Que les dejen lo baila´o

Juventud Rebelde conversa con los miembros del jurado de Bailando en Cuba

José Luis Estrada Betancourt
estrada@juventudrebelde.cu
12 de Marzo del 2017 2:53:35 CDT

Lizt Alfonso ha logrado lo que pocos: crear una compañía, un estilo, una institución cultural y, además, llevar adelante una notable labor social a partir de haber fundado la escuela que en 2016 recibió en la Casa Blanca el Premio Internacional de Honor a petición del Comité Presidencial para las Artes y las Humanidades. Pero también Lizt ha conseguido llegar con sus espectáculos a todos los públicos, en los teatros más importantes del mundo; ser nombrada, por la Unicef, Embajadora de Buena Voluntad, así como convertirse, junto a Roclan González, en la coreógrafa de Bailando, video que clasifica como el séptimo más visto en la historia de YouTube y el más reproducido en el idioma español.

Por todas esas razones y porque quedó para la historia que Lizt Alfonso Dance Cuba (LADC) ha sido la primera (y única de la Isla hasta la fecha) en actuar en la afamada ceremonia de los Grammy Latinos, como también la que solo ha logrado temporadas estables en el New Victory Theatre de Nueva York, fue que Manolito Ortega no dudó ni un instante en elegirla, junto a Santiago Alfonso y Susana Pous, como una de los jueces de Bailando en Cuba.

Involucrada como está de lleno en el montaje de Latido, el espectáculo con el que quiere seguir celebrando el aniversario 25 de LADC, y cuyo estreno mundial tendrá lugar en mayo, la responsable de aplaudidas puestas en escena como Alas, Elementos, Cuba vibra!, Vida y Amigas, hubiera podido rechazar con «clase y elegancia» la invitación que le cursaran, pero Lizt supo desde el principio que verse obligada a triplicar sus esfuerzos ameritaba la pena. «Le he puesto toda mi fe. Nuestro pueblo baila hasta en sueños y esos sueños merecen la oportunidad de convertirse en realidad. Y te digo más: el hecho de que Manolito Ortega estuviera a la cabeza del equipo de realización de Bailando en Cuba, ya garantizaba mi sí».

Cuando un cuarto de siglo después de aquel momento fundacional en el que ya la Licenciada en Teatrología y dramaturgia del ISA hizo nacer su agrupación, convertida en uno de los fenómenos de la danza en Cuba, uno no puede menos que asombrarse al constatar cómo ha logrado que su compañía, siempre versátil, arriesgada y virtuosa, sea aclamada en los cinco continentes, lo mismo en escenarios como el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, su sede habitual, que en el Place de Arts de Montreal y el Royal Alexandra Theatre, de Canadá, el Oude Luxor Theater de Róterdam (Holanda), la Ópera del Cairo (Egipto), el Thalia (Alemania) o el Shanghai Oriental Art Center (China).

¿Por qué el asombro? Porque esta habanera hubiera podido echarse a morir cuando la suspendieron en el pase de nivel para entrar en la ENA. Ella, que tuvo el privilegio de definir su vocación desde los cuatro años, después de asistir a una función de Coppelia. No es casual la fama de mujer persistente, dispuesta a luchar sin tregua por lo que quiere, por lo que considera justo, por lo que puede salvar a muchos.

Continuemos con la historia: a los nueve años, hizo su primer intento de matricular en la Escuela Elemental de Ballet, pero suspendió el examen de ingreso, porque sus condiciones físicas no cumplían con los requisitos: faltaban extensión, empeine... Mas no se dio por vencida. Entonces conoció a Laura Alonso, que dirigía el Psicoballet, quien tras evaluarla con detenimiento le aseguró que como bailarín hubiera sido perfecta, porque le abundaba aquello que distingue a los varones: salto y buen giro. «Pero si quieres convertirte en bailarina, te voy a ayudar. Tendrás que trabajar muy duro, más que los demás. Las condiciones se pueden adquirir, pero con sacrificio, y yo acepté el reto, me dijo Lizt. «Esa experiencia me enseñó a ser fuerte, sin perder la ternura, a no detenerme ante los obstáculos, a centrarme en las metas que me propongo».

Nueve meses después era alumna de L y 19, donde ya se podía vislumbrar a la sólida coreógrafa que vendría más tarde. Consciente de lo que le faltaba, se propuso superarse sin descanso. Fue un premio a su perseverancia permanecer por cinco años en la Alejo Carpentier, donde una vez más pusieron a prueba su carácter. «Fue muy duro cuando no conseguí transitar al nivel superior de ballet. Sentía que podía ser una artista, pero después de tantos golpes consideré que Dios había decidido que tomara otro camino. Sin embargo, cuesta creerlo a los 15 años».

