Un libro imprescindible para la memoria de la Revolución

El texto La palabra empeñada. El exilio revolucionario cubano, 1953-1956 fue estructurado en dos tomos y ve la luz gracias a la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de la República de Cuba

Autor:

Alina Perera Robbio

La segunda edición del libro La palabra empeñada. El exilio revolucionario cubano, 1953-1956, fue presentada este viernes en la sede de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, como homenaje a una etapa de la lucha de Cuba por su libertad, la cual ya dista 60 años de nuestro presente y abarca desde los días del Moncada hasta el momento en que zarpa el yate Granma desde México.

Fruto de un riguroso trabajo investigativo de Heberto Norman Acosta (La Habana, 1945) el texto que, estructurado en dos tomos ve la luz gracias a la Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de la República de Cuba, presenta al lector detalles sobre uno de los períodos más importantes de la Revolución.

Eugenio Suárez Pérez, director de la Oficina..., expresó que el texto es el «más completo y detallado que existe sobre la estancia de los compañeros en México». Y seguidamente el expedicionario del histórico Granma, Eugenio García, confesó: «A mí me sirve el libro como consulta para refrescar muchos hechos», dijo.

Sobre cómo las páginas reflejan los preparativos, los entrenamientos, las dificultades, los sueños, los fracasos de una etapa crucial, Eugenio García comentó que todos los protagonistas que lo leyeron estuvieron de acuerdo y muy complacidos.

El luchador recordó la promesa, cumplida por Fidel, de que en 1956 entrarían a Cuba para continuar la lucha; relató cómo el líder conversó con todos, uno a uno, sobre la posibilidad de que se convirtieran en mártires. Entonces era una realidad que lucía lejana, recordó el combatiente, pues cuando se es muy joven (rondaban los 20) la muerte parece remota.

La «fe contagiosa» de Fidel, su manera de transmitirla, fue otra evocación de Eugenio durante la mañana de recuerdos históricos que también contó con la presencia de José Ramón Fernández, asesor del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Las palabras de Fernández resaltaron a la historia como un universo esencial para todo. «Mientras estemos vivos debemos luchar por esta soberanía», dijo y expresó otras ideas, como la necesidad de transmitir a las generaciones jóvenes el compromiso que tienen con su patria, con quienes cayeron antes en pos de una emancipación que fue muy duro alcanzar.

El libro convida a conocer aristas de la vida de jóvenes como Ñico López, de quien no se conoce mucho, y una vez más nos recuerda que la Revolución es un suceso difícil. Tal vez ese fue el concepto más recurrente en un encuentro hermosísimo con la memoria, el cual contó con luchadores de varias generaciones, con mujeres como María Antonia Figueroa, quien ya tiene 98 años y fuera una de las más valiosas colaboradoras de Fidel y sus compañeros; con el embajador de México en Cuba, Enrique Martínez y Martínez; con escritores, historiadores, periodistas y testigos de una presentación que rinde merecido homenaje en una jornada por el aniversario 60 de la epopeya del yate Granma.

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