricas. Pero, justamente, se diferencian ambos en el tiempo en que los trabajé, lo que viví para hacerlos y lo que sentí con cada canción.

—¿Cuánto hay en la música que haces de aquellos primeros encuentros con las melodías en el coro Diminuto y luego de la mano de Síntesis, Carlos Varela, Descemer Bueno...?

—Del coro, mi tamaño y amor a la música porque justo allí me di cuenta que quería dedicarme a eso. Al resto, los admiro y respeto. Y Síntesis fue mi otra familia, la que me enseñó, entre tantas cosas, sobre la cultura yoruba y afrocubana, con las que me identifico.

Cuando Diana Fuentes se presenta en o fuera del escenario se le siente cerca, conocida. Bien lo saben quienes han disfrutado sus múltiples conciertos tanto en Cuba, donde realizó durante este 2015 una gira nacional, a países como Estados Unidos, otros de Latinoamérica, y España, donde también protagonizó un periplo en ese año o, sus seguidores en Facebook, donde dialoga de muchos temas personales y profesionales. Ella siempre logra estrechar las distancias por su naturalidad, espontaneidad y la autenticidad de un discurso que no busca resaltar su tiempo vivido fuera de la nación.

—A Puerto Rico le debes el amor, el nacimiento de tu hijo y varios éxitos profesionales. Sin embrago, apostaste por un regreso al escenario cubano.

—Cuando estoy allá extraño todo porque mi familia es mi país. Aquí está mi carrera, mi público y mercado natural.

—¿Cómo llegó la noticia de que serías la segunda cubana en integrar el catálogo de la Sony Music Latin?

—De alguna manera esa colaboración sirvió de puente para la relación, que es hoy un hecho, de ellos con la Egrem, porque obtuve una licencia con una multinacional para el mercado extranjero y, a la vez, con una disquera cubana para nuestro territorio. Ese es, sin dudas, el mayor logro de Planeta…, cuyo nombre también llama a que todos formamos parte de este universo y la única manera de mejorarlo es uniéndonos.

—¿No debiste hacer concesiones?

—Quizá de haber existido alguna, no lo hubiese firmado. Yo llegué a Sony con un disco hecho e inmediatamente entendieron el camino que lleva mi música. Afortunadamente, en estos momentos hay para todos los gustos. Pero debemos seguir apostando por aquellos proyectos que salvan el arte, la música y el buen gusto.

—¿Qué no abandonará nunca a la obra de Diana?

—Los temas que puedan transmitir respeto, amor, paz, mensajes positivos. Mi música va por ahí. Quizá, alguna filosofía de vida.

—¿Proyectos?

—Hasta finales de año estaremos presentando los temas de Planeta planetario y otras canciones, dentro y fuera de Cuba. En este mes me entregaré de lleno a mi nueva producción, en la cual explotaré mucho más a la Diana compositora.

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