Cuando los sueños se vuelven cine

Al Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano llega Esteban, una historia de sueños y perseverancia que también vive su director, Jonal Cosculluela

Autor:

Alejandro A. Madorrán Durán

Con la excelente música del pianista cubano Chucho Valdés; la interpretación de la joven actriz y presentadora de televisión, Yuliet Cruz, quien vuelve a protagonizar una madre en un contexto difícil; y un afinado manejo del melodrama, el largometraje cubano Esteban concursó en la categoría de Ópera Prima en esta 38 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

A propósito de la participación del filme en el prestigioso certamen, conversamos con su director, Jonal Cosculluela, durante la conferencia de prensa acontecida recientemente en el Hotel Nacional de Cuba. Para este joven realizador, concursar en tan prestigioso evento con su primer largometraje representa alcanzar uno de sus sueños: ser cineasta.

Cuenta Cosculluela que la motivación inicial para rodar esta película partió de su identificación inmediata con la historia que le propuso el guionista Amílcar Saleti, la cual relata la perseverancia de un niño para también hacer realidad su mayor anhelo: convertirse en pianista.

«Desde que leí la historia me atrapó. Cierto que no soy un niño, pero provengo de una familia muy humilde y, de repente, se me ocurre que quiero ser cineasta en Cuba. Mi familia no tenía un poder adquisitivo muy grande, y el hecho de querer hacer cine entonces se torna más lejano. Es como querer ser pianista con una madre que se dedica al contrabando, como en el caso de mi película».

Y como Cuba es de esos países en que con talento y entrega total los sueños se pueden convertir en realidad, Cosculluela se acercó al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), donde comenzó su camino en la realización audiovisual. Allí trabajó como asistente de sonido, editor y codirector de varios programas, series y telenovelas. Precisamente con Esteban pudo dar el salto a la gran pantalla.

«En principio queríamos realizar un telefilme con el guion de Saleti. Fue Vilma Montesinos, quien atiende la Casa Productora de Telenovelas, la que me hizo ver que se podía convertir en una película, cuando el proyecto cayó en sus manos. Ahí comenzó el camino de Esteban».

—¿La historia de este niño está basada en algún personaje real?

—Aunque hace referencia a contextos reales de nuestra sociedad, es ficción completamente. De cualquier manera, me complace decir que Esteban es autobiográfica por la cantidad de puntos en común que encontré con la historia. Creo que Esteban somos todos, porque ese pequeño posee los rasgos que distinguen a un cubano: soñador, persistente, incansable.

—¿Cuáles fueron los momentos más difíciles en la realización?

—No creo que haya habido un momento más difícil que otro. Lo que sí puedo decir es que uno pasa por procesos muy diferentes y te encuentras en un constante aprendizaje. Sobre todo las personas que participan contigo, tanto los que ayudan como los que no, te enseñan mucho, y eso es de lo que más se queda contigo.

—¿Quedaste satisfecho con el resultado una vez terminada la película?

—Contento sí. Satisfecho no. Después de terminada creí que faltaban por pulir algunos detalles. Actualmente, cada vez que la veo quiero hacerle más cambios, pero eso también forma parte del proceso de aprendizaje.

—Has ganado varios lauros en el Festival de Cine de Huelva, entre ellos el del Público, además de otros galardones como el Caracol, que entrega la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), ¿cuán importantes son los premios para ti?

—No voy a decir el discurso manido de que no me gustan los premios... ¡Nos encantan los premios! Los disfrutamos y celebramos todos con tremenda alegría.

«Desde pequeño mi papá me llevaba a visitar el ICRT, lo cual me permitió descubrir ese mundo má-gico de la televisión. Por esa razón siempre quise ganar un premio Caracol. Obtenerlo con mi primera película fue un verdadero orgullo.

«Los premios en Huelva fueron totalmente inesperados. El que más nos sorprendió, sin menospreciar ninguno de los que recibimos allá, fue el del Público, porque ellos siempre tienen la última palabra cuando les ofreces una obra».

«De la mano de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) también logramos otro premio: proyectar Esteban en dos comunidades intrincadas en Camagüey —en Florida y San Serapio—, y estar en contacto directo con la comunidad y recibir ese calor humano que es un reconocimiento único. Por eso creo que Santiago Álvarez, el gran documentalista cubano, disfrutaba tanto de los cines móviles y de barrios».

—Luego de haber iniciado con «buen pie» tu carrera en el cine, ¿tienes en mente nuevos proyectos? ¿Seguirás con el melodrama?

—Sí, pienso continuar con el melodrama, solo que ahora desde el animado. Estamos trabajando en un proyecto llamado Congo Comanche. La musa llegó mientras escuchaba un tema de Chucho Valdés, con quien, además, estamos preparando otro videoclip.

«Esta idea se me presentó completa de un tirón, y cuando eso sucede es imposible dejarla a un lado, son ideas que quieren nacer y que no te dejan ni dormir. Así que ya está en camino un animado para todas las edades, que ojalá no tarde tanto en ver la luz».

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