Las espléndidas jornadas que vienen - Cultura

Las espléndidas jornadas que vienen

Para celebrar sus 30 años, la AHS trae de vuelta un evento recordado por muchos: Los días de la música

 

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Hay canciones sin las que Annie Garcés no se halla. De esas que al menos tiene que tararear para que el día le luzca completo, porque Perla marina, de Sindo Garay; Pasión y prejuicio, de Noel Nicola; De donde viene el amor, de Pepe Ordás; Mañanita de montaña, de Eduardo Sosa; y Hoy no quiero, de Abel Geronés, le ayudan a echar para adelante y le alegran su existencia.

Una de ellas, justo la compuesta por Geronés, está entre las escogidas por esta bella muchacha que se graduó como flautista, pero que no puede parar de cantar. Así se sumará a esa gran fiesta con que la Asociación Hermanos Saíz (AHS), en su trigésimo aniversario, pretende traer de vuelta un evento que mucho bien le hizo a la cultura cubana: Los días de la música, tomando como pretexto que ahora se cumplen dos décadas de su bienaventurado surgimiento.

«Es genial que a partir de las 8:30 p.m., entre el 28 de junio y el 3 de julio, podamos reunirnos músicos de todas las generaciones en el Salón Rosado de la Tropical, para cantarle a la vida. Yo estaré cuando inicie esta celebración, por ello aprovecho para invitar a los lectores de Juventud Rebelde a que nos acompañen, porque quiero regalarles temas muy queridos por mí como Rascacielos de dolor o como Irremplazable.

«Me encanta poder participar en este encuentro que recordará aquel otro que impulsó la carrera de muchachos muy jóvenes que entonces anhelaban encontrar su lugar dentro del panorama musical cubano, y que hoy son ídolos de mi generación. Me presentaré junto con mi banda, un sueño al que conseguí darle forma gracias a la beca El reino de este mundo, que me otorgó esta organización que anda celebrando su 30 cumpleaños».

La Garcés se siente dichosa porque compartirá el escenario no solo con sus cómplices de la Asociación: D’Corazón, Nelson Valdés, Adrián Berazaín, Rolo Rivera, Polaroid, Mauricio Figueiral..., sino también con esos que antes le marcaron el camino: Kelvis Ochoa, Luis Alberto Barbería, Polito Ibáñez, Eduardo Sosa, Rochy, David Torrens, David Blanco...

Además Eduardo Sosa aplaude con fuerza esta iniciativa, consciente de que recordar es volver a vivir, más cuando a músicos como él los marcó tanto un evento de tal magnitud. «Eran citas fantásticas, porque para quienes lo estábamos intentando se trataba de intercambiar con cantautores que admirábamos tremendamente, como Gerardo, Santiaguito, Varela..., quienes a veces fungían como jurados, y otras tenían a su cargo el principal concierto de la jornada.

«En Los días... uno se ganaba, si en realidad lo merecías, la condición de Proyecto Nacional de la AHS, fueras trovador, instrumentista, rockero..., lo cual representaba la antesala, como el filtro finísimo que había que pasar, para tener la posibilidad de que te admitieran en el mundo profesional.

«Como Proyecto Nacional recibías una especie de beca, equivalente a 138 pesos, mas lo importante no era el tema monetario, sino que se reconociera que te hallabas en un nivel superior.

«Para nosotros, que integrábamos el dúo Postrova, conseguir ese estatus constituía  nuestra principal meta: seguir los pasos de Cachivache, del trío Enserie, de la gente de 13 y 8, de Gema Corredera y Pável Urquiza... El mismo sueño que luego tuvieron los muchachos de Buena Fe, William Vivanco..., muchos de los que ahora son punta de lanza dentro de nuestra cancionística», explica el autor de temas al estilo de Claudia vendrá, Y si no bastara y Para alejar la tristeza.

Con el tiempo, al mismo Sosa le tocó el rol de convertirse en jurado, y todavía recuerda con nitidez cuando tuvo la oportunidad de asombrarse en Santa Clara con las propuestas que traía la tropa de la Trovuntivitis, así como Yolo Bonilla,  Berazaín, Figueiral, Pedro Beritán... «nombres con los que también hay que contar. Por eso me hace feliz esta idea que ha tenido la AHS, que nos está dando el gusto de que todos podamos reunirnos, lo que no hacemos con la frecuencia que deberíamos», enfatiza Eduardo, quien anda de lo más entusiasmado con el proyecto discográfico en el que trabaja intensamente: Convergencia, en el cual se unió a Pepe Ordás (quien además puso el tres), con la complicidad de Gastón Joya (contrabajo), Tomás Ramos «El Panga» (percusión) y Dayron Ortega (guitarra).

Asociados «eternos»

A Polito no hubo que convidarlo dos veces. En cuanto lo convocó la AHS en compañía del Ministerio de Cultura, el Instituto Cubano de la Música, el Centro Nacional de Música Popular y Artex, Ibáñez accedió gustoso, aunque a estas alturas no tenga muy claro de dónde extraerá los temas que interpretará el 28, si de los CD Recuento, Para no pensar y Axilas, o si de Sombras amarillas y De las manos y los pies.

De lo que sí está seguro es de que en su carrera hubo un antes y un después de su pertenencia a la Asociación. «Fue espacio de polémica y de concilio. Entré a formar parte de ella en 1985, y siempre he tenido la sensación de que jamás la he abandonado. Para mí sigue siendo un imprescindible soporte para el arte joven».