Lo que vino después es mucho más conocido por todos: se abrió a la danza española, la moderna, el folclor afrocubano, los bailes populares cubanos...: aquello que luego sintetizó en el estilo Fusión que hace única a LADC; pero también se nutrió del universo todo del arte, de su paso por el Centro Prodanza, de su contacto cercano con el Ballet Teatro de La Habana...

—Algunos opinan que Bailando... puede dar la sensación de que convertirse en bailarín es algo sencillo...

—Todas las carreras requieren tiempo de preparación, estudio y mucha dedicación y esfuerzo. ¿Tú conoces a algún médico, ingeniero, arquitecto que se forme en tres días? Lo mismo ocurre con el bailarín y con el músico. Fíjate cuántos años estudiamos para hacernos bailarines: comenzamos entre los cinco y los diez años a estudiar, y ya con 15 o 16 muchos están en los escenarios y de ahí a lograr la perfección, que siempre se busca, todavía queda un largo trecho por andar. Así que de fácil aquí no hay nada, todo lo contrario. Pregúntale a los concursantes y verás.

—¿Crees en los concursos?

—No me gustan los concursos, nunca me han gustado, aunque nosotros mismos como compañía celebramos uno de coreografía. Pero no dejo de reconocer que son necesarios y, en muchas ocasiones, muy útiles, porque ponen en la mira al talento oculto, al que yace en cualquier rincón y que nadie ha visto y vale la pena ponerlo al descubierto y potenciarlo para que se desarrolle. Hay mil ejemplos de esto, a nivel mundial, a través de la historia.

—¿Te preocupa ser injusta?

—Siempre existe la posibilidad de ser injusto, sobre todo porque lo que es justo para unos es injusto para otros, pero sea lo que sea que decidamos, lo haremos con convicción, teniendo la certeza de que en Bailando... todos hemos ganado: los bailarines, el equipo artístico-técnico que hace posible la magia de llevar a escena el programa cada domingo, los jurados, y sobre todo el público que disfruta en sus casas. Todos estamos siendo premiados.

—¿Cómo ha sido trabajar con Santiago y con Susana?

—Una experiencia maravillosa. Susana es eléctrica y muy creativa, no me pierdo ninguno de sus espectáculos. Desde hace años tenemos una relación muy bonita de compañerismo profesional y de amistad que va más allá de los escenarios. Santiago es el maestro Santiago Alfonso, al que le tengo una gran admiración y respeto desde que era una niña porque él lleva escrito en su cuerpo una parte de la historia de la danza en Cuba. Los tres amamos la danza, que es el fin que nos une y, la verdad, nos hemos divertido haciendo este show televisivo nombrado Bailando en Cuba.

Cubanía sin estrecheces

Ya es muy tarde para arrepentirnos/ son cosas que pasan..., rompió a cantar Nuestras vidas, de Pablo Milanés, el maestro Santiago Alfonso, cuando Juventud Rebelde lo abordó para que le diera algunos detalles de esa impresionante carrera por la que mereciera en 2006 el Premio Nacional de la Danza. Siguiendo su afable manera de comenzar este diálogo, le sigo el «juego».

—¿Es que se arrepiente?

—¿¡Tú estás loco!? ¡Jamás! Amo la danza. Es mi vida.

—¿Y cómo se apoderó de usted?

—Yo pasé mi niñez en Estados Unidos, en la ciudad de Nueva York, vivía en la calle Broadway y 109, y veía pasar a unos negros con capas; también unas negras bellísimas, muy elegantes, y me preguntaba: ¿Dios mío, quién será esta gente? Ya de vuelta a Cuba, lo cual sucedió a los 15 años, y pasado el tiempo, descubrí que eran los bailarines de Katherine Dunham, entre los coreógrafos más relevantes del siglo XX, fundadora de la primera compañía estadounidense, cuyos integrantes eran todos afroamericanos. ¡¿Te imaginas?!

—O sea, que empezó a interesarse por la danza siendo un joven...

—Ocurrió cuando tenía 16 años. Entonces también hacía deportes. En Estados Unidos practiqué fútbol americano, y aquí, campo y pista; jugué mucho béisbol... Pero en 1956 empecé a trabajar además en el Montmartre, en el espectáculo Las mil y una noches, donde más que bailarín era un extra...

—¿Pero ya había estudiado danza?

—Estaba en eso. Tomaba clases de ballet con los maestros Finita Suárez Moré y Luis Trápaga, y de danza moderna, con el mexicano Hugo Romero, que bailaba en Tropicana... Las clases eran muy esporádicas porque costaban dos pesos con 50 centavos, y con frecuencia el dinero no me daba... Entonces, se me presentó una situación difícil porque coincidió con que me habían seleccionado para formar parte del equipo nacional juvenil de béisbol, mientras Montmartre partía de gira para Venezuela. Me tocaba decidir, y sinceramente en aquel momento me fui por el dinero...

