La más popular de Bailando en Cuba - Cultura

La más popular de Bailando en Cuba

Entrevista a Liliet Rivera de Habana Compás Dance

Autor:

José Luis Estrada Betancourt

Es 25 de marzo, y para Liliet Rivera es uno de los días más significativos del calendario: hace 13 años ella, como bailarina y coreógrafa, fundó, junto a un grupo muy reducido de muchachas, Habana Compás Dance (HCD), la compañía que acaba de ser distinguida en Bailando en Cuba como la más popular de la Isla.

Lo más seguro es que JR y sus lectores jamás sepan si con Liliet se perdió una gran concertista, pero lo que nadie duda es que cuando decidió convencer a su mamá de que para ella no tenía sentido continuar con sus estudios de piano en el conservatorio Manuel Saumell, y la estimuló para que la ayudara a encontrar un espacio donde expresarse a plenitud, la danza cubana ganó un importante pilar.

«No era un secreto que lo que más me gustaba era bailar, así que mi mamá me llevó a la Sociedad Estudiantil Concepción Arenal. Después pasé al Gran Teatro de La Habana, donde comencé a trabajar con mayor seriedad hasta llegar al grupo Danzas Ibéricas, la génesis de lo que en la actualidad es la compañía de Lizt Alfonso. Fue allí donde me convertí en bailarina profesional, profesora, coreógrafa, hasta que en 2004 decidí emprender mi camino. Quise poner en práctica mis ideas coreográficas y probar hasta dónde podía llegar.

«Los inicios fueron muy difíciles. Porque se trataba de desprenderme de la fusión, ese estilo bien marcado de la compañía de donde venía, para intentar buscar mi propio sello. Te confieso que no sabía por dónde me iba a ir, por eso le agradezco tanto a una amiga como Cristina Amaya, quien nos ayudó mucho, al igual que Manuel Arroyo, para que pudiéramos  encaminarnos con nuestra propia luz.

«Ellos fueron los de la idea de que nos soltáramos el cabello, por ejemplo, en lugar de llevar el peinado de un bailarín típico; nos impulsaron para que desprendiéramos otra energía, y para que diéramos una imagen diferente, que llamara la atención...

«Luego, en 2009, vendría un momento fundamental para la consolidación de HCD. Para ese entonces ya se había creado una base, gracias a que la Concepción Arenal nos había abierto las puertas por instancia de su presidente, Francisco Avena Graciano. En ese espacio contábamos con una escuela. Y su grupo más avanzado, integrado por muchachas entre 13 y 14 años, comenzó a trabajar con Eduardo Córdova, quien había sido presentado a nosotros por Cristina Amaya. Para ella Córdova era la persona con la cual podíamos introducir música en vivo en nuestras presentaciones.

«Para esa fecha ya había tenido mi bebé y no me veía como bailarina. Similar le había sucedido a quienes iniciaron conmigo este proyecto: Lisset Fleitas, Thais Hernández, Adriana Bolufé y Mirlenis Rodríguez: todas creíamos que era el tiempo de asumir otro rol: enseñarle a la nueva generación, que en lo adelante sería la protagonista de HCD, un estilo diferente».

—¿Qué papel desempeñó Córdova?

—Ese excelente artista de la plástica y percusionista, con una importante carrera internacional, es el creador de los vistosos tambores tallados con caras preciosas que hoy distinguen a Habana Compás Dance. Él llegó a la compañía y se enamoró de lo que encontró. Me dijo: «Hace rato que quiero mezclar la percusión con la danza, pero primero debo ver si tus bailarinas poseen las condiciones».

«Cuando Córdova les hizo las pruebas se quedó muy emocionado con lo que presenció, y de inmediato empezamos a recibir (incluida yo) clases, lo que equivalía a hacer lectura musical, control de baquetas, rudimentos de percusión... Inició el entrenamiento para poder tocar tumbadora, batá, bongó, chekeré, claves, las sillas percutivas, que aparecieron en nuestra escena de modo accidental...

«En una ocasión nos hallábamos en la Concepción Arenal y él se puso a golpear encima de los taburetes con las baquetas, y yo hallé en aquello un motivo, una inspiración. Luego esta escena se convertiría en el cierre de Fusión y pasión, el espectáculo que nos sacó a la luz y que fue evolucionando, redondeándose, hasta transformarse en Ritmos.

«Cuando el espectáculo estaba concebido, nos propusimos buscarle un sentido más armónico, para lo cual convocamos a diversos músicos. Primero llamamos a un guitarrista. Después se agregaron el violín, el piano, la voz, el drums, el bajo, la flauta; Córdova se encargó de las tumbadoras, mientras que yo me ocupé del batá... Es decir, le dimos un complemento musical sin que se perdiera el sello que habíamos conseguido y nos había dado una identidad.

