¿Concursos en el arte?

A pesar de lo subjetivo de sentenciar en el campo del arte, los concursos pueden significar una vidriera expositiva de talentos a desarrollar en el futuro, cuando se trata de jóvenes prometedores

Ismael S. Albelo
digital@juventudrebelde.cu
10 de Marzo del 2017 0:25:03 CDT

Nunca he sido amante de los concursos ni tampoco confío demasiado en sus sentencias, a pesar de haber participado como jurado en varios nacional e internacionalmente. Creo, sin embargo, que la competencia puede acelerar el desarrollo y ser válida mientras se realice con espíritu de superación, no de contingencia.

Admito, y sí lo acepto, en casos como el deporte, donde la competencia destaca al que vence contundentemente o llega primero a una meta… aunque en nuestros tiempos, entre el doping y los sobornos tampoco aseguran limpieza.

Donde sí no creo efectivo los concursos es en el arte, en cualquier arte. El nivel subjetivo de esta manifestación de la cultura hace que los veredictos de estas competencias puedan ser injustos o tendenciosos, por tanto injustos. Muchas veces me he preguntado: ¿cuál hubiera pasado en una bienal en la Florencia renacentista donde contendieran Da Vinci, Miguel Ángel y Rafael; o en una de composición musical donde participaran Chopin, Wagner, Lizst y Berlioz; u otra de canto, con Callas, Tebaldi y Simionato; u optaran por tres medallas Anna Pávlova, Tamara Karsavina y Vera Karali en ballet?

No obstante, los concursos pueden significar una vidriera expositiva de talentos a desarrollar en el futuro, cuando se trata de jóvenes prometedores, y en el medio capitalista, donde el mercado del arte es tan inestable que enrumba según sople el viento de modas y modos de las épocas y los negocios, pudiera ser un vehículo para que un desconocido sea descubierto por un marchand, lo capitalice y le saque el partido económico… y el talento brille unos años en los teatros del mundo.

Los llamados reality shows son abundantes hoy día en las televisoras, sobre todo en países donde la industria del entretenimiento prepara el público con ganchos propagandísticos efectivos, que operan sobre la sicología de las multitudes con estudios eficaces para obtener más ganancias que avances artísticos. ¡Este mundo globalizado trata de homogeneizar al receptor… con lamentables consecuencias!

Bailando en Cuba fue anunciada como salvadora del baile popular cubano de parejas, con los ritmos tradicionales surgidos en nuestra Isla, bendecida por la música y la danza: el cubano no aprende, nace bailando. Al menos este fue el mensaje inicial del show.

Las noches de domingo han resplandecido, después del Sonando en Cuba, y de cierto modo se ha salvado ese día de la semana en la pequeña pantalla. Esa competencia anunciaba como ganancia: profesionalizar a los «aficionados», grabar discos, compartir giras internacionales y actuaciones con famosas orquestas cubanas. Sin embargo, la misión de Bailando en Cuba no ha quedado clara: ¿rescatar las parejas de baile para los medios, como antes las profesionales de Juliette & Sandor, Christy y Tomás o Luisita y Gustavo; o la mezcla de profesional y aficionado, como Gladys y Antonio, Rosendo y Caruca; o completamente aficionada como Ana Gloria y Rolando, Haydée y Colina o Silvio y Ada? Entiéndase como «profesional» aquel con estudios de danza; y «aficionado», el empírico que se «profesionalizaba» con la práctica escénica.

Los coreógrafos han desplegado su talento en selecciones completamente profesionales para parejas «mixtas», clara desventaja para quienes no pueden alcanzar la perfección técnica que solo se obtiene con un entrenamiento de años para llevar el cuerpo al límite de sus posibilidades ¡y un poco más allá! Ha habido coreografías de complejidad profesional, resueltas… pero imperfectas.

No se ve el danzón-danzón, ni la rumba-rumba, ni el mambo-mambo, todo está pasado por una poética hecha para la escena, no para la espontaneidad del baile libre, salvo en los últimos momentos de improvisación, cuando la cámara se mueve televisivamente pero el espectador apenas puede apreciar el movimiento.