—¿Todavía no te había conquistado la danza?

—El amor ya estaba. Primero bailé en cabarés: en el espectáculo inaugural del Capri, en Montmartre, Sans Souci... Hacía programas de televisión con Alberto Alonso, los miércoles… Esa «bobería» al principio (sonríe), hasta que triunfó la Revolución y se abrió la vida, se hizo la luz. A los pocos meses salió una convocatoria del Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional de Cuba, bajo la dirección de Ramiro Guerra, y nos presentamos «millones» de personas. Me seleccionaron. Cuando en septiembre publicaron la lista definitiva, supe que era miembro del Conjunto Nacional de Danza Moderna. No imaginábamos que habíamos integrado el grupo que estaba pariendo el movimiento de danza moderna en Cuba.

«Tuve maestros maravillosos: Manuel Hiram, Elena Noriega, Lorna Burdsall, Elfriede Malher..., pero sobre todo Ramiro Guerra, quien no solo nos formó técnicamente, sino desde el punto intelectual y humano, con la visión más amplia, con la ambición más amplia. Él se preocupó porque en la compañía el interés no solo fuera muscular, sino que todo fluyera a través del intelecto en nuestra búsqueda de la cubanía, de nuestras raíces, en la actitud abierta hacia lo que en aquel momento se consideraba marginal. Esas vivencias se nos quedaron, como dicen hoy, en vena, en el ADN...

«Todo lo que aprendí es lo que he estado poniendo en práctica durante mi carrera: la búsqueda de un lenguaje danzario cercano a nosotros, a la cubanía. La cubanía sin estrecheces. Aceptando, respetando y utilizando las influencias que pueden ser positivas...

«Paralelo a Danza impartía clases en el Ballet del ICRT, en los grupos teatrales; hubo un momento en que Tomás Morales y Joaquín M. Condall me pidieron que colaborara en Tropicana como jefe de escena. Fui por razones económicas pero me gustó el trabajo. Me percaté de que aquella gente estaba necesitada de un impulso y creé la escuela.

«En el año 1970 emprendí con Danza una gira muy grande por Europa. Al regreso íbamos a estrenar una obra de Ramiro Guerra llamada Impromptu galante, la primera intención de hacer danza en teatro en la Isla. Pero yo empecé a temer por mi futuro como bailarín, me había operado de la columna en 1961, y me preocupaban los dolores, las lastimaduras. Se lo planteé a Ramiro, quien consideraba que era precipitado, mas yo quería que la gente se quedara con la imagen que tenía de mí. Así me retiré de la danza activa, hasta el sol de hoy.

—Todos aseguran que usted marcó un antes y un después en el cabaré...

—Desde que retorné al cabaré en el año 1964, llevaba la intención de hacer algo, porque apreciaba a los bailarines muy desprovistos de técnica e intelectualmente, muy desarmados. Por tal razón antes de fundar la Escuela de Tropicana, creé cursos formacionales donde se impartía danza, ballet, folclor, música cubana. Al principio me costó que entendieran que era importante, pero después ellos me exigían a mí.

«La coreografía del cabaré no tiene por qué ser en tono menor. Quién ha dicho que tiene que estar carente de exigencia técnica. El público quiere ver buen bailar, no movimientos de cadera y fondillito. Lo demostré en el 90 con Timba suicida, en el Habana Libre, una explosión, y más tarde, ya en Tropicana, con La gloria eres tú, que deslumbró. La gente comprendió que no hay razón para hacer ñuñuñú en el cabaré, que se pueden concebir espectáculos de calidad, llenos de fuerza técnica y cubanía, pero los bailarines deben poseer una visión seria de su trabajo, interés, sentido de pertenencia...».

—Es lo que les exige a los concursantes de Bailando...

—No puede ser de otro modo, si pretenden llegar, crecer, superarse. Es muy interesante lo que ha sucedido con Bailando..., que ha tenido la virtud de despertar el interés del público y ha puesto sobre la mesa a la danza, y al pueblo cubano a disfrutarla, a discutir sobre ella, lo cual demuestra que al igual que el deporte, el baile constituye una de nuestras grandes pasiones.

Mi Islita

Tuvo que llegar Bailando en Cuba para que al fin sea conocida en grande Susana Pous, quien tal vez haya impuesto el récord de conseguir que absolutamente todos sus espectáculos: ¿Qué se puede esperar cuando se está esperando?, Malson, Showroom y Welcome, el más reciente, hayan recibido sin excepción el prestigioso Premio Villanueva de la crítica.

