Escuela para la creación

Cruzada Literaria número 13: Una banda de enamorados asalta la ciudad de los tinajones, a golpe de texto y trova

Autor:

Yahily Hernández Porto

CAMAGÜEY.— Otra vez Camila, Lauren, Carlos, Yonatan, Saúl, Kevin… esperaron en los bajos de su edificio, en Calle A, del reparto Julio Antonio Mella, por la llegada de la Cruzada Literaria, importante evento aquí de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Ellos son parte de ese público ansioso que desde hace 13 años espera a esa partida de enamorados que contra todos los pesares (un casi siempre transporte tardío, por ejemplo) se disponen, a fuerza de sorprendentes textos y de contagiosa trova, a conquistarlos.

Desde que se fundara, esta cita rinde tributo a Sergio y Luis Saíz Montes de Oca, los hermanos cuyos ejemplos y nombres guían la juvenil organización de vanguardia, quienes fueron vilmente asesinados en 1957 por la tiranía batistiana en su natal San Juan y Martínez, Pinar del Río. Mas en este 2016 la convocatoria encontró un pretexto mayor, la celebración del cumpleaños 90 del líder de la Revolución Cubana.

En esta 13 edición se sumaron 60 participantes provenientes de las provincias de La Habana, Villa Clara, Ciego de Ávila, Las Tunas, Holguín y Guantánamo, quienes se unieron a Yoandra Santana Perdomo, quien durante tanto tiempo ha encabezado esta trascendental expedición con varios artistas cómplices.

La nómina de los anfitriones no solo contempló a los más experimentados, sino que dio cabida, además, a muchos otros agramontinos.

Como de costumbre, por medio de lecturas, narraciones orales, presentaciones, descargas… todos dejaron sus huellas creativas en el municipio de Minas, en la localidad de Redención, de Guáimaro; en el poblado de Cascorro, Santa Cruz del Sur; en el litoral costero y comunidad de Haití, de Nuevitas; en la Playa Santa Lucía, en Jimaguayú, y también en varios sitios de la ciudad cabecera.

Novedosa fue la iniciativa de Yoandra Santana de convidar a Yero Torres a la más reciente de las Cruzadas. Porque el organizador en Cuba de los Encuentros de Poetas del Mundo, La Isla en Versos, durante las Romerías de Mayo de Holguín, hizo hasta lo imposible por enriquecer el tesoro que resguardan instituciones como las bibliotecas de Guáimaro y Haití, que ahora «recibieron» a los brasileños Chico de Assís y João Santana gracias al texto Colección de poesía improvisada; a la uruguaya Martha Urquizo por medio de El abrazo de la luna; al panameño Umar Faruk con La historia en mi balcón; y a los colombianos Félix Ramiro Lozada, María Elena León y Carmen Cecilia Morales a través, respectivamente, de Manuel de las aguas, Libro líquido ensartado en una gaviota y Agujas contra el tiempo.

Ahora los habitantes de esos territorios tendrán la oportunidad de conocer más sobre Argentina por Lucía Pereyra (Sinestesia de los días) y Ana Elisa Medina (Ser con…); México por Isabel Medrano Pérez (Dentro del espejo) y Francisco Navarro (Los secretos que me contó el silencio), e incluso encontrar los puntos que pueden tener en común los bardos cubanos con los de Taiwán a partir de que la antología La otra isla en versos estará más a la mano.

Tiempo de amor y de trova

Es evidente que al menos en Camagüey no puede existir Cruzada Literaria sin trova, que contribuye a convertir la cita en una feria cultural, que ofrece la oportunidad de comprobar la versatilidad que distingue a las avileñas integrantes del proyecto Motivos personales, quienes dirigidas por Massiel Rueda Ávila interpretaron piezas de elevada factura.

Pero no solo Motivos personales protagonizó los atractivos conciertos programados en la Casa del Joven Creador, sede en los territorios de una AHS que está muy próxima a cumplir tres décadas, un suceso que la Cruzada no pude dejar de festejar; o en el preuniversitario Álvaro Morell, donde se esperó el cumpleaños de Fidel que constituyó, sin dudas, la presentación más seguida por los lugareños.

En uno y otro espacio se dejaron escuchar las voces de los trovadores tuneros Iraida Williams y Daniel Velázquez, «el Gato», y de la guantanamera Annalie López, quienes se dieron el gusto, al igual que Harold Díaz y Reynaldo Rodríguez, de homenajear a los grandes de la trova cubana, acompañados por la Orquesta Sinfónica de Camagüey conducida por el maestro Enrique Pérez Mesa.

Magnífica la idea de rescatar el premio Bustos Domecq, que reconoció con una mención a la camagüeyana Evelin Queipo por su Glosas sencillas, y de premiar al holguinero Alexander Ramón Jiménez por País mental. Asimismo, todos aplaudieron la edición inaugural del concurso de reseñas La Liga, que entregó sus tres primeros galardones, en ese orden, a: Josué Pérez Rodríguez por el texto El 71. Anatomía de una crisis y los historiadores; a Ediel Pérez Noguera por Festín de soledades: Las derrotas de Alberto Rodríguez Tosca; y a Erian Peña Pupo, por Visitaciones y goces de un peregrino llamado Alberto Garrandés.

Muy positiva recepción consiguieron el volumen Memorias Cruzadas II, publicación cartonera que incluyó los textos premiados, obras literarias y letras de canciones, y el primer libro de la colección Pórtico, de la Editorial Ácana, para autores de la AHS: En islotes de intimidad y silencio, compilado por Yoan Pico.

Sin dudas muy intensas fueron estas jornadas de la 13 Cruzada Literaria Camagüey 2016, un hecho que agradecen los creadores como Saimy K, autor de El padre: «Es que resulta una escuela para la creación», lo que apoyó Liliana Rodríguez, quien nos estremeció con sus décimas de Crepusculares: «La Cruzada es además una ventana a la diversidad del arte joven».

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