El que busca encuentra

Apasionado por la riqueza de la música de la Isla, Andy Rubal devela a través de su proyecto y su primer álbum esa manera entrañable con la que hace arte

Autor:

Yelanys Hernández Fusté

Hay en El que busca encuentra, el álbum debut de Andy Rubal, que presentó hace solo una semana en la Feria Arte en la Rampa, una visión particular de la música popular. No se trata allí de mostrar códigos melódicos nuevos, sino de establecer una pauta en ese camino rico y diverso de la sonoridad de la Isla.

En esencia, Andy (Santiago de Cuba, 18 de junio de 1988) propone un compacto sincero, lleno de vivencias personales. Interpreta todos los temas y escribió cada letra, labor que compartió con el cantante santiaguero Alain Stevens Flores en la pieza La fiesta de Norma.

Fruto de un esfuerzo mancomunado entre la disquera Egrem y la Asociación Hermanos Saíz (AHS), la placa de Rubal es bien bailable y para ello cuenta con diez obras, en las que se tratan temáticas como la fe, el amor y la mujer cubana. Su protagonista confesó a JR que fue su madre, Zenaida Bello, quien le dio la idea de titular su volumen con una frase común popular. Reúne allí una maqueta rítmica de géneros genuinos santiagueros como el pilón y la tumba francesa, y otros muy cubanos como el son y el mambo, también incluye el funk y el reggae. «El disco describe bien quién soy yo. Es Enamorado en Montreal uno de los sencillos que más me gustan. Se lo dediqué a mi esposa y nació en un momento de melancolía, aunque el tema es bien bailable, alegre», señaló.

El joven pianista aseguró que mucho lleva este CD de todo el conocimiento recibido en el Conservatorio Esteban Salas y en el Instituto Superior de Arte, de donde es graduado en la especialidad de Composición. Igualmente lo enriquece la participación de destacados músicos como los percusionistas Adel González y Keisel Jiménez, el bajista Frank Rubio y el trombonista Eduardo Sandoval, entre otros.

A Rubal lo acompaña en todo ese proceso creativo su orquesta, la cual define como «defensora de la música popular bailable, pero siempre teniendo en cuenta la canción».

—En tu nuevo grupo, ¿cuánto hay de los Baby Salsa, ese otro proyecto por el que te dieras a conocer?

—De niño viví cosas muy lindas con Baby Salsa, que me han servido de manera muy puntual en mi primer disco. En los arreglos tengo el patrón de Geovanis Alcántara, que es un músico del catálogo de la Egrem y que fue ganador del Grammy Latino como productor de Un bolero para ti, de Eliades Ochoa. Alcántara es mi maestro indirecto en cuestión de orquestaciones, porque precisamente él era quien componía en aquel tiempo. También está esa sensibilidad que me aportó, siendo niño, el estar respaldado en un escenario por orquestas como Son 14, la cual cuenta con un gran nivel musical.

—Muchos desconocen que dedicaste mucho tiempo a tocar junto a Raúl Paz, Waldo Mendoza y Maracas. ¿De ellos qué aprendiste?

—Gané una experiencia total. Con Waldo obtuve una sensibilidad enorme en cuanto al término de música romántica. Maracas me dio la enseñanza como tal de los géneros populares, el ganar virtuosismo en el instrumento, ya que era muy exigente y debía tocar mucho. Raúl Paz me brindó otra visión, la comercial de la música. Él me ofreció un nivel que extrapola las fronteras de Cuba, ya que es de los que más claro lo tiene.

—Como merecedor del premio Ignacio Villa, de la AHS, ¿sientes que la misma puede ser una puerta certera para dar a conocer a noveles artistas?

—Desempeña un papel fundamental. Realmente la Asociación ha tendido que ver mucho con las dos grandes presentaciones que he tenido con mi orquesta hasta el momento: el pasado 3 de julio en el Salón Rosado de La Tropical, y el 29 de ese mismo mes en el escenario central de la Feria Cultural Arte en la Rampa.

«Espero que nos siga apoyando como organización. El hecho de que estén tantos músicos de élite en su catálogo, a uno lo incentiva a hacer cosas por ella. Además, es una asociación que te da mucho y no pide nada a cambio».

Con muchas ideas creativas para mostrarle al público, Andy Rubal y su novel orquesta, perteneciente en la actualidad al Centro Nacional de Música Popular, llegan al panorama sonoro insular y siento que el melómano tendrá que prestarle su atención. Ya me dirán.

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