Por eso aceptó con gusto asumir el rol de juez en el espacio estelar de los domingos de Cubavisión en la noche, y porque «soy una persona que le encanta probar cosas nuevas, y más si están relacionadas con mi profesión. Me parecía un reto muy interesante e importante para alguien como yo, porque significa que se me considera parte del elenco de la danza profesional en Cuba. Y es así, porque mi carrera se ha desarrollado prácticamente en la Isla, adonde vine como bailarina y me convertí en coreógrafa. Bailando... me abría las puertas a nuevos espectadores, a que me conozcan como persona y artista.

—Supongo que imaginaste que esa decisión podía traer un poco de ronchas...

—Sí, por eso les pregunté a los directores si estaban seguros, pues yo puedo con este tipo de cosas, estoy acostumbrada. Cuando llegué a Cuba también aparecieron ronchas: una española que se aparecía en el momento en que había ciertas diferencias entre los extranjeros y los cubanos en cuanto al acceso a algunas cosas. De hecho en Danzabierta, mi compañía, sentí al principio cierta resistencia. La resistencia a lo de afuera y a lo nuevo es humana. Pero no me da miedo. Yo soy una batalladora. Sabía que algunos colegas se sentirían excluidos, pero para mí lo primordial era el público, y asumí el reto, porque la idea del programa es brindar una mirada y una vuelta a la danza como espectáculo, y ahí pienso que sí sé quién soy: soy una coreógrafa, una bailarina, formada en el modern jazz, en el contemporáneo, pero también en el ballet, en la danza de espectáculo... Entonces tenía muy claro que podía ofrecer mi aporte, que todo dependía del fluir y de ir dándole tiempo a la gente.

—¿Y el público te ha aceptado?

—Creo que sí y estoy muy contenta. La gente me detiene por la calle, me agradece, y yo me quedo con eso.

Y como este es un momento perfecto para que la Pous se presente por sí misma, JR le dio la posibilidad. «Me recuerdo toda la vida bailando. En los flashazos que me llegan de mi niñez me veo en mi cuarto creando, bailando y diciéndoles a todos, y especialmente a papi y a mami: “Siéntense en el sofá y miren lo que voy a hacer”... Como volvía loca a mi familia, mi mamá decidió llevarme, con cinco o seis años, a una escuela que a pesar de ser de barrio —en ese entonces en España ser bailarín era como algo muy extraño—, encontré un espacio donde sacar ese cúmulo de energía y esa capacidad creativa que me embargaba, lo cual potenció una maestra maravillosa, quien poseía una visión de la danza en verdad muy adelantada para la época.

«Era una escuela pequeñita que se hallaba cerca de donde vivía en Barcelona, pero con muchas pretensiones, lo cual provocó que pudiera empezar a saciar mis enormes ganas de bailar, de conocer, aprender y desarrollarme. Allí me sentía mejor que en mi casa o que en cualquier lugar. Siempre he tenido la sensación de que dentro de un teatro me hallo más cómoda. Ahí es donde soy más Susana, más que en la vida real. Ese es mi espacio de confort».

—¿Cómo te hiciste profesional?

—Fue muy complicado, porque me quedé sin mamá cuando era una niña, lo cual complicó mi vida. Contaba con 12 años, estaba en un momento muy difícil. Tras su fallecimiento me resultaba muy difícil defender que quería bailar, mi padre ejercía mucha sobreprotección, pensaba que no era la profesión ideal para una niña en Barcelona, en los años de 1980. Entonces estaba como entre dos aguas. Para responder a mi papá, debía estudiar y ganarme el derecho, pero seguía en esta escuelita donde mi profesora me tranquilizaba: «No te preocupes, si quieres ser bailarina, lo lograrás sea como sea». Y así fue, ella me llevaba a cursos especiales, a clases extraordinarias, las tareas las realizaba en aquel lugar mientras veía bailar a los mayores... Como ves, más bien me formé en un tabloncillo.

«Cuando llegó la universidad le dije a mi padre que ya era el momento. Con mucha resistencia me dio la oportunidad de probar. Mientras tanto, ejercía de maestra en esta escuela para poder tirar para adelante yo sola y pagarme mis propias clases. A los 18 años era maestra y a la vez recibía talleres para acabar de formarme. Entré en una escuela de cine para estudiar interpretación y actuación, pero justo apareció una coreógrafa en mi vida que me invitó a trabajar con ella. A partir de entonces no he dejado el mundo de la danza. Cuando tuve que decidir, los estudios de cine perdieron. De ahí salté profesionalmente a una compañía, y a los 22 pasé a otra, es decir, que ellas han sido también mi escuela».

—¿Cuba en tu vida?

