Los dos príncipes: animación y humanidad

Con el corto Los dos príncipes, versión libre de la obra homónima de José Martí, los Estudios de Animación del Icaic concluyen un grupo de obras dedicadas al Apóstol

Autor:

Ernesto Eimil Reigosa

El palacio está de luto/ y en el trono llora el rey/ y la reina está llorando/ donde no la pueden ver. De niña, Yemelí Cruz recitaba de carrerilla, una y otra vez estos, los primeros versos del poema Los dos príncipes, de José Martí. Ahora ya adulta, y desde su profesión como realizadora de películas de animación, pretende homenajear al «cubano más universal» que llenaba su infancia.

Para ello, Yemelí conforma junto a Lidia Morales, Alejandro Rodríguez y Adanoe Lima, el núcleo de trabajo responsable de la elaboración del corto Los dos príncipes, versión libre de la obra homónima del Maestro. Con este, los Estudios de Animación del Icaic (Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica) concluyen un grupo de obras dedicadas al Apóstol, que incluyen, la serie televisiva Conociendo a Martí, el corto Abdala: El retorno de los caballeros de Xibalbá, el videoclip Mi caballero y Meñique, primera película cubana hecha en animación digital 3D.

Como en el premiado cortometraje La Luna en el jardín, en este proyecto Yemelí vuelve a compartir la dirección con Adanoe Lima. «Escogimos Los dos príncipes, explica a JR esta muchacha, debido a que aborda temas como el amor a los hijos, la desigualdad y la muerte. Es una composición que rebosa dramatismo, pero también habla de sentimientos y de humanidad. Asimismo, es una de las favoritas del equipo».

Y es que se trata de una obra realizada a ocho manos, como lo enfatiza Lidia Morales, encargada de la dirección artística. «Los cuatro somos como una pareja que lleva muchos años de matrimonio y sabe lo que quiere el compañero con solo mirarlo. Confiamos en cada uno y las opiniones de todos tienen igual valor. Si un miembro del staff no está de acuerdo con algo es cambiado».

No obstante, esto que podría ser un arma de doble filo, pues dictámenes diferentes pudieran causar que el resultado final sea incoherente, no representa ningún conflicto para ellos, quienes consideran que «la animación es un trabajo de equipo. Para hacer un proyecto como este, todo el grupo debe estar muy cohesionado». Cohesión lograda mediante la colaboración. Juntos han firmado obras como la secuencia animada de la película Omega 3, de Eduardo del Llano, y el ya mencionado La Luna en el jardín.

Solo que, a diferencia de La Luna..., en el cual los títeres tenían una factura muy detallada, aquí la idea es que las marionetas luzcan ásperas y poco elaboradas. «Lo hacemos con la intención de reforzar el aura de tristeza y angustia que acapara toda la narración», aclara Adanoe Lima, quien tiene bajo su responsabilidad el diseño de personajes.

Por esa razón, Alejandro Rodríguez, quien asume la animación, cree que la técnica de stop motion (consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos por medio de una serie de imágenes fijas sucesivas) es la ideal para ilustrar justo esa sensación de agonía que quieren los autores. «Estamos seguros de que ayudará a dar esa crudeza que buscamos en los personajes: que parezcan apesadumbrados. Uno de nuestros mayores retos es transmitir emociones a través de muñecos de madera, que se sienta la visceralidad. Creo que vamos en camino de lograr lo que queremos».

Para todos también ha sido fundamental la elección de la música que acompañará a Los dos príncipes. Coinciden en que la calidad de un filme depende, en gran medida, de ella, debido a que, en muchas ocasiones, dice más que cualquier palabra, por eso aún andan en la búsqueda de la sonorización adecuada. «Pensamos dejar algunas secuencias en silencio, para así lograr que se comprenda la tragedia por la que pasan los personajes. Pero en este momento la banda sonora aún es una incógnita», enfatiza Adanoe.

Este promisorio proyecto, el cual hace algunas semanas entró en fase de preproducción, se espera que vea la luz a principios del año próximo, como homenaje al aniversario 164 del natalicio de Martí; fecha que, como concuerdan sus realizadores, sería la ideal.

Para que esta travesía cinematográfica llegue a buen puerto se necesita de la pericia y experiencia de un buen capitán; papel que juega el conocidísimo director de cine Fernando Pérez, encargado de asesorar y aconsejar a esta cuadrilla de realizadores. «Fernando es nuestro mentor, nuestro guía, sin él no sería posible llevar a cabo este corto. ¡Qué mejor persona para aconsejarnos que el responsable de la película José Martí: El ojo del canario!», concuerdan.

Por lo pronto, con las imágenes exclusivas que el Icaic ha prestado a Juventud Rebelde, se puede observar que Los dos príncipes se hará dueño de una estética atrevida y convencerá con un discurso original e imaginativo. Y es que no teme romper esquemas a base de la mixtura y combinación de técnicas como el stop motion y la animación 3D. Los dos príncipes promete ser una obra no convencional, fruto de la progresiva madurez que este tipo de cine está adquiriendo en Cuba, gracias al empeño de jóvenes como Yemelí, Lidia, Alejandro y Adanoe, quienes se sienten más inspirados cuando la obra de Martí los acompaña.

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