Decisivo fue, asimismo, en su vida aquel concierto que protagonizó Silvio Rodríguez en la Escalinata de la Universidad de La Habana, en 1983. «Estudiaba Actuación en el Instituto Superior de Arte (ISA), pero había llegado allí “desnudo”, aunque seguía la música tradicional, la campesina, la romántica, los boleros..., pero Silvio fue un gran hallazgo.

«Me quedé impresionado con la manera en que hacía la música, por el modo en que decía las cosas. Silvio me dio las claves con las que compuse mis primeras canciones. Esas que di a conocer en el concierto que Alberto Tosca ofreció en el cine Riviera, dos años después, y que hizo que Margarita Maciñeira les hablara de mí a Omar Mederos y Eloísa Carreras, entonces vicepresidentes de la AHS, personas que me dieron el abrigo que necesitaba para desarrollar mi trabajo.

«La AHS fue la organización donde encontré un muy saludable y libre espacio para hablar de mi visión e inquietudes como ser humano y creador; una escuela de ética, de sentido de lo cubano y de la verdad al servicio del arte inteligente y creador de valores».

Por supuesto que quien nos entregara una joya de la talla de Evocaciones con frecuencia fue parte importante de esos Días de la música que ahora se rememoran. Asimismo para el increíble Luis Alberto Barbería. «Me complace este deseo que tenemos de recuperar lo que se hacía en aquellos tiempos inolvidables, en una época en que todo era resultado del amor, un concepto esencial que en la actualidad a veces no se entiende», insiste quien ganara en 2015 el premio Cubadisco por A full y durante 20 años formó parte de un proyecto emblemático como Habana Abierta.

Él es de los que nunca sabe qué repertorio hará en sus presentaciones, «de hecho, jamás preparo un guion. Es el público con su conexión el que me da las señales», admite Luis Alberto, que espera que la actuación de Toques del Río sea un escándalo en estos Días de la música. Nadie mejor para afirmarlo, al estar detrás del prometedor fonograma que ahora mismo prepara en los estudios de la Egrem esta espectacular agrupación  vueltabajera.

«En el Salón Rosado la gente tendrá una muestra de este sonido de Toques del Río que viene por ahí arrollando, aplastante, y que se recoge en un disco que no ha dejado imponerse la dictadura del mercado; un sonido que hace rato se extrañaba en Cuba: puro, limpio, sin ánimos de corromperse; un sonido muy Nueva Orleans y, al mismo tiempo, muy cubano, que mezcla jazz y funky con mambo, danzón, timba. Esto es hacer música por el placer de la música».

Contagiosos toques

Para no dejar mentir a Barbería, productor de la que será la ópera prima de Toques del Río, Zeney Alonso Pérez, quien conduce los pasos de dicha agrupación, acudirá a temas cuya contagiosa efectividad ha quedado más que demostrada en las peñas mensuales que los pinareños lideran en el recinto ferial del Vedado: desde Mambo No. 0, que ya consiguió el premio Cuerda Viva, hasta el danzón Abrazo de soledad, o esa pieza llamada Maní, que sin permiso hechiza los pies.

Y no es que Toques del Río haya elegido a Maní, esa maravillosa fusión que logra entre la rumba y la conga para estar a tono el 2 de julio, cuando comparta el escenario con Yoruba Andabo, encargado de abrir ese día el Salón Rosado desde las 4:00 p.m. Resulta que es lo que normalmente hacen estos muchachos, quienes disfrutan con poner la pista caliente, a fuerza de explotar con cubanísima sabrosura los ritmos nuestros más auténticos.

«Nos sentimos muy honrados, porque estar en este evento, que al parecer regresará para quedarse, significa que no hemos defraudado a la AHS, la cual ha confiado en nosotros, en nuestra propuesta artística. Y el honor se hace mayor cuando actúas junto a agrupaciones icónicas como Yoruba Andabo, una leyenda dentro de la rumba; y un mito en lo popular bailable: Los que Son Son, con el gran César Pupi Pedroso al frente, nuestro Maestro de Juventudes. De esas escuelas se ha nutrido Toques del Río. Ahora tendremos la oportunidad de darles directamente las gracias».

Otro Maestro de Juventudes —máxima distinción que otorga la AHS— como Adalberto Álvarez, inspirará la presentación de la Orquesta Miguel Failde en la jornada de cierre. A ritmo de flauta, trompetas, trombones, violines, timbal, bajo..., romperá la matiné del domingo 3 de julio (4:00 p.m.) la camarilla que comanda Ethiel Failde, dispuesta a atraer a  los bailadores con esa sonoridad que ya la identifica, unión perfectamente armoniosa de orquesta típica con charanga.

«Queremos saludar como se merece un acontecimiento que nos llena de regocijo como el aniversario 30 de la AHS, la cual propició que fuera en el Pabellón Cuba donde realizáramos nuestra primera presentación en La Habana como orquesta profesional. Desde entonces no ha dejado de protegernos», señala con satisfacción Ethiel, quien anuncia a JR que su concierto será «variado dentro del discurso que planteamos alrededor del danzón, el mambo, el chachachá, el danzonete, la guaracha, el son..., esos géneros que defendemos y que reúne el CD Llegó la Failde, fruto de la beca El reino de este mundo, y que cuenta con la producción del maestro Joaquín Betancourt».

Almendra, Cicuta tibia, Camina y prende el fogón, Mambo No. 5, La Lupe... llegarán en estos, Los días de la música de 2016, con el sello de la Miguel Failde, y en los que se darán la mano modernidad y tradición.

Proveniente de Matanzas, llegará al Salón Rosado de la Tropical la Orquesta Miguel Failde.

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