—Como a los 21, 22 años, conocí a una persona esencial en mi vida y mi carrera: Pepe (José Ángel) Hevia, cofundador de Danzabierta, creada por la coreógrafa Marianela Boán. En los 90 él salió de la Isla para trabajar con una compañía en Barcelona. Un día apareció en esta escuela mía de barrio a impartir un taller. Cuando me vio me propuso trabajar juntos. Me empezó a hablar de su nostalgia y de su amor por Cuba, de lo que había dejado atrás. Comenzó a enseñarme folclor cubano y yoruba, me arrastraba a los conciertos de sus coterráneos los fines de semana, así que Cuba me cayó encima. Quiso la casualidad que en aquel momento, en que trabajaba con María Rovira, el Ballet Nacional de Cuba la invitara a que montara aquí una pieza. Yo era su primera bailarina y me dijo: ven conmigo a ayudarme. Ese fue el puntillazo para acabarme de conectar.

«Vine a este país, conocía a gente muy especial, a los que iban a ser mi familia durante muchos años: los abuelos de mis hijas, el papá a quien había conocido en Barcelona, pero aquí se materializó la relación. Empezaron los viajes de vacaciones, pero después al regreso me metía el trayecto llorando en el avión, hasta que me volví “loca” un día y decidí venir. Quise probar por un año, llevo 18».

—¿Cuándo te pusiste al frente de Danzabierta?

—En enero hizo un año. Fue dura la década en la que Guido Gali dirigió la compañía, porque cuando Marianela decidió emprender otros proyectos empezó a cuestionarse la valía de la compañía, de si éramos capaces de sobrevivir. Guido apostó por mí porque era de la idea de que se necesitaba una cabeza artística. Recuerdo que le dije: Pero nunca he coreografiado. Mas acababa de tener mi segunda hija y lo que había vivido me llevó a ¿Qué se puede esperar cuando se está esperando? Una experiencia extraordinaria. Después ya sabes: Malson, Showroom, Welcome...

«¿Qué puedo decirte? En mi islita me siento muy libre. Más que cuando estoy en un continente. Eso ocurre cuando esa islita se convierte en el espacio donde vives, te realizas, te desarrollas y eres feliz con la gente que quieres».

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  1. 1

    Mártivarela - 12 de Marzo del 2017 13:01:16 CDT

    Lizt , Susana y Santiago, no solo representan al arte danzario en la Isla, constituyen cátedras de la docencia en esta especialidad. Estos tres maestros de la danza criolla y universal defienden las raíces de nuestra sabiduría bailable. Son exponentes cimeros de una fecunda tradición coreográfica aplaudida en los más disímiles escenarios del mundo. Los éxitos y el prestigio alcanzados por estos tres grandes poetas del lenguaje y movimiento corporal sirvieron de base para honrarlos con la alta distinción de servir como jurado en el audiovisual “Bailando en Cuba”. El talento, ternura y profesionalidad de estos coreógrafos - jueces, se evidencian en cada espectáculo del excelente programa dominical. Sirvan estas humildes palabras, nacidas del corazón, para homenajear la estatura sensible y artística de estos tres pilares de la cultura cubana: Lizt Alfonso, Susana Pous y Santiago Alfonso.

  2. 2

    Susana - 13 de Marzo del 2017 8:53:54 CDT

    Estimado periodista, la canción " Nuestras vidas " se la atribuyó usted a Pablo Milanés, pero es de otro compositor cubano, Orlamdo de la Rosa. Le pego la letra para que se la sepa cantar...no dudo que el maestro Santiago Alfonso no haya leido esta noticia.... Nuestras vidas (Orlando de la Rosa) Quiero decirte cuando estemos solos algo muy profundo, íntimo más bien. Es para hablarte sobre nuestras vidas, vidas fracasadas por la incomprensión. Nuestras vidas quisieron ser algo, pero no son nada. Se han perdido como la mañana se pierde en la tarde. Nuestras vidas, líneas paralelas que jamás se encuentran, fue el destino que envolvió en sus sombras nuestro gran amor. Nuestras vidas, que quizás un día valieron un poco, hoy no valen ni un poco ni siquiera nada. Ya es muy tarde para arrepentirnos. Son cosas que pasan. Nuestras vidas no se comprendieron. Ya no hay más que hablar.

  3. 3

    Yoannia Bustamante - 13 de Marzo del 2017 9:14:21 CDT

    A este jurado de lujo, mis sinceras felicitaciones por su excelente trabajo, a Susana, este programa como dice ella a permitido que se conozca su trayectoria, gracias por hacer de mi isla bella la tuya también, a Santiago Alfonso mi respeto, y Lizt toda mi admiración por su sencillez, su cubanía, su perseverancia y consagración.