A pesar de esto, Bailando en Cuba constituye un espectáculo funcional para dos horas de la noche dominical ante el televisor familiar, que promueve intercambios, opiniones diversas, lo que puede verse en los foráneos reality shows. Estos espectáculos, en concordancia con los presupuestos culturales, pueden llenar el vacío de nuestros fines de semana, pero como «competencia» necesitan definir su objetivo final, y si de danza se trata, lograr que la cámara se incorpore a ella, no que le sirva de pretexto para componer un producto televisivo contemporáneo. Recuérdese que estamos Bailando en Cuba.

envíe su comentario

  • Normas
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los que incumplan con las normas de este sitio
    1. 1

      daniel - 10 de Marzo del 2017 7:04:14 CDT

      Particularmente el programa no lo veo, pense que era una competencia para rescatar nuestros bailes y se ha convertido en una competencia de coreografos, nada que ver con los bailes de salon, para mi votando el dinero

    2. 2

      maricela - 10 de Marzo del 2017 8:30:33 CDT

      Concuerdo con el periodista, realmente el concurso no tiene definido que pasará con estos muchachos ganen no ganen. No me ha gustado la jurado extranjera pq cuando escucho sus comentarios me pregunto que sabrá ella de salsa, changûí, danzón, el baile de la chancleta o bailar un son montuno, por poner ejemplos mas tradicionales. Por lo demas si cumple su objetivo de entretener la noche del domingo y deleitar al público con bella escenografía, iluminación y vestuarios que van más allá de la imaginación. Con todos sus defectos y virtudes un porgrama como este hacía falta solo que para la próxima edición considerar como en sonando en Cuba la gente que no tiene ningun tipo de entrenamiento solo el don de saber bailar.

    3. 3

      yoannia bustamante - 10 de Marzo del 2017 8:50:58 CDT

      Daniel concuerdo en parte contigo, y es respecto a que la expectativa creada con el programa no ha sido realmente alcanzada, pues pensé que iba a ser mucho más de pueblo ya que tomaban como referencia a Para bailar, y como planteas y repito es una competencia entre coreógrafos, no obstante no deja de tener sus atractivos, yo muy particularmente continúo viéndolo todos los domingos

    4. 4

      Lory - 10 de Marzo del 2017 9:52:29 CDT

      El programa no me gusta, tengo mis criterios, pero como para gustos...... Maricela, Susana Pous es una Española aplatanada en la isla desde hace 20 años, es la esposa de X Alfonso y tiene dos hijas con el. Puede que no sea cubana, pero es una excelente coreógrafa y tiene una compañía excelente "Danza Abierta". Su profesión le ha permitido estudiar la cultura del país que la acogido y para mi (nuevamente criterio personal) lo ha hecho muy bien.

    5. 5

      Mileydis AG - 10 de Marzo del 2017 10:07:13 CDT

      Estoy de acuerdo con los comentarios de ustedes, quisiera que nuestra televisión mejorara de corazón, el programa no es malo esta bonito, pero no cumple las expectativas del público cubano que tiene ansias de programa de participación, que se vea competencia pero en lo normal, no en coreografías. cuando era niña aprendí a bailar con los programas de Rosendo y Caruca, y me encantaba para bailar. teníamos algo los domingo para ver y entretenernos ahora no hay nada porque Talla Joven es horrible, la gente que participan en el carahoque son una falta de respeto.

    6. 6

      pablo - 10 de Marzo del 2017 11:23:21 CDT

      Apuesto por entregas televisivas de esta índole,debemos despejar las dudas y disfrutar el talento y la estética,dejemos a un lado las críticas porque el mundo que vivimos lo exige,gracias por este producto audiovisual ,que al menos rompe con el pensamiento tradicional y escéptico.

    7. 7

      Carlos M - 10 de Marzo del 2017 11:33:30 CDT

      Daniel (1) No sean tan negativo. No se ha botado el dinero en ningún momento. Se trata de un show televisivo donde tienen que existir muchas vertientes porq no solo se trata de rescatar esto o aquello, sino también hay que divertir. Además,es cierto que los coreografos montan coreografías super difíciles pero recuerda que es una competencia, donde debe ganar el que logre hacerlo bien. Por otra parte, a partir de mi experiencia personal, te peudo asegurar que el desarrollo se logra cuando te trazas metas mucho más grandes que la anterior y los coreografos tienen q subir la parada para que se pueda ver una diferencia entre los concursantes y emerja el ganador.

