Habana Radio es la hija que nunca tuve

Magda Resik es una mujer soñadora que dedica su vida al mundo del arte y a rescatar, junto al Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, la cultura y el patrimonio de la nación cubana

Autor:

Mayte Pacheco Martínez

Desde el sexto piso de la Lonja del Comercio se tiene el privilegio de contemplar cada día la entrada de la Bahía de La Habana y escuchar las voces de la emisora Habana Radio. En este sitio destaca —por su participación especial— una mujer soñadora que dedica su vida al mundo del arte y a rescatar, junto al Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal, la cultura y el patrimonio de la nación cubana.

Directora de la emisora que este 28 de enero arriba a su aniversario 18, Magda Resik Aguirre, dramaturga y teatróloga, pero periodista de corazón y profesión, es reconocida por el público oyente y televidente por su estilo pausado y dulce voz a la hora de conducir programas.

—¿Cómo surge Habana Radio?

—Cuando Eusebio Leal se propuso empezar a restaurar la Plaza Vieja, se encontró con un parqueo que se veía horrendo. Para derrumbarlo rápidamente se necesitaba poner pequeños grupos de dinamita, pero en cuanto la población se enteró del incidente, empezó a protestar.

«El Historiador intentó explicar la situación de todas las maneras posibles, sin embargo, las personas, temerosas por sus hogares, no entendieron, y el lugar tuvo que ser demolido con pico y pala, lo cual demoró mucho los procesos de restauración.

«En ese momento el jefe —así Magda llama a Leal— se dio cuenta de que necesitaba algo más, que relacionara la comunicación y tuviera la posibilidad de “colarse” en los hogares. Entonces surgió la idea de crear Habana Radio».

—¿Cuándo comenzó a trabajar en la emisora?

—En 1998 fue la primera vez en que Eusebio Leal me invitó a ser la directora de Habana Radio y rechacé su propuesta, pues no creía poder dirigir un escenario creativo y, mucho menos, tener habilidades de liderazgo.

«Pocos días después sucedió algo inesperado: el Historiador me llamó para darme otra oportunidad. Yo le tengo una gratitud infinita a Leal por todo lo que ha hecho por mí, por esa confianza que me demostró desde el principio.

«El 28 de enero de 1999 inauguramos la emisora. Desde el inicio concebimos a Habana Radio muy relacionada con los asuntos patrimoniales. Nos distingue el aferrarnos a esa ideología, a la historia y a la cultura del país.

«Empezamos siendo una estación de muy poco alcance, con 25 watt de potencia y tres horas de transmisión; ahora llegamos a todo el país y transmitimos 24 horas.

«Contábamos con el apoyo fundamental de Fidel Castro, pues después de diálogos y reflexiones sobre pautas claves para nuestro perfeccionamiento, nos regaló la primera computadora y el primer transmisor de 1Kw/h, el cual aún conservamos. Gracias al Comandante dejamos de ser esa especie de lámpara bajo tierra que nadie veía».

—¿Cómo influye Habana Radio en sus oyentes?

—La emisora ha ido ganando espacio, nuestro público es exigente, lo que nos obliga a seguir perfeccionándonos.

«La música reproducida es solicitada en su totalidad por los oyentes; muchos programas buscan la concientización de los ciudadanos, desde lo político hasta lo medioambiental. También los radioescuchas   participan directamente en otros espacios donde se habla de los proyectos socioculturales comunitarios auspiciados por la Oficina del Historiador».

—¿Existen espacios que vinculan a los jóvenes con la emisora?

—Son varios proyectos, como por ejemplo, A+ espacios adolescentes. Todos los sábados hay además un programa que se transmite en la tarde, hasta la entrada de la noche, cuyos locutores son jóvenes y está dirigido específicamente a ese público. También la emisora auspicia conciertos, representaciones teatrales y exposiciones.

—¿Qué ha representado Habana Radio para usted?

—Habana Radio es mi vida, llevo 18 años aquí, la fundé... Es como la hija que nunca tuve. Ha sido un escenario para desarrollar todas mis potencialidades, creatividad y competencia.

«Pero no he trabajado sola, el colectivo con el que cuento es maravilloso. La emisora ha permitido dejar un sello y creo que hemos fundado y defendido un proyecto que sienta pautas en varias aristas de hacer radio. Con ella hemos hecho un rescate del patrimonio sonoro y audiovisual».

—¿Y cuáles son esas pautas?

—Es la primera vez que una emisora de radio consagra su programación íntegramente a la defensa del patrimonio cubano en todas sus expresiones. Además, Habana Radio se ha convertido en un proyecto cultural al que se asocia un sello discográfico como La Ceiba, la producción de audiovisuales, sitios web y espacios diseñados específicamente para el diálogo con la comunidad sorda y adolescente.

«Como si no fuera suficiente, Habana Radio constituye una unidad docente que defiende desde la academia el abordaje científico de la Comunicación del Patrimonio: una materia hasta hace poco excluida del cuerpo teórico de las universidades cubanas».

—¿Qué valor cultural considera que tiene Habana Radio para la capital y el resto del país?

—Nos autotitulamos La voz del patrimonio cubano, pues surgió para que la población sea juez y parte del proceso de restauración. Creo que es una de las mejores ideas concebidas para el desarrollo de la comunicación en el país.

«Que nuestro pueblo cuente con una emisora como Habana Radio, muestra mucho sobre la conciencia de la alta dirección del Estado de que el patrimonio es un elemento decisivo a la hora de hablar de soberanía e independencia. Queremos creer que desde la protección de la cultura estamos defendiendo a la nación cubana».

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