  4. 4

    Dia - 13 de Marzo del 2017 9:40:52 CDT

    Lizt, excepcional, excelente maestra, pero en una visita a la provincia donde resido desilusionó mi total admiración por su persona y manera de contactar con el público, pues ciertamente ese enlace parece ser exclusividad de las cámaras y no la realidad, pues se negó a hacerse fotos antes de que comenzara el espectáculo, a pesar que mi niña de cinco años le ilusionó muchísimo la idea, tuve que explicarle no se qué. Ella dijo que lo haría luego de la funsión, pero se podrán imaginar que ni el sol. Ella sabía que eso sería así, sin embargo evitó por todos los medios el contacto con el público y le hizo el desplante a una pequeña, eso no le gustó a nadie del entorno. Creo que debería realmente de materializar esa manera tan afable que presenta en las cámaras y que su rigidez la deje para sus alumnos. Disculpe la sinceridad, pero el momento fue desagradable al punto de que no lo he podido olvidar.

  5. 5

    Juan Carlos - 13 de Marzo del 2017 10:50:44 CDT

    A la persona que escribió bajo el nombre "Dia", solo le puedo decir que su caso es la excepción y es una pena que haya sucedido, como también es una pena que su comentario tenga la intención de desprestigiar a Lizt. La invito a que nos contacte directamente cuando lo desee. Saludos, Juan Carlos Coello Manager Lizt Alfonso Dance Cuba T. 78663680 manager@liztalfonso.com

  6. 6

    vilma - 13 de Marzo del 2017 11:25:44 CDT

    Es cierto en Bailando todos hemos salido ganando, en Cultura y conocimientos de alta profesionalidad. De todo corazon felicito al Jurado y a todo los que hicieron posible este hermoso programa, que nos han regalado muchas gracias por siempre escuchar y respetar las sugerencias de este pueblo cubano. que es un pueblo culto y preparado y lo mas importante la voz del pueblo nunca se equivoca, la danza es muy bonita, pero bailar en Cuba es ser guarachero. marcar bien el ritmo al compas de la musica y disfrutar el baile y las tres parejas finalistas son las mejores sin quitar que todas bailaron muy bien, pero las mejores se impusieron con fuerza.

  7. 7

    Isadora - 13 de Marzo del 2017 12:14:02 CDT

    A propósito: ya las letras de canciones románticas no son como la señalada por Susana, "Nuestras vidas" de Orlando de la Rosa. Las de ahora carecen, en muchísimos casos, de belleza, sutilezas, poesía; muchas veces son vulgares, chabacanas, incoherentes, carecen de belleza, de poesía. En fin, qué valiosos compositores teníamos: José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Isolina Carrillo...

  8. 8

    Ray - 13 de Marzo del 2017 13:56:14 CDT

    Es una pena que la persona que escribio con el nombre de Dia, lo haya hecho con la intencion de desacreditar a la maestra Lizt, y si no lo hiciste con ese proposito no hubieses comentado nada, que a lo mejor a sido un malentendido, a veces no nos damos cuenta de lo presionado que se sienten los artistas cuando tienen alguna presentacion y mas ella que dirige una compañia, porque pienso sin conocer a esta excelente artista que seria incapaz de hacerle un displante a una pequeña.En cuanto al programa Bailando... no ha sido mejor la eleccion del jurado,estoy muy confiada en las sobradas experiencias de los tres y sabemos que ganara el mejor.Felicidades, ustedes son espectaculares..... Mi pareja favorita desde el primer programa es la 8 y ya esta en la final..

  9. 9

    Dia - 13 de Marzo del 2017 14:01:54 CDT

    Querido Juan Carlos, entiendo que su función sea la de cuidar, entre otras cuestiones, la imagen publica de Lizt, pero mi intención no fue despretigiarla, pues de ser así no hubiese pedido disculpas, solo quise hacer el comentario para que corrija su actuar, puede que no sea su costumbre, pero realmente me pasó. Se podrá imaginar que no pude esperar al final del espectáculo y todo el tiempo que demora la sección de fotos detrás del escenario con una niña de 5 años, cuando pudo ser antes de su comienzo máxime si solo nos separaba un pequeño pasillo, o sea que la tenía al lado y para nada interrumpía su momento, pues para eso fui educada y más si yo también pretendía disfrutar del momento. Vuelvo y repito que no tenía la intensión de despreigiarla y me disculpo si eso fue lo que entendió, porque lo que hice fue exteriorizar el desplante que me hizo delante de la multitud, igual que a otros espectadores, que ingenuamente se les acercaron. No obstante me alegra que sea, entonces, como usted dice porque vuelvo arecuperar me admiración por ella. No dejo de reconocer su excepcionalidad y grandeza y así comencé mi anterior comentario, sería por eso que me desagradó su actuar. Saludos.