    8. 8

      Espectador Crítico - 10 de Marzo del 2017 12:47:06 CDT

      No se deben confundir los términos entre "concurso de arte" y "reality show". "Bailando en Cuba" es un reality show y no un concurso de arte.

    9. 9

      LAGARDERE - 10 de Marzo del 2017 13:06:06 CDT

      yO LO VEO PARA PODER LLEGAR A LA CONCLUSION DE QUE EFECTIVAMENTE NO VEO LA COMPETENCIA POR NINGUN LADO SALVO LA DE LOS COREOGRAFOS. NADIE BAILA ASI EN LA PIRAGUA O EN LOS JARDINES DE LA TROPICAL AH!!!! SI ME DICEN QUE VAN A INTEGRAR EL CUERPO DE BAILE DE TROPICANA O EL DEL CAPRI ME CALLO LA BOCA "BAILANDO EN CUBA " ME DELEITA, PERO EXTRAÑO AQUEL ESTILO DE "PARA BAILAR" DONDE LA PAREJA SE ESFORZABA SIN LA INTERVENCION DE UN COREOGRAFO. RECUERDO A LOS HERMANOS SANTOS, A REBECA Y A OTROS TANTOS. EN CUANTO A LA IMPROVISACION ES VERDAD QUE NO ME DEJAN VER NADA POR LAS TRANSICIONES TAN RAPIDAD QUE HACEN DE UNA PAREJA A OTRA QUE NO ME PERMITEN OBSERVAR SUS MOVIMIENTOS DANZARIOS. POR LO DEMAS LOAS AL LOS QUE TANTO ESFUERZO HAN DESPLEGADO EN FUNCION DE LA CULTURA CUBANA

    10. 10

      grettel - 10 de Marzo del 2017 15:38:08 CDT

      el programa ok

    11. 11

      maricela - 10 de Marzo del 2017 16:11:40 CDT

      LORY, te comento que en último disco de X alfonso -REVERSE- 2011 la primera cancion se llama SUSANA y se que es dedicada a su esposa.No digo que no sea una excelente bailarina sino que en cuestión de cubanía habían muchos coreógrafos y bailarines destacados y destacándose en estos momento en nuestro país, los cuáles hubiese preferido. Realmente pensé que el programa iba a tener uno de los ganadores de antaño en Para Bailar en el jurado. Lo que si es cierto es que no podemos comparar un programa u otro ya que son épocas distintas.

    12. 12

      Meneses - 10 de Marzo del 2017 16:25:27 CDT

      Realmente se creó una expectativa que no satisface a todos los cubanos (bailadores o no). Lo que mas importa al televidente es participar y es muy difícil al menos desde mi punto de vista, vez una pareja que lo hace bien y el jurado dice que no lo es y lo contrario una que da 4 brincos y dicen que es lo mejor del mundo. Realmente se pierde la motivación a los efectos de poder participar.

    13. 13

      Rolam - 10 de Marzo del 2017 17:16:54 CDT

      Quisiera que consideren esta frase del periodista Ismael S. Albelo...cuando la cámara se mueve televisivamente pero el espectador apenas puede apreciar el movimiento. Realmente apenas se puede disfrutar los bailes y los danzantes. Esto ocasiona problemas en la apreciación y por lo tanto poder comprender las decisiones del jurado tanto positiva como negativamente. Ojo, el televidente no está en el teatro. Estoy a favor del comentario de LAGARDERE. Deseo que la televisión considere retomar las clases de bailes, las nuevas generaciones se lo agradecerán, apruebo la opinión del Espectador Crítico. De los conductores, deseo que revisen las clases de actuación y proyección de la voz, repito, el televidente no está en el teatro. Otro detalle para cuestionar: ¿Realmente se debe llamar Sonando - Bailando EN CUBA, o en LA HABANA?, ¿Adonde van a parar los talentos de otras provincias, que no son seleccionados en el concurso de La Habana?¿Para qué sacrificar tiempo en un servicio social de los recién graduado? ¿El Instituto de la Música accederá inmediatamente a otorgarle un AVAL DE PROFESIONALIDAD cuando otros buenísimos artistas en provincia tienen que esperar tanto por el burocratismo institucional de Laaaaaaa Habana? Gracias