«Ritmos lo presentamos en septiembre del año pasado en el Teatro Nacional, un fin de semana, y resultó impresionante comprobar cómo ya llenábamos la Avellaneda. Antes lo habíamos conseguido en el Mella, pero esta es una sala de mayor capacidad, lo cual me demostraba que el público nos conoce, que sabe lo que representa HCD... Supongo que ahí está la razón por la cual nos entregó este Premio de la Popularidad en Bailando en Cuba, el cual nos hizo sentir que de pronto se acumulaba en nosotros toda la felicidad del mundo, aunque, la verdad, nos sorprendió muchísimo.

«Te confieso que me ericé cuando escuché que lo anunciaban en el Astral, donde me hallaba junto a Córdova. Ha sido muy emocionante, porque significa que nuestro pueblo valora el trabajo que hacemos, nuestra propuesta artística. Ese es el mejor premio que puede recibir un artista: ser reconocido donde vives por ese pueblo que respetas y que aprecia tu obra y tu arte. No encontré la oportunidad de expresarlo en el Astral, así que aprovecho la oportunidad que ahora me ofrece JR para agradecerle a nuestro público, pero también a los bailarines que hacen posible este sueño; al equipo técnico, a los músicos. A Córdova, a quien tengo en un lugar muy importante en mi vida y en la compañía; a aquellos que han confiado en este proyecto.

«Este 25 de marzo hemos arribado a 13 años de existencia. El trabajo ha sido estimulante, pero duro: primero lograr la superación de las bailarinas con las clases de ballet, danza contemporánea, danza afrocubana, flamenco, percusión... Que crecieran en la técnica, pero también artística y académicamente. Vivimos un tiempo encerradas haciéndonos más fuertes en todos los sentidos, para que pudieran ser evaluadas, porque casi ninguna provenía de una escuela, sino que fueron formadas por nosotras.

«En la compañía hemos defendido que siempre haya paz, que la gente esté a gusto. El público constata que las muchachas transmiten mucha positividad, buena vibra, esos nos llena mucho, porque el rigor parte de ahí: de cómo te sientas».

—¿Cuándo empezaron a incorporarse los hombres a la compañía?

—En 2013, por una gira que realizamos al exterior. Ese año iniciamos nuestras presentaciones en varios festivales: en Turquía, Chile, Corea del Sur, Saint Kitts y Nevis, en México en numerosas ocasiones... En 2016 actuamos en Tampa, Florida, Estados Unidos, donde la aceptación fue tremenda... En todos estos países hemos puesto bien en alto el nombre de Cuba y mostrado el enorme talento que nos distingue.

—Se dice que la compañía aparecerá en una serie titulada Zoológico...

—Fue una experiencia que nos encantaría repetir. Nos invitaron a hacer esta serie donde la compañía es parte del mundo de uno de los personajes principales. Desde el principio me propusieron que representara un papel con el cual hacía casi de mí misma, pues debía encarnar a la directora de la compañía, para cuya imagen se utilizaría a HCD. Primero sentí un poco de temor, pero me atreví, y creo que salió bien. Espero que pronto esté en pantalla. Ojalá nos llamen de nuevo para otros proyectos, porque nos gustó (sonríe)... Bueno, también hemos realizado videoclips como De pies a cabeza, que cantan Maná y Nicky Jam, y filmó Alejandro Pérez. Alejandro, quien es maravilloso como director y como persona, nos convocó cuando el rodaje iba ya avanzado, pero quería que estuviera HDC. También somos parte de Llegaste tú, con El Chacal y Reinier Mariño; aparecemos junto a Van Van en Somos diferentes y Me basta con pensar... En esta historia el inicio lo marcó Atómico, de Esteban Vázquez y Armel Villasol, que logró dos premios Lucas 2015: en música instrumental y en coreografía. Por eso nos dio tanta alegría, pues se estaba reconociendo nuestra obra.

—¿Cómo llevan adelante la escuela?

—La compañía en la actualidad no cuenta con su propia sede, sino que trabaja en un espacio que le pertenece al proyecto Danza y percusión, es decir, a nuestra escuela. La compañía utiliza en las mañanas ese lugar para formar en la técnica de Habana Compás Dance a niños entre cinco y 18 años. Ese espacio, ubicado en 51, entre 124 y 122, en Marianao, funciona en como sede, pero no lo es, lo cual complica un poco las cosas, pero no nos podemos detener, ni por el futuro de HCD, ni por el de esos niños y jóvenes increíbles y sus familias, que nos sorprenden y nos impulsan a seguir entregándoles arte, y más y más amor.

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