  10. 10

    JOSE - 13 de Marzo del 2017 14:29:59 CDT

    "BAILANDO..." PARA MÍ ES MÁS QUE UN PROGRAMA DE PARTICIPACIÓN PORQUE PERSIGUE LOGRAR MÁS DE UN OBJETIVO:PRESERVAR EL GUSTO POR LA MÚSICA CUBANA, ATRAER A LAS NUEVAS GENERACIONES A LOS DIFERENTES GÉNEROS BAILABLES DE NUESTRO PAÍS Y OFRECER AL TELEVIDENTE UN ESPECTÁCULO QUE ENTRETENGA Y ENSEÑE, ENTRE OTROS. EN ESTE SENTIDO, LA ELECCIÓN DE LOS JUECES ME PARECE MUY ACERTADA, PARTICULARMENTE LA DE SANTIAGO ALFONSO, PORQUE, COMO DIJO LIZT, "... él lleva escrito en su cuerpo una parte de la historia de la danza en Cuba." SUS INTERVENCIONES EMANAN REAL CUBANÍA, SIN ADORNITOS, Y LAS INDICACIONES TÉCNICAS DE LOS TRES (LIZT, SANTIAGO Y SUSANA), Y LA LABOR DE LOS COREÓGRAFOS NO SE HAN QUEDADO SOLO EN LA CAJA DEL TELEVISOR. PRUEBA DE ELLO ES LA EVOLUCIÓN DE LOS CONCURSANTES Y CÓMO LOS JÓVENES ESTÁN EMPEZANDO A BAILAR EN LA CALLE.

  11. 11

    Mártivarela - 13 de Marzo del 2017 14:55:12 CDT

    Juan Carlos (5), el prestigio de Lizt tiene tres kilómetros de espesor. No existe el misil que perfore su escudo que fue construido en el horno de la voluntad, y a partir de una “secreta” e indestructible aleación: talento, intrepidez, humanismo, disciplina y dignidad. La reputación de Lizt tiene alas de Cóndor. Ella se elevó en el horizonte y visualizó, y conquistó la cumbre donde anida el estilo de un arte danzario, único en el planeta. La notoriedad de Lizt rebasa las fronteras de la Isla. Su heroísmo y profesionalidad se forjaron en el crisol de una estrella. Lizt ilumina e iluminará por siempre la historia de la cultura cubana. No existe poder alguno en la faz de la Tierra, capaz de apagar el sol de su galaxia.

  12. 12

    aymara - 13 de Marzo del 2017 15:38:25 CDT

    desde el inicio de Bailando... lo pensé y lo sostengo es un concurso netamente cubano, que sale por la tele cubana con esta envergadura (que no podia ser menos despues de Sonando...)y como jueza, una española que llegó a Cuba el otro dia, que conoce no se cuanto de lo nuestro, de lo que nos gusta a los cubanos, que ese sentimiento no se aprende. los bailariens cubanos nacemos con una mezcla cultural en la sangre y en el momento de exponerla somos como dinamita en el escenario. todo el que ecuchaba mi criterio me decia que estaba siendo regionalista, pero no sé, no me gusta que ella este en nuestro jurado por que tambien es nuestro el jurado, es la voz de las personas que no sabemos nada y queremos emitirle un consejo o una critica al bailador. en cuanto a Litz, por favor, la admiro aunque la critiqué mucho en los primeros programas, por que se trata de bailar musica popular no ballet y estaba siendo un poco como "profesora de ballet" en los criterios con los bailarines. con respecto al comentario de Dia, Juan Carlos Coello no debe ponerse asi, creo que Dia tiene todo su derecho, no la está despretigiando los cubanos no solemos hacer eso a pesar de ser chismosos por naturaleza, pero cuando algo está mal, está mal y mas cuando involucra los sentimientos de un niño. estoy segura que a usted no le gustaria que le hicieran ese tipo de desplantes a un familiar suyo con una simple explicacion se hubiese resuelto todo sin hacer sentir mal a nadie.

  13. 13

    capitalinadeapie - 14 de Marzo del 2017 7:17:25 CDT

    Por favor, estimado periodista y sus jefes inmediatos superiores,lea bien el texto antes de publicarlo, la preciosa canción Nuestras vidas es de Orlando de la Rosa.

  14. 14

    Susana Pérez Martínez. - 14 de Marzo del 2017 8:56:33 CDT

    Creo que Susana, Lizt y Santiago son muy buenos Jurados, increíbles, representan el arte de la danza, Susana soy una fiel admiradora tuya, me gusta como trabajas, como te expresas y te diriges a los concursantes, Lizt muchas felicitaciones por tu sencillez, tu cubanía, tu amor y protagonismo por este trabajo que están realizando tan bello y a ti Santiago creo que eres un buen mozo, siempre defendiendo el baile cubano, soy de la Provincia de Guantánamo y creo que bailando en Cuba es uno de los Mejores Programas que a presentado la televisión cubana para todo el pueblo cubano, muchas felicitaciones son espectaculares.