    14. 14

      Mártivarela - 11 de Marzo del 2017 8:46:30 CDT

      El audiovisual “Bailando en Cuba” es una de las joyas más preciadas de la televisión cubana. Los coreógrafos de este hermosísimo proyecto brillan por su competencia, dedicación y profesionalidad. El jurado deslumbra por su sabiduría artística y por su experiencia excepcional en materia de bailes folklóricos y danzarios. Lizt Alfonso, Santiago Alfonso y Susana Pous son tres estrellas, irradiando justicia y ternura en esta transmisión dominical. Son personas sencillas, carismáticos, seductores; con un elevado conocimiento en la especialidad coreográfica, y con una cubanía que trasciende las fronteras de la Isla. El virtuosismo de estos profesionales, que se formaron bajo la égida de la disciplina y la voluntad, merecen nuestra gratitud, nuestro respeto y nuestra admiración. Los directivos, técnicos y trabajadores de esta emisión televisiva derrochan compromiso y responsabilidad, y responden a una eficiencia decorosa. “Bailando en Cuba” es un excelente espacio que ha levantado el vuelo y ha conquistado los pináculos de la popularidad. “Bailando…” es un magnífico propósito que responde a una exigencia estética criolla y universal. Se ha ganado, con titánico esfuerzo y con mucho sudor, la simpatía de millones de televidentes. “Bailando…” crece y se desarrolla: tiene la magia de la metamorfosis. Este ameno y espectacular programa escala montañas de retos. “Bailando…” ha cosechado una vergüenza que nos hechiza; y ha cultivado la luz que nos ilumina el corazón, cada domingo.

    15. 15

      Linda - 11 de Marzo del 2017 10:59:46 CDT

      ¿Pero es un concurso de baile? Yo creía que competían los coreógrafos.Y ojo con la conducción. Para hacer un show televisivo hay que tener cultura general, no basta una buena presencia.

    16. 16

      Mártivarela - 11 de Marzo del 2017 12:45:38 CDT

      En el audiovisual “Bailando en Cuba”, independientemente de sus posibles desaciertos, hay que reconocer el heroísmo de este grandioso equipo de trabajo que ha encontrado el secreto de la mutación, a partir de una voluntad de hierro. Es verdaderamente asombrosa la calidad artística, estética y profesional que atesora este maravilloso programa, que parece nacido del vientre de una quimera. “Bailando…” nos seduce con la fuerza de su arte y laboriosidad y con una virtud, poco usual en estos tiempos, de veneración a los televidentes. “Bailando…” no imaginó que la ética y la responsabilidad le regalaran unas fantásticas alas que le sirvan para volar hasta la cima, donde anidan el respeto y la honorabilidad. ¡Cuánto magisterio, cuánta felicidad y cuánta decencia nos acarician el espíritu cada domingo, en nuestros hogares! Gracias mil a los bailarines, coreógrafos, directivos, técnicos y trabajadores que hacen posible el desarrollo de este extraordinario proyecto. Gracias al jurado por su sabiduría folklórica y danzaría… Y por combinar, magistralmente, la justicia con la ternura.

    17. 17

      luna - 11 de Marzo del 2017 17:43:02 CDT

      Proyectos como Sonando en Cuba y Bailando... hay que defenderlos más que criticarlos,pues es algo nuevo en la televisión cubana e imagino que es el resultado de grandes esfuerzos por parte de muchas personas, (conocemos nuestras limitantes).Es preciso apoyar este tipo de proyectos y por supuesto siempre es bueno realizar críticas constructivas porque todo lo que empieza es obvio que no puede ser perfecto.Pensemos que estos serán los precedentes de futuros grandiosos eventos en nuestro país.

      La espontaneidad en el baile se aprecia solo durante la improvisación. Foto: Roberto Ruiz

      Noticias relacionadas

      del autor

      en esta sección