  15. 15

    Chino - 14 de Marzo del 2017 10:15:22 CDT

    Considero sincera y franca lo sucedido a Dia. No se debe atacar, lo unico que cabe es unas sinceras disculpas. En mi caso particular le agradezco a Lisz y su equipo la amabilidad que tuvo de darme una invitación para uno de sus espectaculos en el Teatro Mella lo cual agradezco mucho.

  16. 16

    Moraima - 14 de Marzo del 2017 10:27:24 CDT

    Entiendo a Juan Carlos, entiendo a Día ( me gustó mucho su humilde disculpe en su segundo comentario), no dejan de tener razón los dos; pero también entiendo que un(a) artista se debe a su público y ante el deseo de alguien de tener una imagen con su recuerdo no debe escatimarse ese gesto de una foto, lo cual le roba a lo sumo dos o tres minutos, que conlleva que su gesto sea valorado y quede en el recuerdo, máxime de una figura cubana de tanto prestigio nacional e internacionalmente como Litz. Estoy segura que ella con la humildad y amor hacia los niños, a los que lleva años formando como bailarines de su prestigiosa compañía, hará algo para enmendar su gesto que provocó disgusto y tristeza en Día y su niña.

  17. 17

    Nora - 14 de Marzo del 2017 11:19:20 CDT

    No se sabe como quedar bien con nadie, verdad que las personas son inconformes y nada les parece bien, es que no se dan cuenta que la perfección no existe, lo que es perfecto para algunos no lo es para otros, digo esto porque las personas se pasan la vida criticando los programas de televisión(que si está mal dirigido... que si la ambiuentación.. que si la música)entonces cuando tienen un programa que cumple las espectativas de acuerdo a los recursos que tenemos tambien lo critican jajjj Como se queda bien????????????????????

  18. 18

    jorge - 14 de Marzo del 2017 12:48:23 CDT

    no han publicado mis comentarios, parece q no estan publicando a los q no les gusta el programa

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    maricela - 14 de Marzo del 2017 15:22:06 CDT

    Retiro mi recelo en cuanto a que podria saber una española de musica cubana y de cubanía que hice hace unos dias en un artículo anterior. Realmente el publico necesita saber de sus artistas para no cometer injusticias como la que cometí, mil disculpas a Susana. elogio su trabajo y admiro mucho a santiago y a Lizt, ya que representan lo mejor de la danza en Cuba. Dia apoyo todos tus comentarios pq realmente existen artistas que tratan a las personas de esa manera y uno a veces le da hasta pena pedirle una simple foto por miedo a la reacción e incluso tener que cambiar la opinión que uno tiene sobre esta persona por algo tan simple. Por suerte hasta ahora no he pasado por eso pero el día que me suceda creo que tendre una reacción tan sicera como la suya. No soportaría la carita triste de uno de mis hijos.

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    Mártivarela - 14 de Marzo del 2017 16:08:24 CDT

    Aymara (12): la carismática Susana Pous, no llegó a Cuba “el otro día”. Tenemos la honra de su presencia hace más de 18 años. Es una suerte y un privilegio contar con su talento, su experiencia y profesionalidad. Esta bailarina española decidió continuar su formación danzaria en nuestro archipiélago bajo la tutela del destacadísimo maestro Guido Gali, especialista de danza y director de puestas escénicas, y Asesor y Director Asistente de la compañía DanzAbierta, agrupación de danza contemporánea cubana. En la actualidad, esta maravillosa y aplatanada españolita es, de esta famosa Compañía, la Directora que, a partir de su desempeño, ha impuesto récord al conseguir que absolutamente todos sus espectáculos hayan recibido, sin excepción, el prestigioso Premio Villanueva de la crítica. Esto se dice fácil, pero para lograrlo hay que escalar la escabrosa cumbre de la voluntad y volar después hasta el pináculo donde anidan el sacrificio, el agradecimiento, el heroísmo y el amor. La Pous, hace rato que se graduó de cubana. Así que, Aymara, no te preocupes por su nacionalidad. Susana nació en España por equivocación, pues su pensamiento, su actitud, su bailar, su danza, su gracia y sus sueños son los de una criolla de esta Isla que la vio crecer remontando, con perseverancia, su vuelo hasta conquistar el pico más alto de la cubanía.

Los juegces de Bailando: de izquierda a derecha Susana, Santiago, Lizt. Foto: Roberto Ruiz

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